Una serie de explosiones recientes ha puesto bajo vigilancia al volcán Rincón de la Vieja, ubicado en la provincia de Guanacaste, en el noroeste de Costa Rica. Las autoridades mantienen el nivel de precaución tras los episodios eruptivos más recientes, intensificando la observación del coloso y su entorno inmediato. El monitoreo se sostiene mientras la comunidad científica analiza la evolución de la actividad en uno de los sistemas volcánicos más activos del país.
El Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI-UNA) confirmó que durante el fin de semana el volcán registró dos nuevas erupciones, en el marco de un periodo donde se ha reportado un incremento en la actividad eruptiva. A inicios de agosto, el OVSICORI-UNA elevó el nivel de actividad de Advertencia a Precaución después de contabilizar 48 erupciones en aproximadamente un mes, incluidas 23 erupciones freáticas en una sola semana. El vulcanólogo Leonardo Van der Laat explicó que estas explosiones recientes corresponden a eventos freáticos (agua acumulada en el subsuelo), característicos del volcán y vinculados al sistema hidrotermal presente en el macizo.
Las explosiones del 11 de agosto, detectadas por las redes sísmicas e infrasonido, presentaron magnitudes acústicas de 4.1 y 4.5 generando un lahar que descendió por las laderas. Las cámaras instaladas en el sitio permitieron identificar columnas blancas compuestas mayoritariamente por vapor de agua y gases, que ascendieron aproximadamente 1 kilómetro sobre la cima y se desplazaron hacia el oeste. Hasta la fecha, no se ha informado sobre caída de ceniza en comunidades cercanas.
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El volcán Rincón de la Vieja se encuentra dentro del parque nacional que lleva su nombre, en la cordillera volcánica de Guanacaste, a unos 25 kilómetros al noreste de la ciudad de Liberia. El macizo, de más de 1,900 metros de altura, forma parte de una cadena de volcanes activos en la región y es conocido por su actividad frecuente, caracterizada por la emisión de gases, generación de fumarolas y erupciones de tipo freático. Estas erupciones ocurren cuando el agua subterránea entra en contacto con el magma o rocas calientes, produciendo explosiones de vapor y fragmentos de material.
El OVSICORI-UNA mantiene la vigilancia del volcán mediante diferentes instrumentos para detectar cambios en la actividad sísmica, emisión de gases y otros parámetros. La entidad científica mantiene especial atención debido a que las erupciones pueden generar materiales que posteriormente descienden por los cauces de los ríos en forma de lahares, especialmente durante la época lluviosa.
Durante la semana pasada, el nivel de alerta se mantuvo en 3, correspondiente a Precaución, y el código de color naranja para la navegación aérea. También se detectó una posible erupción durante la madrugada del 12 de agosto, aunque este evento no fue confirmado debido a las condiciones meteorológicas que limitaron la visibilidad y la verificación instrumental.
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La actividad eruptiva reciente no ha provocado afectaciones directas a la población, pero las autoridades mantienen la vigilancia sobre el comportamiento del volcán y el cauce de los ríos cercanos. Equipos técnicos supervisan la zona.
El Rincón de la Vieja ha mantenido un historial de actividad regular en los últimos años, alternando periodos de calma relativa con episodios de explosiones menores y emisión de gases. Su localización dentro de una zona protegida facilita el acceso a instrumentos de monitoreo y la recopilación de datos que permiten a las autoridades anticipar posibles escenarios. El parque nacional permanece bajo protocolos especiales de seguridad y acceso regulado para visitantes, mientras se actualizan las evaluaciones sobre el comportamiento del volcán.
El monitoreo permanente del volcán Rincón de la Vieja se realiza a través de la red de observación del OVSICORI-UNA, que reporta en tiempo real cualquier variación en la actividad sísmica, la emisión de gases, la temperatura y otras señales relevantes. Las autoridades reiteran que el nivel de alerta sigue vigente y que la vigilancia continuará mientras persistan las condiciones actuales.
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De forma paralela Volcán de Fuego, situado entre los departamentos de Chimaltenango, Sacatepéquez y Escuintla en Guatemala, ha mostrado actividad eruptiva constante durante los últimos días. Este coloso, considerado uno de los más activos de Centroamérica, ha registrado explosiones frecuentes, acompañadas de expulsión de ceniza, columnas de humo y material incandescente. Las autoridades guatemaltecas mantienen la vigilancia sobre el comportamiento del volcán, ya que las emisiones pueden afectar a comunidades cercanas, provocar caída de ceniza y generar avalanchas de material volcánico, especialmente en los cauces de los ríos de la región.
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