Las diferencias educativas entre zonas rurales y urbanas de Costa Rica se han hecho más evidentes tras la pandemia, según un estudio de la Universidad de Costa Rica. El acceso desigual a Internet y dispositivos tecnológicos ha jugado un papel clave en este fenómeno, lo que se reflejó posteriormente en los resultados académicos.
El seguimiento a 15 docentes de inglés de primaria de la Región Huetar Norte durante cinco años permitió observar cómo la educación a distancia, la modalidad combinada y el regreso a las clases presenciales presentaron desafíos específicos. Los maestros debieron ajustar materiales, actividades y métodos de comunicación, empleando recursos digitales y aplicaciones como WhatsApp para mantener el contacto con las familias y los estudiantes, en función de las posibilidades de cada hogar.
Ya en marzo de 2020, el Programa Estado de la Nación advertía que la dificultad de acceso a Internet podía incrementar las brechas de aprendizaje. Se reportaba que, mientras el 80% de los estudiantes de hogares de mayores ingresos disponía de buena conexión, solo el 37% de los de menores ingresos tenía esa posibilidad. Del grupo más vulnerable, el 48% dependía solo del celular para conectarse y el 10% no accedía a Internet.
PUBLICIDAD
Evolución de los resultados académicos en zonas rurales y urbanas
El Décimo Estado de la Educación mostró que en Matemáticas, el 77% de los estudiantes rurales quedó en el nivel más bajo de desempeño en 2022, mientras que en 2018 ese porcentaje era del 67%. En estudiantes urbanos, la cifra fue de 66% en 2022 y 51% en 2018. En Lectura, el 52% de los alumnos rurales ocupó el nivel más bajo en 2022, comparado con el 40% en las zonas urbanas. En 2018, los porcentajes eran de 50% y 32%, respectivamente.
Las pruebas PISA posteriores a la pandemia también señalaron un descenso en los resultados, especialmente en las zonas rurales. En Ciencias, el 55% de los estudiantes rurales se mantuvo en el nivel más bajo tanto en 2018 como en 2022. En el caso urbano, ese porcentaje pasó de 39% a 44%, lo que redujo la diferencia entre ambos grupos debido a un empeoramiento general.
Cambios en la labor docente y nuevos retos
El estudio destaca que la carga laboral de los docentes aumentó en todas las modalidades aplicadas durante la pandemia. Además del esfuerzo para sostener el aprendizaje y dar seguimiento a los estudiantes, los educadores enfrentaron mayores niveles de estrés y sobrecarga, así como una frontera menos clara entre su vida personal y profesional.
PUBLICIDAD
Según la investigación, en medio de estas dificultades surgieron respuestas de empatía y compromiso por parte del profesorado, que recurrió al trabajo conjunto y al apoyo institucional para adaptarse a las nuevas circunstancias.
A partir de estos hallazgos, los investigadores sugieren que los resultados pueden orientar políticas educativas ajustadas a las condiciones de cada comunidad. La Universidad de Costa Rica, citado por CR Hoy, plantea que avanzar hacia una educación más equitativa requiere considerar especialmente el acceso a la tecnología y el acompañamiento docente, de modo que el aprendizaje no dependa únicamente del contexto socioeconómico o geográfico.
La experiencia de la pandemia ha puesto en evidencia las carencias estructurales y la necesidad de fortalecer la conectividad en zonas rurales, para evitar que las desigualdades se profundicen ante futuras crisis.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD