Fans de William Shakespeare saben que el gran dramaturgo provenía de Stratford-upon-Avon, la ciudad inglesa a orillas del río donde los turistas aún acuden para ver la casa de su infancia.
Sin embargo, se hizo famoso en Londres, aunque quedan pocos rastros de él en la capital británica.
Un mapa recién descubierto del siglo XVII arroja nueva luz sobre la vida de Shakespeare en Londres, al señalar por primera vez la ubicación exacta de la única vivienda que compró en la ciudad y donde posiblemente trabajó en sus últimas obras.
Lucy Munro, académica especialista en Shakespeare y quien halló el documento, indicó que aporta “piezas adicionales al rompecabezas” de la vida del dramaturgo. Como ocurre con muchos descubrimientos, fue en parte por casualidad.
“Lo encontré en los Archivos de Londres mientras buscaba otras cosas”, contó Munro.
Nueva evidencia sobre la ubicación del edificio Los historiadores sabían desde hace tiempo que Shakespeare compró una propiedad en 1613 cerca del Teatro Blackfriars, pero la ubicación exacta era un misterio. Una placa en un edificio del siglo XIX solo indica que el dramaturgo residió “cerca de este sitio”.
Un plano de la zona de Blackfriars hallado por Munro y divulgado el jueves por el King’s College de Londres muestra con detalle la casa de Shakespeare, una vivienda sustancial en forma de L formada a partir de un antiguo monasterio medieval, incluyendo su portón.
El monasterio dominico del siglo XIII se había reconvertido para usos seculares tras la disolución de los monasterios por orden del rey Enrique VIII a mediados del siglo XVI. El predio incluía el teatro Blackfriars, del que Shakespeare fue copropietario.
Munro, profesora de Shakespeare y literatura del Renacimiento temprano en el King’s College de Londres, explicó que era una zona codiciada cuyo nivel social descendía ligeramente debido a personas como Shakespeare, quien era acomodado pero vinculado al mundo, algo devaluado, del teatro.
“Después de la disolución de los monasterios, muchos nobles, cortesanos de alto rango y funcionarios de la corte vivían en Blackfriars”, señaló Munro. Para cuando Shakespeare compró su propiedad, “todavía había personas importantes residiendo allí, gente que en distintos momentos protestaba contra los teatros porque los veían como cierta molestia pública”.
Shakespeare utilizó las ganancias de sus obras para construir una elegante casa familiar —ya demolida— en Stratford, a unos 160 kilómetros al noroeste de Londres. Murió allí en 1616, a los 52 años.
No se sabe con certeza si Shakespeare vivió en su propiedad en Londres o solo la alquiló. Pero Munro considera que el tamaño de la casa y su ubicación, a cinco minutos a pie del teatro Blackfriars, sugieren que pudo haber pasado más tiempo en Londres hacia el final de su vida de lo que suele creerse. Añadió que quizá escribió allí sus últimas obras, “Enrique VIII” y “Los dos nobles caballeros”, ambas en coautoría con John Fletcher.
Will Tosh, director de educación en el Shakespeare’s Globe —una reconstrucción del teatro isabelino al aire libre donde se estrenaron muchas obras del dramaturgo—, afirmó que el hallazgo de Munro ofrece “una nueva y deslumbrante visión de Shakespeare como escritor londinense. Nos ha ayudado a entender cuánto significaba la ciudad para nuestro más grande dramaturgo, tanto profesional como personalmente”.
Destruida en el Gran Incendio Shakespeare dejó la propiedad a su hija Susanna y permaneció en la familia durante medio siglo más. Munro también halló dos documentos archivísticos que detallan la venta realizada por su nieta, Elizabeth Hall Nash Barnard, en 1665. Un año después, el edificio fue consumido por el Gran Incendio de Londres, que destruyó gran parte de la ciudad medieval.
Solo quedan algunos vestigios de la presencia de Shakespeare en Londres, hoy parte del distrito financiero, como un fragmento de muro del antiguo monasterio. Cerca de allí, el nombre Playhouse Yard recuerda que en ese lugar existió un teatro.
Los visitantes pueden tomar una cerveza en el pub Cockpit, frente al sitio donde estuvo la casa de Shakespeare. El mapa de 1600 muestra ese lugar como un edificio llamado Sign of the Cock, probablemente una taberna. No cuesta imaginar a Shakespeare y sus colegas allí.
“En la época ya existían quejas sobre los teatros, pues daban lugar a la apertura de más y más tabernas —‘casas de bebida’, como las llaman en uno de los documentos que consulté”, relató Munro.
Fuente: The Associated Press