Llega una retrospectiva de Antonio Seguí en el Centro de Arte Contemporáneo de Córdoba

A partir del viernes, “Con el Tiempo Suspendido. Antonio Seguí, obras 1960 -2000″ se presentan más de 40 obras en un homenaje para uno de los padrinos del espacio cultural

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 Antonio Seguí (Télam)
Antonio Seguí (Télam)

Organizada por la Agencia Córdoba Cultura y bajo la curaduría de Clelia Taricco, el viernes 1 de diciembre, a las 19 horas, se inaugurará en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Córdoba la muestra Con el Tiempo Suspendido. Antonio Seguí, obras 1960 -2000, que reunirá más de 40 obras del padre de la Familia Urbana.

La muestra, que podrá visitarse con entrada libre y gratuita hasta el 10 de marzo de 2024, tendrá lugar en el marco del 35° aniversario del CAC, que abrió sus puertas al público el 12 de noviembre de 1988, gracias al impulso de Antonio Seguí, quien donó, además, más de 490 obras de su colección al incipiente centro de arte, que rápidamente puso a Córdoba en el mapa del arte contemporáneo, cobijando a importantes artistas nacionales e internacionales, que trajeron a la ciudad sus aires de renovación.

“Esta muestra es un homenaje a quien, con su infinita bondad, hizo posible un nuevo horizonte en las artes visuales. En años revoltosos y entre la vuelta a la democracia como símbolo de lo que esto significaba para el desarrollo de las sociedades, Antonio hizo posible aquello que creíamos imposible: abrir un espacio de arte contemporáneo, de pensamiento y de reflexión, que fue adoptado inmediatamente por el resto del país como tal”, señaló Clelia Taricco, compañera de vida del artista.

El artista Antonio Seguí (Carlos Luna/telam)
El artista Antonio Seguí (Carlos Luna/telam)

Escultor, artista plástico e ilustrador, a lo largo de su carrera artística, Seguí (1934-2022) produjo más de cinco mil obras, entre grabados, pinturas, ilustraciones, esculturas y objetos que hoy forman parte de los principales museos y centros culturales de todo el mundo.

El artista que se había radicado en Francia en 1963, y que cobró notoriedad gracias a sus pinturas de pequeños hombrecitos con sombreros, fue dueño de un imaginario múltiple que supo combinar el humor, el grotesco y la simplicidad.

Seguí no perdió jamás su típico acento cordobés, pese a vivir la mayor parte de su vida en el pequeño poblado de Arcueil, en las afueras de París, donde tuvo su taller de arte que sólo abandonó algunas veces al año para visitar su Villa Allende natal.

“Mi trabajo siempre está centrado en el hombre. Una escena de calle, un encuentro fortuito, el pasar frente a un mercado, ser testigo de un accidente, me sirven de pretexto que sumado a la memoria de mi infancia, a las tiras cómicas, a las caricaturas políticas de los años 30 y al humor del que nunca me pude separar por el hecho de ser cordobés, son el cimiento de lo que yo hago”, había dicho en vida el artista, al desgranar los disparadores de su imaginación. Así, reconoció al paisaje y a las vivencias de su infancia como fuentes centrales de su obra.

Fuente: Télam