Un thriller de catástrofe explora los lazos familiares y el aislamiento

“La burbuja” relata un drama familiar en medio de una crisis energética y expone a sus protagonistas al límite. “La idea de aislamiento va más allá de lo físico”, afirma el director Miguel Ángel Rocca

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Trailer de “La Burbuja” de Miguel Ángel Rocca

Esta semana se estrena el impactante thriller, La Burbuja, tras su presentación en la selección oficial del prestigioso Festival de Biarritz en su 32ª edición. La trama de esta película dirigida por Miguel Ángel Rocca se sumerge en la vida de Daniela, interpretada magistralmente por Victoria Almeida, quien junto a su familia emprende un viaje hacia el aislado casco de estancia donde su padre, encarnado por el actor Jorge Marrale, reside enfermo y vulnerable.

Sin embargo, este reencuentro familiar se ve eclipsado por una inesperada crisis energética que colapsa el país, desencadenando una lucha por la supervivencia que los obliga a considerar abandonar su hogar para buscar refugio en el exterior. Almeida vuelve a compartir una producción con Alfonso Tort, reconocidos por su anterior colaboración en El Reino. Regresan como pareja en esta la ficción donde muestra la fragilidad del sistema, pero también cómo uno nunca termina de conocer a las personas con las que convive.

La Burbuja no se limita a ser un thriller de catástrofe; su director, Miguel Ángel Rocca, revela que la película aborda la dinámica familiar en situaciones límite. La historia se enmarca en la fragilidad de los lazos familiares, explorando temas profundos como el derecho a decidir dónde y cómo morir, cuestionando el nivel de conocimiento que se tiene sobre aquellos a quienes amamos y cuidamos. La película no solo representa el aislamiento físico que la familia experimenta en la casa de campo, sino también el aislamiento psicológico, un cerco invisible difícil de romper en medio de la crisis.

El elenco se formó con actores como Jorge Marrale, con quien el director había trabajado en el pasado, y Victoria Almeida, a quien consideró ideal para el papel principal
El elenco se formó con actores como Jorge Marrale, con quien el director había trabajado en el pasado, y Victoria Almeida, a quien consideró ideal para el papel principal

Con una producción ejecutiva a cargo de Daniel Pensa y Miguel Ángel Rocca bajo la productora Pensa & Rocca Producciones, La Burbuja se posiciona como un viaje emocional que desafía los límites de la supervivencia y la conexión humana en tiempos de crisis. Así, el filme promete no solo entretener, sino también provocar reflexiones profundas sobre los lazos familiares y la fragilidad del ser humano ante situaciones límite.

Infobae Cultura entrevistó a su director que vuelve a ponerse al frente de una película luego del éxito de Maracaibo.

—¿Cómo nace este proyecto que se desarrolla en un escenario apocalíptico que encima fue craneado prepandemia?

—Sí, nació previo a la pandemia. Está basado en un guión anterior de Santiago Ambao, que es el guionista de la película. Cuando empezamos a trabajar y profundizar algunas cuestiones, surgió la idea de que había como una especie de virus que atacaba a la población. Por lo tanto, no podían salir de la casa. Arrancamos a mediados de 2018 y después llegó la pandemia. En una primera instancia me amargué un poco porque ya no era una fantasía que uno puede creer que sea verdad, sino que era un hecho real, porque ya la experiencia de la pandemia te ubicaba dramáticamente. La película entra en algo real que todo el público tiene incorporado.

—¿Cómo logra la película transmitir la fragilidad de un sistema institucional a través de la experiencia del personaje de Daniela?

—La idea central del guión y sobre todo de la narrativa de la película es que uno ve esta historia a través del personaje de Daniela, que interpreta Victoria Almeida, y al final de la película, cuando ella descubre lo que ocurrió realmente, el espectador también lo descubre con ella. Lo que se muestra es que, más allá de los cortes de luz o de manifestaciones sociales, era posible que un sistema institucional entrara en una crisis de ese nivel. Eso es lo que indaga. Todos tenemos en algún lugar de nuestro inconsciente la idea de la fragilidad del sistema, y este hombre, desde su construcción perversa, aprovecha esta posibilidad, en este caso con su mujer y con su familia, construyendo esta realidad totalmente manipulada. La película juega un poco ese imaginario en la intimidad de un grupo familiar.

Miguel Ángel Rocca, director de "La burbuja"
Miguel Ángel Rocca, director de "La burbuja"

—¿Qué buscabas con el título de la película?

—El título La burbuja siempre estuvo desde un primer momento. Cuando nosotros lo trabajamos, en 2018 y 2019, estábamos todo el tiempo pensando qué otro título podíamos ponerle porque entendíamos que no se iba a comprender el concepto de burbuja. Después de la pandemia, ya la burbuja era el sinónimo de aislamiento y eso funcionó en términos conceptuales. Esa idea de aislamiento va más allá de lo físico, o en este caso por una teórica pandemia o por una crisis social. Es subjetivo también, hasta donde nosotros creemos que hay cuestiones que son verdades y no las dudamos. No ponemos en duda cuestiones a veces básicas y construimos toda nuestra realidad a través de una burbuja. Con la película se profundizan temas más universales a través de historias muy íntimas.

—¿Cómo se fue formando ese elenco, donde volviste a trabajar con JorgeMarrale?

—A Jorge lo conocí cuando hice Maracaibo en 2016. Tuvimos una experiencia buenísima con la película. Nos hicimos muy amigos y empezamos a compartir muchas cosas. De hecho, mi próxima película es sobre un guión de Jorge que después reescribí con él. En una primera instancia supe que era él el actor indicado para el papel de este padre enfermo, ya que tenía los recursos para hacerlo. Es una persona de mucha formación, que trabaja mucho con la gestualidad y con cosas muy pequeñas. A Victoria la había visto en teatro, pero me sorprendió con su papel en Joel, la película de Carlos Sorín. Si bien ella es una actriz de teatro, más de comedia, me pareció también que contaba con una cantidad de recursos impresionante.

Con Alfonso pasó todo lo contrario. Acá entró un poco la realidad que se mezcla con la ficción. El personaje principal no iba a ser Alfonso, era otro actor con el que estuvimos ensayando hasta los últimos días de empezar a filmar. Pero, dos días antes, su mujer tuvo covid y él no estaba vacunado. Por protocolo, teníamos que suspender la película más de tres semanas porque no se podía aislar porque tenían una hija chiquita. Así que en el transcurso de 24 horas tuve que buscar otro actor que pudiera hacerlo y que el lunes podría estar filmando. Fue muy traumática esa parte dolorosa, y confusa porque había trabajado con otro actor. Lo bueno es que Alfonso y Victoria se conocían mucho porque habían hecho El Reino. Entendí que ellos ya tenían un código de trabajo, ya tenían una cuestión vincular muy aceitada y de hecho fluyó y funcionó.

El título "La Burbuja" refleja el aislamiento físico y psicológico que enfrenta la familia
El título "La Burbuja" refleja el aislamiento físico y psicológico que enfrenta la familia

—Está muy presente el rol de la mujer a cargo del cuidado de los otros, desde los hijos hasta haciéndose cargo de este padre enfermo.

—A mí me gusta mucho trabajar sobre personajes complejos y fallidos. Los vínculos se construyen a partir de necesidades de ambos. La película indaga o abre una puerta de algo que a mí me parece superinteresante, que yo lo estudié bastante, que es esta cuestión del hombre que, a diferencia de la mujer, puede ausentarse de sus hijos, físicamente o no. La ausencia paterna es de lo más común. También hay una historia no contada con aspectos que los ha influenciado a los personajes, como el vínculo con esa madre que no conocemos bien, pero que le ha dejado marcas. Hay cuestiones complejas que hacen que no hay un personaje que sea bueno y otro personaje que sea malo, sino cuestiones de personajes fallidos que muchas veces hacen lo que pueden y algunos que entran ya en un terreno más perverso. Relaciono mucho el rol perverso muchas veces con la manipulación y el poder. Se ve claramente que él es un manipulador.

—¿Cómo te llevás con tu doble rol de director y de productor?

—En el rol que más cómodo me siento es dirigiendo porque es el que más me gusta, es donde más disfruto. Con la productora hemos producido 38 largometrajes, me he dedicado a esto casi 30 años. Pero si me preguntás dónde soy feliz, es dirigiendo. Además, tengo el privilegio de dirigir solamente cosas que tengo ganas de contar. Conozco el oficio, me formé en dirección, trabajé en equipos de dirección, porque al inicio fui asistente de dirección de Elíseo Subiela, con el que trabajé 20 años. Por una cuestión casual que la vida me llevó, armé una productora y empezamos a producir y por suerte nos fue bien, ya que vivimos de esto. Estoy en este medio a través de la producción y no de la dirección. Pero ante la pregunta concreta no tengo un dilema, quizás al principio en mi primera película, pero después sí sé que voy a dirigir, no me ocupo de nada de la producción, por suerte mi socio y el equipo con el que trabajamos se hace cargo. En mi caso, tengo una mirada práctica dentro de lo que se puede hacer y lo que no, eso lo tengo incorporado dentro del rol de dirección. No lo estoy pensando en términos de producción cuando dirijo.

La película también profundiza en el papel de la mujer en el cuidado de otros, desde los hijos hasta un padre enfermo
La película también profundiza en el papel de la mujer en el cuidado de otros, desde los hijos hasta un padre enfermo

—Y pensando en lo que se viene, ¿se puede imaginar algo de cómo va a ser el año para la industria del cine en 2024?

—En mi caso personal de la productora, tenemos una película con España que está en camino. Así que para nosotros este año va a ser un año de trabajo porque ya estamos en una especie de avanzada de preproducción, en una coproducción con España que se va a filmar acá en la Argentina. En relación con el INCAA, tenemos ya cuatro proyectos que están suspendidos a la espera. Ya el año pasado por el tema inflacionario tuvimos que suspender. Todavía no se sabe nada. La inflación a nuestra industria la destruye, por cómo funciona el sistema. Además, estamos en medio de un cambio complejo de transformaciones con respecto a las plataformas, porque hay momentos de auge de producción en el país y otros donde dejan de hacerlo.

Para mí el instituto es una garantía de lo que llamo la soberanía cultural y creativa. Es fundamental para que nosotros tengamos un cine que no tenga ningún tipo de limitaciones industriales. Espero que eso se siga conservando y que podamos entender qué es lo que significa. Gracias al instituto, la Argentina tiene una industria audiovisual muy sólida. Si alguien se pone a hacer una cuenta seria, estoy seguro de que le va a dar ganancia. Solamente el año pasado hicimos una película para España y solamente esa película trajo el 25% de todo el presupuesto del instituto de un año. El instituto es un motor crucial para que la Argentina no solo tenga su cine que llega a todo el mundo, sino también una industria muy pujante dentro del país.

*”La burbuja”, de Miguel Ángel Rocca, se estrena en los cines argentinos a partir de este jueves 21 de diciembre.

[Crédito fotos: Gentileza Pensa & Rocca Producciones]