Más del 87% de los costarricenses tiene alguna deuda, y quienes están en mejor situación destinan cerca de un tercio de sus ingresos a pagarla. El dato fue difundido por Método PENIEL, empresa afiliada a la Cámara de Comercio de Costa Rica, que presentó un programa para abordar el impacto financiero, emocional y laboral del sobreendeudamiento.
La organización lanzó el miércoles su Programa de Sostenibilidad Financiera. La iniciativa combina educación financiera, asesoría especializada y atención a factores emocionales vinculados con el gasto.
Qué factores impulsan el sobreendeudamiento
El director de Método PENIEL, Eduardo Arias, identificó el nudo central del problema: “Muchas personas saben qué deberían hacer, pero detrás del gasto existen factores como la ansiedad, la presión social, la necesidad de aprobación o hábitos profundamente arraigados”.
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Para Arias, esas causas emocionales son el primer obstáculo antes de hablar de cifras. El programa contempla sesiones individuales de acompañamiento para identificar patrones de consumo y detonantes conductuales, con el objetivo de que cada participante recupere el control de sus finanzas.
La iniciativa también advierte sobre el crecimiento de los préstamos informales conocidos como “gota a gota”, mecanismos que pueden agravar la situación de familias que ya no tienen acceso al crédito formal.
El impacto en el trabajo y las alianzas previstas
El programa no está dirigido solo a personas con dificultades económicas. También apunta a empresas, cooperativas, asociaciones solidaristas e instituciones públicas, porque el sobreendeudamiento de un trabajador tiene consecuencias directas en su entorno laboral.
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“Cuando una persona llega al trabajo preocupada porque no sabe cómo pagará sus deudas, esa carga también afecta su concentración, su rendimiento y su bienestar”, señaló Arias. Desde esa perspectiva, el programa plantea que atender las deudas de los colaboradores también es una decisión de gestión del talento.
Cómo se refleja el problema en Centroamérica
El sobreendeudamiento de los hogares costarricenses no es una excepción en Centroamérica. Un estudio regional de Kantar reveló que el 77% de los hogares centroamericanos tiene algún tipo de deuda y que cerca del 30% enfrenta dificultades diarias para cubrir sus necesidades básicas.
Panamá encabeza la lista de países con mayor carga financiera familiar en el istmo. Al cierre de noviembre de 2025, el sistema de referencias de crédito de la APC Experian registraba 2.4 millones de personas con al menos una obligación activa, con una deuda total acumulada de USD 42,557 millones.
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Las hipotecas bancarias concentraban USD 21,308 millones de ese monto, con una morosidad del 4,8%. Las tarjetas de crédito registraban la mora más alta del sistema: 8.7%.
En Guatemala, el crédito de consumo se convirtió al cierre de enero de 2026 en el segmento dominante de la banca, con el 49.28% de la cartera total, según la Superintendencia de Bancos.
El consumo personal concentra el 72% del destino de los activos crediticios, por encima del crédito empresarial. El Banco de Guatemala advirtió una desaceleración: el endeudamiento de los hogares creció un 6.9% en diciembre de 2025, frente al 17% registrado el año anterior, lo que atribuyó a señales de enfriamiento en el mercado laboral formal.
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El peso del consumo y la vivienda en otros países
En El Salvador, los salvadoreños acumulaban hasta mayo de 2025 deudas en créditos de consumo por USD 6.7 millones, el doble del saldo destinado a créditos de vivienda, según la Superintendencia del Sistema Financiero.
Solo en abril de ese año se otorgaron 162,879 créditos de consumo. Un analista citado por El Diario de Hoy describió la tendencia: “El crédito se está usando para mantener el nivel de vida, en lugar de ajustarse a la capacidad de pago o para construir patrimonio”.
Nicaragua muestra la dinámica más acelerada de la región en materia hipotecaria. El Banco Central reportó que el financiamiento para vivienda creció un 37.5% interanual al tercer trimestre de 2025, el ritmo más alto entre todos los rubros crediticios. Las tarjetas de crédito subieron un 24.5% y los préstamos personales, un 24.2% en el mismo período. La cartera total de bancos, financieras y microfinancieras alcanzó el equivalente al 50.6% del PIB anual.
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Honduras y El Salvador comparten el perfil más vulnerable de la región: más del 30% de sus hogares enfrenta dificultades para cubrir necesidades básicas, y solo el 24% se encuentra en una situación financiera cómoda, según el estudio de Kantar.