La combinación de malambo, tango, flamenco y folklore en clave contemporánea define la propuesta de Brutal, la compañía argentina dirigida por Maro Oliva. En palabras del propio Oliva a Infobae Cultura, la apuesta del grupo es la de “transportar al espectador a un nuevo mundo sensorial”, situando la identidad y modernidad como sellos de su espectáculo. Tras más de veinte años de actividad internacional, la agrupación consolidó una presencia global que incluyó escenarios en América Latina, Europa y Medio Oriente.
Oliva explicó el modo en que la identidad argentina funcionó como eje de construcción del grupo: “La esencia es muy importante para nosotros, es la identidad de todo lo que creamos. La base de nuestros shows está compuesta por elementos de nuestra tierra, nuestras danzas, nuestros instrumentos. La fusión con elementos de jazz y flamenco proponen un producto único”. Esta visión de fusión no renuncia nunca a las raíces, sino que amplifica el repertorio hasta convertirlo en una experiencia escénica reconocible en cualquier contexto.
El impacto que causa Brutal en el público extranjero, según Oliva, radica en la energía sobre el escenario y la potencia visual de sus instrumentos: “Lo que más sorprende es la pasión con la que los argentinos ejecutamos nuestro arte, tanto el bombo como las boleadoras son elementos e instrumentos que tienen mucho impacto visual y auditivo además de ser exóticos a la vista del extranjero. El tango es patrimonio de la humanidad, y la danza folklórica es muy atractiva para el turismo”.
El reconocimiento internacional, sin embargo, nunca desplazó el sentido de pertenencia del grupo. “Para nosotros la Argentina siempre va a ocupar el primer lugar en el mapa, porque es el lugar donde nacimos, porque es el lugar por el cual peleamos y porque nos encanta trabajar en nuestro país, con mucho orgullo llevamos nuestra bandera por el mundo pero siempre buscamos el regreso a casa”, afirma.
La decisión de adaptar el espectáculo a la diversidad de escenarios resultó clave para la evolución del grupo. Oliva detalla cómo modificaron cada show atendiendo las características del espacio: “Cada espacio es diferente, por lo tanto el show va mutando y adaptándose a las necesidades de cada rubro como por ejemplo, el escenario en un circo generalmente es circular, por lo tanto el show se piensa en base a la idea de que el público está a nuestro alrededor, sin un frente fijo. En teatros, cruceros y festivales el público lo tenemos de frente a veces cerca, otras a distancia, eso hace que cada análisis sea diferente”.
La permanencia de valores internos explica la cohesión artística y humana de la compañía: “Sosteniendo los valores ante todo, como por ejemplo el respeto, el compañerismo, la lealtad, el ser agradecido, un conjunto de cosas que hacen al profesionalismo de un equipo y que con los años generan una amistad”.
El liderazgo femenino también forma parte de la transformación identitaria de Brutal. Oliva atribuye ese cambio a un desarrollo tanto espontáneo como deliberado: “Fue una evolución natural del grupo, y también una elección para resaltar que las mujeres no necesariamente tienen que ser masculinas para ejecutar danzas que antiguamente eran solo de hombres, que hoy en día ya no es así. La mujer hoy también es malambo”.
El retrato de Argentina que despliega Brutal sobre el escenario no fue simplemente retrospectivo. Oliva sintetiza: “El público tiene un pantallazo por una cultura muy rica, que aunque pasen los años su esencia y valores no se pierden, al contrario se va enriqueciendo y reafirmando cada vez más. Es decir, se llevan una noche porteña, un amor del carnaval, el sonido del monte entre otras cosas”.
[Fotos: prensa Brutal]