Más allá de la felicidad: repensar la vida humana a la luz de la búsqueda de sentido

En su nuevo libro, Rebecca Newberger Goldstein cuestiona la idea de que la alegría pasajera es el fin último y apuesta por la búsqueda de significado como el verdadero motor del bienestar y la realización personal

El libro del día: " The Mattering Instinct", de Rebecca Newberger Goldstein

Una nueva perspectiva sobre el sentido de la vida humana irrumpe en el debate filosófico con la publicación de The Mattering Instinct, de Rebecca Newberger Goldstein. Lejos de acotar la plenitud a la búsqueda de la felicidad pasajera, la autora propone que el verdadero motor de la realización personal radica en el imperativo de crear orden en medio del caos, un impulso que, según argumenta, es la clave de la dignidad y del florecimiento humano. Esta idea, desarrollada a partir de la observación de que la existencia suele entrelazarse con experiencias de sufrimiento y dificultades, desafía la aspiración moderna de una vida regida por el bienestar constante y reorienta la mirada hacia la búsqueda de significado incluso en la adversidad, según relata John Kaag en un artículo de The Atlantic al analizar su obra.

Las conclusiones de Goldstein invitan a reconsiderar los criterios tradicionales con los que se evalúa una vida valiosa. La autora establece que no es el grado de armonía o placer lo que determina la calidad de una biografía, sino la capacidad de actuar de forma “contraentrópica”: fomentar el conocimiento, la bondad y el orden frente a la tendencia natural al caos, como detalla en el tramo final del libro. Este enfoque adquiere especial fuerza en la figura de Lou Xiaoying, una mujer de China que, pese a vivir en la pobreza más extrema, recogió y crió a más de 30 niñas abandonadas. La hija adoptiva de Lou Xiaoying recuerda: "Si tenía la fuerza suficiente para recoger basura, ¿cómo no iba a reciclar algo tan importante como las vidas humanas?“, una cita que Goldstein utiliza para ilustrar el poder transformador de una existencia guiada por la búsqueda de sentido.

Goldstein establece que no es el grado de armonía o placer lo que determina la calidad de una biografía, sino la capacidad de actuar de forma “contraentrópica”: fomentar el conocimiento, la bondad y el orden frente a la tendencia natural al caos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La obra se apoya en la idea de la entropía como marco explicativo. Goldstein toma la segunda ley de la termodinámica para ilustrar el desafío persistente de cualquier forma de vida: resistir el avance hacia el desorden y la disolución. Bajo esta luz, el ser humano se presenta como un agente que, incluso sabiendo que el desenlace final será la muerte, no deja de perseguir estructuras de significado que le permitan justificar su existencia. La autora traza un perfil de distintos tipos humanos —el luchador heroico, el trascendente, el competidor y el socializador—, cada uno con su manera particular de desafiar el desorden e intentar justificar su importancia en el universo.

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El análisis de Goldstein marca un momento preciso en la evolución humana: el paso de ser simple materia viva a convertirse en lo que identifica como Homo iustificans, la criatura que siente una necesidad insoslayable de tener razones para existir. Según la autora, este proceso de reflexión culmina en la pregunta esencial: “¿Importo?“. A partir de este interrogante, el ser humano deja atrás la mera autoafirmación biológica para exigir una justificación objetiva de su valor y lugar en el mundo.

Goldstein marca un momento preciso en la evolución humana: el paso de ser simple materia viva a convertirse en lo que identifica como Homo iustificans, la criatura que siente una necesidad insoslayable de tener razones para existir. Este proceso de reflexión culmina en la pregunta esencial: “¿Importo?“ (Imagen Ilustrativa Infobae)

Goldstein niega que la felicidad, entendida como sucesivos momentos de placer, pueda servir como brújula última de la existencia. Cita a Aristóteles para distinguir entre la diversión y la verdadera “eudaimonía”, una felicidad profunda y reflexiva fundada en la convicción de que la vida tiene significado para el individuo y su entorno. Así, la autora señala: La eudaimonía “no se encuentra en la diversión; pues sería absurdo si el fin fuera la diversión, y nuestros esfuerzos y sufrimientos de toda la vida se destinaran a divertirnos”. El ejemplo de Ludwig Wittgenstein resulta paradigmático. A pesar de luchar toda su vida con un intenso malestar mental, el filósofo pudo declarar en su lecho de muerte: “Díganles que he tenido una vida maravillosa”, una afirmación que, según Goldstein, expresa no una satisfacción hedónica, sino la vivencia de haber dedicado su vida a una empresa intelectual trascendente.

Las biografías de figuras como William James y el activista Frank Meeink refuerzan el argumento de que el deseo de contar con una misión a la que dedicarse puede transformar incluso trayectorias marcadas por el dolor y el conflicto. Cuando James afrontó un derrumbe existencial, logró superarlo apoyándose en la creencia en su propia capacidad creativa, lo que derivó en su decisiva contribución a la psicología y la filosofía estadounidense. En el caso de Meeink, la canalización de su necesidad de pertenencia y sentido primero hacia un grupo neonazi y, tras una vivencia de cambio profundo, hacia la lucha contra el extremismo, ilustra cómo la búsqueda de importancia puede alimentar proyectos tanto destructivos como reparadores.

Goldstein sostiene que la lucha por justificar la propia existencia no solo es inevitable, sino que constituye el rasgo esencial que hace valiosa una vida (Imagen Ilustrativa Infobae)

Goldstein subraya que el “instinto de importancia” puede servir como guía ética para evaluar las vidas humanas. Sostiene: “Los efectos de las personas sobre la entropía proporcionan el mejor método general que conozco para evaluar sus vidas”, una reflexión que traduce en términos prácticos la idea de que las acciones humanas adquieren valor en la medida en que construyen vínculos, promueven la paz y siembran belleza en el entorno. En la pluralidad de respuestas que los individuos ensayan ante la pregunta sobre su importancia, la autora identifica tanto el origen de las grandes tensiones de la época como el germen de las transformaciones más profundas.

A través de una síntesis original que enlaza ciencia, filosofía y testimonio biográfico, Rebecca Newberger Goldstein desafía los marcos habituales del pensamiento contemporáneo, sosteniendo que la lucha por justificar la propia existencia no solo es inevitable, sino que constituye el rasgo esencial que hace valiosa una vida.

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