Elsa Schiaparelli, la diseñadora que convirtió la moda en arte

La muestra en el museo Victoria & Albert de Londres explora la aportación de la diseñadora italiana al mundo de la moda y el arte, y presentando más de 400 piezas, incluidas colaboraciones con Salvador Dalí

Google icon
La exposición del museo Victoria & Albert de Londres rinde homenaje a Elsa Schiaparelli, pionera de la moda y el arte surrealista

El mundo de Elsa Schiaparelli (1890-1973), la diseñadora italiana que convirtió la moda en una extensión del arte, con diseños provocadores y surrealistas, centra la primera retrospectiva que el museo Victoria & Albert de Londres dedicará a una de las figuras que hizo historia en la primera mitad del siglo XX.

Bajo el título de La moda se convierte en arte, la galería expondrá desde este 28 de marzo y hasta el 8 de noviembre más de 400 objetos, cien de ellos, prendas de vestir, así como todo tipo de accesorios, entre ellos pamelas, botones, collares, pendientes y perfumes de la casa Schiaparelli, fundada en 1927.

Dividida en más de diez secciones, la muestra sumerge al visitante en el universo de una mujer que no se consideraba una diseñadora de moda, sino una artista que hacía moda, y traza una trayectoria desde sus inicios hasta su actual influencia bajo la dirección creativa de Daniel Roseberry, desde 2019.

PUBLICIDAD

Una chaqueta de esmoquin con espejos de Elsa Schiaparelli (Photo by Charles Sykes/Invision/AP)

Sin formación técnica en costura, pero con mucha creatividad, Elsa, de orígenes aristócratas en su Roma natal, llegó a París en la década de 1920 para fundar la casa que lleva su nombre, y rápidamente obtiene el éxito con sus diseños de punto.

El museo expone algunos de estos jerseys que revolucionaron la moda de entreguerras, al combinar el punto artesanal con el surrealismo, con diseños que imitaban lazos, cuellos o bufandas blancas y negras.

La colaboración con Salvador Dalí

Elsa Schiaparelli no buscaba la elegancia convencional de su tiempo, sino que iba más allá, al ofrecer diseños provocadores y unirse a los grandes genios del arte, como Salvador Dalí.

PUBLICIDAD

Una de las piezas icónicas que muestra el Victoria & Albert es el famoso Esqueleto (1938), el vestido negro de noche que Elsa diseñó en colaboración con Dalí, ajustado en crepe de seda que simulaba la anatomía humana.

Mediante la técnica de acolchado, el diseño presentaba costillas y huesos de la cadera en relieve, creando una “segunda piel”.

Tampoco falta el vestido langosta de organza, con escote redondo, sin mangas y una langosta grande en la falda pintada por Dali e impresa sobre la tela de seda. El vestido también tiene estampadas unas ramitas de perejil. Junto a este vestido, el museo ha colocado un teléfono de disco con una langosta sobre él, para comparar la pieza con una de las obras más famosas de Dalí.

Más de 400 objetos originales, incluidos 100 prendas y accesorios de Schiaparelli, forman parte de la muestra dedicada a su legado

La comisaria Sonnet Stanfill dijo a EFE que, para Schiaparelli, trabajar con artistas como Dalí fue una “experiencia estimulante” y “una relación creativa muy fluida” ya que el artista “buscaba inspiración en Elsa, y Elsa colaboraba con él”.

Entre los diseños expuestos figura la colección de verano de 1938, inspirada en el mundo del circo, como una cazadora con rombos, que en su día fue bien recibida por los clientes más aventureros y que llegó a recibir una gran atención de las revistas.

Un diseño destacado es el de Daniel Roseberry para Elsa Schiaparelli que lleva el título de “respiración profunda”, un vestido negro, impactante y surrealista, al que se le han añadido en el escote la figura de dos grandes pulmones dorados.

La rivalidad con Coco Chanel

Algunas de las primeras obras de Schiaparelli tienen similitudes con los diseños de Coco Chanel, con trajes de chaqueta con tres grandes botones y falda estrecha por debajo de la rodilla.

Aunque mucho se ha hablado de la aparente rivalidad entre la italiana y la francesa, la comisaria de la exposición pone en duda este mito ya que ambas frecuentaban las mismas fiestas en la época de entreguerras y se codeaban con artistas del mundo parisino.

Gabrielle Coco Chanel se refería a Elsa Schiaparelli como ‘esa artista italiana que hace ropa’, y puede que Chanel lo dijera con cierta intención de insultarla, pero creo que Elsa Schiaparelli lo tomó como un halago, ya que trabajar con artistas era una de las mayores alegrías y placeres de su práctica creativa.”, explicó la comisaria, que cree que la prensa tal vez exageró la supuesta rivalidad.

“De hecho, Elsa Schiaparelli invitó a cenar a Gabrielle Coco Chanel cuando se mudó a su piso en el número 4 de la Rue de la Paix”, concluyó.

Fuente: EFE.

Fotos: EFE/ Luis Campello.

Google icon

Más Noticias

Sílvia Pérez Cruz habla de la polémica entre Rosalía y Estrella Morente: “Ojalá se reencuentren”

La cantante que colaboró en la canción ‘La rumba del perdón’ del disco ‘Lux’ dice que “es muy difícil estar en el medio”, luego de declaraciones cruzadas entre ambas artistas

“Tan popular como el fútbol”: Por qué David Attenborough es el hombre más querido de Gran Bretaña

La obra del icónico presentador, que cumple 100 años, ilustra cómo la pasión científica y la comunicación pueden moldear la sensibilidad pública hacia la protección del medio ambiente

Chile en la Feria del Libro: 10 títulos imprescindibles para descubrir la literatura del país trasandino

De la potencia de la narrativa contemporánea a los tesoros de las editoriales independientes, el stand 1707 del Pabellón Amarillo ofrece obras que definen el presente de las letras chilenas

Beatriz Sarlo, el editor de Mafalda y un recetario muy particular: Infobae Ediciones presenta su apuesta a la lectura sin obstáculos

La editorial digital llega a la Feria del Libro con dos obras que vuelven a traer las voces de quienes hicieron nuestra cultura: Divinsky y la maestra de la crítica. También, un libro de cocina donde la IA metió la mano

George Orwell, escritor británico: “La libertad es el derecho a decirle a la gente lo que no quiere oír”

A 80 años de su concepción, una de las frases más célebres de este genial autor sigue incomodando al poder y a las mayorías. El origen de un prólogo censurado, la sátira contra Stalin y por qué su pensamiento es el antídoto definitivo contra la corrección política