Un Judith decapitando a Holofernes perdido durante mucho tiempo, pintado en 1606 por Caravaggio, recuperado de debajo de un colchón en un ático en 2014. Una Madonna con el Niño de la década de 1490, de Pietro Perugino, salvada de debajo de un banco de trabajo de un garaje el otoño pasado. Una pintura de Cimabue de la Virgen María, encontrada colgada en una cocina en 2019, casi 750 años después de haber sido realizada.
El arte perdido sale a la luz una o dos veces por década.
Docenas de obras de Andy Warhol son el último caso, con una diferencia muy notable: el propio artista nunca llegó a verlas.
El lunes 2 de febrero, a las 18:30 horas, en una proyección especial titulada Andy Warhol Exposed: Newly Processed Films From the 1960s (Andy Warhol Expuesto: Películas recién procesadas de la década de 1960), el Museo de Arte Moderno de Nueva York mostrará más de una hora de material filmado por Warhol y su equipo pero que no fue revelado hasta hace 18 meses.
La obra recuperada (tuve acceso previo) incluye ocho nuevas películas de la serie Screen Tests de Warhol, los retratos filmados de cuatro minutos que he calificado como algunas de las imágenes más poderosas, “de estilo Rembrandt”, que uno pueda ver. También hay imágenes encantadoras de una pareja retozando en Central Park que podrían ser algunas de las primeras escenas que Warhol filmó, poco después de adquirir su cámara de cine en el verano de 1963: son tan alegres y juguetonas que recuerdan más al espíritu de sus animados dibujos comerciales de la década de 1950, que al Pop Art impasible que estaba perfeccionando en ese momento. E incluyen varios rollos de sexo explícito que aportan nuevas evidencias sobre el papel de Warhol en la revolución sexual de la década de 1960.
Katie Trainor, responsable de las colecciones de cine del MoMA, me contó la historia detrás de estos nuevos hallazgos.
Un día de 2015, ella y Greg Pierce, entonces director de cine y video del Museo Andy Warhol en Pittsburgh, se encontraban en la instalación de Pensilvania donde el MoMA almacena sus films de Warhol —desde la muerte del artista en 1987, casi todo su material pasó a estar bajo la custodia de ese museo— cuando encontraron algo inesperado. “Había una caja que sacamos”, explicó Trainor en una videollamada, “y en ella, escrito débilmente, decía ‘raw stock’ (película virgen)”; palabras que siempre habían disuadido a sus colegas de investigar más, porque una película sin rodar de hace décadas no podría tener mucho interés, aunque Warhol fuera quien no la hubiera rodado. Pero cuando Trainor y Pierce miraron más de cerca, se dieron cuenta de que sus 45 rollos de película de 16 mm, cada uno con hasta cuatro minutos de acción posible, mostraban todas las señales de haber sido expuestos en la cámara de Warhol. Algunos rollos incluso llevaban etiquetas con sus posibles sujetos. Uno estaba marcado como “Jerry & Girl”, prometiendo nuevas aventuras en pantalla de Gerard Malanga, asistente de Warhol, conocido como un Donjuán.
Otro decía: “3-12-66 Ann Arbor Car Ride” (Paseo en auto Ann Arbor 3-12-66), aludiendo al día en que Warhol y su banda de estudio, The Velvet Underground, viajaron en un R.V. alquilado a un legendario concierto en la Universidad de Michigan.
Y Pierce recordó a Trainor que, entre los cientos de otros rollos de Warhol almacenados por el MoMA, una buena cantidad habían sido inventariados como “no revelados” antes de ser ignorados discretamente desde entonces. Ambos sabían que toda esa antigua película podría haber perdido sus imágenes con el paso del tiempo, pero si lograban revelarla, existía una posibilidad de que produjera nuevas “warholianas”.
Sin embargo, otros proyectos se interpusieron, así que fue hasta la primavera de 2024 cuando Trainor finalmente confió los rollos no revelados a Colorlab, en los suburbios de Washington. Su propietario, Thomas Aschenbach, “sabe todo sobre material fílmico, todo”, según Trainor.
No era la primera vez que el laboratorio tenía que revelar metraje antiguo, dijo Aschenbach en una entrevista telefónica. Así que estaba “bastante confiado” de que, siempre y cuando los rollos de Warhol hubieran sido correctamente expuestos, aún aparecerían imágenes en ellos. Su principal pregunta había sido por qué el revelado no se realizó cuando la película fue filmada —una pregunta que quizás nadie llegue a responder jamás. Algo de culpa probablemente recaiga en el puro caos de la Silver Factory de Warhol, y la enorme cantidad de material que producían.
De los 86 rollos de más de 30 metros que Trainor le envió a Aschenbach, más de la mitad parecían no haber sido expuestos en absoluto o, en algunos casos, estaban completamente sobreexpuestos, como si alguien hubiera desenrollado la película bajo luz intensa. Otros 38 salieron del cuarto oscuro con imágenes sorprendentemente intactas pese a seis décadas de almacenamiento. “Me impactó lo bien que se veían después de tantos años”, dijo Pierce. “Todavía estoy asombrado por eso”.
Como ocurre en la mayoría de casos de arte perdido durante mucho tiempo, no surgieron obras maestras desconocidas de los químicos de Aschenbach.
Los nuevos Screen Tests son lo que más se aproxima. Aunque forman parte del conjunto de las otras 472 películas de esa serie, obviamente es agradable tener algunas más, como tampoco nos quejaríamos si encontráramos nuevos Rembrandts para agregar al abultado catálogo de retratos del holandés. Además de retratos inéditos de los célebres warholianos Dennis Hopper y Jane Holzer, cada uno con más de un Screen Test previo, hay uno de Naomi Levine, una acólita muy temprana cuya ausencia en los retratos filmados de Warhol resultaba extraña —hasta ahora. Otros Screen Tests recuperados exhiben personajes que aún no han sido reconocidos. (Oigan, Baby Boomers: si sospechan que alguna vez posaron para la cámara de Warhol, quizá deban acercarse al MoMA el 2 de febrero, por si acaso logran verse de jóvenes).
Los rollos recién revelados también aportan nuevas miradas a la vida pop que llevaba Warhol.
Un rollo del 8 de marzo de 1966 resultó captar una fiesta clásica de la Factory. Otro, filmado en enero de 1964 en la galería Leo Castelli de Nueva York —a cuyo elenco Warhol ansiaba unirse—, documenta la apertura de una exhibición de Frank Stella, un líder de la vanguardia a la que él deseaba acceder. Y el nuevo material de The Velvet Underground demuestra que el viaje por carretera a Ann Arbor fue tan mugriento como recuerdan sus participantes.
El trabajo de Aschenbach también recuperó metraje inédito de películas de Warhol que hace tiempo circulan. De la película de 5 horas y media Sleep, obtenemos casi cuatro nuevos minutos de su novio John Giorno, desnudo y durmiendo. De la película titulada Couch, salen varios rollos de nuevas escenas sexuales de alto voltaje —incluidos algunos etiquetados como “Jerry & Girl”— en aquel escenario de libertinaje warholiano mostrado ya en los films conocidos. “Dios mío, el ADN de ese sofá pondría loco a cualquier perito forense”, dijo Trainor en broma. Ella sospecha que quizá este metraje adicional, como algunos de los otros rollos recién revelados, quedó sin revelar debido a preocupaciones legales por su contenido sexual explícito —en este caso, tomas del sofá de la Factory siendo usado para un trío interracial.
Para Pierce, los rollos explícitos fueron el hallazgo más importante del lote. Siempre se había sugerido que Warhol era un “porn-oisseur” (experto en porno), como él lo describe: en 1969, su Blue Movie fue la primera cinta explícita en recibir un estreno completo, y ya en la década de 1950 realizaba animados dibujos del natural de hombres con los pantalones bajados o, en ocasiones, teniendo sexo. Pero casi ninguna imagen explícita había salido a la luz de su época pop en los años 60.
Ahora, sin embargo, nada menos que una cuarta parte de los rollos recién revelados muestra acción erótica, desde masturbación hasta sexo oral. Quizá logren finalmente acabar con el mito persistente de que Warhol era asexual; revelan hasta dónde estaba dispuesto a llegar, en su franca representación de la vida humana, más allá de lo que cualquier otro de sus rivales en el movimiento pop se atrevió. Más a menudo de lo que los Estados Unidos de la posguerra estaba dispuesta a admitir, una cena correcta de sopa Campbell bien podía ser seguida por aventuras ilícitas en el sofá.
Pierce me contó que siempre ha querido escribir un ensayo sobre Warhol como pornógrafo. Con las nuevas pruebas presentes en los rollos recién revelados, tiene material más que suficiente.
Fuente: The New York Times
[Fotos: Museum of Modern Art /Andy Warhol Museum]