Hasta el segundo episodio, cuando Clementina almuerza una sopa con el plomero y le cuenta que se quedó sin trabajo, no tenemos ningún indicio sobre la ocupación de la protagonista. ¿Será una versión millennial, disimulada, de un ama de casa del siglo XXI? ¿Una trabajadora freelance, monotributista? ¿O Clementina es, como la directora de la película Constanza Feldman, una actriz y bailarina que no puede trabajar por la pandemia? El largometraje, ganador del Gran Premio Competencia Internacional BAFICI 2022, se podrá ver durante los sábados de julio en MALBA, por primera vez en cines luego de su estreno en el Festival.
En Clementina, la protagonista (representada por la codirectora Constanza Feldman) se acaba de mudar al departamento de su novio Guillermo (el codirector Agustín Mendilaharzu). Ella no puede seguir dando clases porque su disciplina no se adapta fácilmente al formato virtual. Ocuparse de la casa es agotador, pero Clementina resiste y tiene ganas de hacer lo que sea.
Guillermo está en un estado perruno en el que casi no sale del departamento, pero espía y quiere información del exterior, a través de las rejas del balcón y por la mirilla de la puerta. Además de fóbico, es acumulador serial: guarda colecciones de aerófonos antiguos, cajas de cigarrillos, cuadruplicados de vinilos de Violeta Parra, todas las notitas de amor que le escribió su exnovia… Mientras tanto, las instalaciones básicas agonizan cada vez más. El edificio se vuelve un desfile de plomeros, albañiles, trabajadores de Aysa y vecinos, puertas afuera y puertas adentro. Dirigida por sus protagonistas, la película se desarrolla en el universo de la vida doméstica: no solo porque fue escrita y filmada durante el primer año de confinamiento por la pandemia de COVID-19, sino porque ese universo se vuelve central para la trama.
En una coda disponible en Youtube llamada Diario de Clementina, Feldman y Mendilaharzu cuentan cómo fue la preproducción la película. En marzo de 2020, cuando Alberto Fernández anunció el confinamiento, fueron a las oficinas de El Pampero cine –la productora que integra Mendilaharzu junto con Mariano Llinás, Alejo Moguillansky y Laura Citarella– y agarraron, sin un plan preciso, una cámara. Decidieron pasar la cuarentena en el departamento de Chacarita, la locación principal de la película. Y cuando se sucedió una serie de inconvenientes, empezó la escritura del guion. Como contaron los directores a Infobae, el punto de partida para hacer la película fue la realidad, pero “era fundamental inyectarle ficción”.
En verdad, Clementina no fue pensada como largometraje ni como serie. En un principio, solo iba a ser un corto. Como se registra en el Diario (otro híbrido entre ficción y realidad), en una reunión con la productora El Pampero, Mariano Llinás y luego todo el equipo los incitan a seguir filmando. Aunque Agustín Mendilaharzu se niega rápido (“¡Pero no es un capítulo, es un corto!”), finalmente avanzan y el corto se convierte, primero, en una serie de 5 capítulos, y luego en una película.
Engrandecida por la música medieval de Gabriel Chwojnik (entre otras, compositor de la inolvidable banda original de La Flor), los sonidos galácticos de los picaportes y las sillas, y los objetos de Guillermo, Clementina es una película encantadora y desafiante. No solo logran filmar su primera película con una trama atrapante en pleno aislamiento y casi sin acudir al mundo exterior, sino que además consiguen salir del género “películas de pandemia” para incorporarla a un corpus mayor.
Al día de hoy, Constanza Feldman y Agustín Mendilaharzu viven en la casa de Villa Santa Rita. Ambos estarán presentes en las funciones de MALBA para presentar la película y para escuchar preguntas al final de cada proyección.
*Clementina se proyecta los sábados de julio a las 20 horas en el cine MALBA, Av. Figueroa Alcorta 3415, CABA.
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