Cómo la IA permitió hallar una pintura gótica del siglo XV desaparecida

La historia de “Procesión al Monte Gargano” de Nicolás Francés cobra nueva vida, ya que la Fundación Zamorarte logró identificar su paradero en un museo estadounidense utilizando herramientas modernas de reconocimiento visual

Zoom al centro de la pintura de Nicolás Francés de la "Procesión al Monte Gargano" (Museo de Springfield en Massachusetts)

Una pintura de Nicolás Francés de mediados del siglo XV se exhibió durante cinco siglos en una iglesia de Villalpando (Zamora). Pero a mediados del siglo XX se vendió por poco más de 5.000 pesetas (unos 30 euros) y desapareció su rastro hasta que ahora, gracias a la inteligencia artificial de Google Lens, un investigador la ha hallado en un museo estadounidense.

La obra Procesión al Monte Gargano fue una de las tablas dedicadas a San Miguel que formó parte del retablo de la iglesia del mismo nombre de Villalpando, pero en 1957 en esa villa zamorana había muchos templos y poco dinero para mantenerlos, así que al párroco de entonces no se le ocurrió mejor idea que vender unas tablas para financiar las obras de la casa parroquial.

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El historiador de la Fundación Zamorarte Jaime Gallego es quién detalla los pormenores de la desaparición de esa obra de arte y cómo siete décadas después ha dado con ella gracias a una investigación iniciada el pasado verano y en la que fue clave la herramienta de reconocimiento visual de la multinacional tecnológica.

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De Córdoba a Montserrat

La pintura formó parte de un lote de una decena de tablas góticas que se vendieron conjuntamente por entre 50.000 y 60.000 pesetas y tras la venta, según la documentación consultada por este investigador, viajaron a la capilla de la baronesa Anita Breuille en Córdoba.

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Detalle superior de “Procesión al Monte Gargano” de Nicolás Francés donde el extremo de la obra se mezcla con los ornamentos dorados del recuadro

A partir de ahí se pierde todo rastro de las pinturas hasta que en 2013 un artículo del entonces director del Museo de Montserrat, Josep Laplana, comienza a arrojar algo de luz sobre las tablas de la iglesia de San Miguel de Villalpando y, en concreto, sobre las cuatro dedicadas a la figura del santo que luchó contra las fuerzas del mal.

Laplana concretó que una de ellas se exhibía en el propio Museo de Montserrat, otra en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, la tercera de la serie fue a parar al Museo de Cincinnati en Estados Unidos y de la que apenas se sabía nada era de la cuarta, Procesión al Monte Gargano.

Empeñado en descubrir qué fue de ella y con la disculpa de ofrecer una conferencia en el congreso internacional sobre el patrimonio disperso de Castilla y León que se celebrará la próxima semana en Burgos, Jaime Gallego inició en agosto sus indagaciones y descubrió que la tabla estuvo a punto de recalar también en Cincinnati, pero ahí se perdía la pista.

Negativo en blanco y negro

La investigación avanzó gracias al hallazgo de un negativo en blanco y negro de esa obra que fotografió el marchante, historiador del arte y arquitecto catalán José Gudiol Ricart.

Con ese negativo digitalizado y una sencilla búsqueda con Google Lens, Jaime Gallego llegó al Museo de Springfield en Massachusetts, donde Procesión al Monte Gargano se exhibía, sin saberse su origen, junto a un retablo de la iglesia del desaparecido pueblo vallisoletano de Fuentes de Duero que sí estaba documentado.

Mirada completa de “Procesión al Monte Gargano” de Nicolás Francés

Posteriormente, el investigador ha contactado con ese museo estadounidense, que ha colaborado en la reconstrucción del viaje de esa obra de arte.

El investigador zamorano admite que duele tener esa y otras pinturas tan lejos de su lugar original, pero “hoy solo queda lamentar que el patrimonio se haya malvendido y asumir que no se puede exigir su devolución”.

Obras en la Catedral de León y el Museo del Prado

También está en su deseo que algún día puedan exhibirse temporalmente de nuevo en Villalpando las cuatro tablas, que son “de una calidad muy buena” y de un artista gótico como Nicolás Francés “muy reconocido”, del que actualmente pueden verse frescos y un retablo en la Catedral de León y otro retablo en el Museo del Prado.

Aunque la investigación de esas cuatro tablas ‘hermanas’ ha concluido, queda en el aire saber cuáles eran y qué ha sido de las otras seis obras góticas villalpandinas vendidas en el mismo lote por un precio conjunto que al cambio hoy serían entre 300 y 360 euros.

Fuente: EFE

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