La restitución de 17 libros raros robados y valorados en aproximadamente tres millones de dólares a los descendientes de la familia Whitney marca el desenlace de un caso que se prolongó durante casi cuatro décadas.
Este acto, formalizado por la Fiscalía de Manhattan el 20 de abril de 2026, pone fin a una larga búsqueda iniciada tras la desaparición de los volúmenes de la finca Greentree, en Long Island, propiedad del expresidente del Museo de Arte Moderno (MoMA) John Hay Whitney y de la filántropa Betsey Cushing Whitney.
El lote recuperado incluye piezas de enorme valor histórico y literario, como una primera edición firmada de Finnegan’s Wake de James Joyce, una compilación de poesía erótica de Aleister Crowley tasada en USD 6.000. En especial, un portafolio ilustrado con ocho cartas manuscritas de John Keats a Fanny Brawne, cuyo valor estimado supera los dos millones de dólares.
De acuerdo con información de Artnet News y confirmaciones de la Fiscalía, también figuran en la devolución cuatro cartas originales de Oscar Wilde, separadas de su obra De Profundis, valoradas en USD 2.000.
La colección Whitney y el robo en Long Island
Los libros formaban parte de la biblioteca reunida por Helen Hay Whitney, madre de John Hay Whitney, reconocida por su pasión por la literatura. Tras su fallecimiento en 1927, la colección pasó a manos de su hijo, quien junto a Betsey Cushing Whitney, amplió el acervo con adquisiciones literarias y artísticas de relevancia internacional.
Durante los años 80, la finca familiar Greentree fue escenario del robo de al menos 28 libros raros. La denuncia de la desaparición se formalizó en 1989, 7 años después de la muerte de John Hay Whitney, ante la policía del condado de Nassau.
El hecho motivó una investigación que, por años, permaneció estancada debido a la falta de pistas y al carácter fragmentario de la colección sustraída.
Recuperación de los libros y el rol de los comerciantes
El caso cobró un giro inesperado en enero de 2025, cuando un individuo intentó vender los 17 libros ahora recuperados a dos comerciantes especializados en Manhattan: B&B Rare Books y Adam Weinberger Rare Books.
Según relató la Fiscalía de Manhattan, el vendedor aseguró haber heredado los volúmenes de su abuelo, pero los libreros, al consultar el registro internacional Art Loss Register, detectaron la procedencia ilícita y dieron aviso inmediato a las autoridades.
La Fiscalía ejecutó seis órdenes de registro en colaboración con los comerciantes, lo que permitió incautar los ejemplares y asegurar su devolución a los herederos Whitney. Un juez de la Corte Suprema de Nueva York avaló la restitución, mientras que las investigaciones continúan activas para localizar los 11 libros aún desaparecidos.
La persona que intentó vender los libros no es considerada sospechosa del robo original, según confirmó un portavoz de la Fiscalía a Artnet News. Las pesquisas se centran ahora en rastrear el destino de los ejemplares restantes y en esclarecer las circunstancias que rodearon el robo en la finca Greentree.
El destino de los libros recuperados y la proyección benéfica
Los descendientes de la familia Whitney han anunciado que planean subastar los libros recuperados y donar los fondos obtenidos a iniciativas de carácter benéfico. Esta decisión aporta un sentido de reparación social al caso, al transformar una pérdida patrimonial en un acto de filantropía.
La colección devuelta incluye, entre otras piezas, un conjunto encuadernado de 37 cartas de amor de John Keats a Fanny Brawne, de las cuales ocho son manuscritas originales. Esta pieza se considera la más valiosa por su relevancia histórica y económica, ya que incluye la primera carta escrita por Keats a su prometida.
En el contexto de la investigación, la Unidad de Tráfico de Antigüedades de la Fiscalía de Manhattan ha recuperado más de 6.200 bienes culturales, valorados colectivamente en más de 485 millones de dólares, y ha devuelto más de 5.900 piezas a sus legítimos propietarios, según datos publicados por Fox5 New York y CBS News.
Una investigación aún abierta
La recuperación de estos libros no cierra el caso. Las autoridades mantienen activa la búsqueda de los 11 volúmenes restantes, mientras se profundiza en las indagaciones sobre el robo cometido entre 1982 y 1989. La colaboración entre comerciantes, instituciones internacionales y la Fiscalía ha sido crucial para identificar y devolver los ejemplares a la familia Whitney.
La devolución de los libros robados a los herederos Whitney, después de casi 40 años, representa un hito en la restitución de patrimonio cultural sustraído. Los hechos demuestran que el rastreo minucioso y la cooperación internacional pueden revertir, incluso décadas después, el destino de colecciones de valor incalculable.