La abogada y notaria Yara Jiménez Fallas fue electa como presidenta de la Asamblea Legislativa de Costa Rica, consolidando un ascenso político que la llevó, en pocos años, de funciones técnicas en el Poder Ejecutivo a ocupar la máxima jerarquía del Congreso.
Con 52 años, madre de tres hijos y con más de dos décadas de matrimonio, Jiménez representa una figura clave del oficialismo del Partido Pueblo Soberano (PPSO), agrupación que logró la mayoría necesaria para colocarla al frente del Directorio Legislativo en el inicio del periodo 2026-2030.
De Desamparados al liderazgo del Congreso
Nacida en Desamparados, San José, Jiménez creció en una familia numerosa y desde temprana edad mostró interés por el Derecho, una vocación que marcaría su trayectoria profesional.
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Su formación académica incluye una licenciatura en Derecho, una maestría en Derecho Público por la Universidad de Costa Rica y una especialización en Derecho Constitucional en la Universidad de Pisa, en Italia, un paso poco común entre figuras políticas nacionales y que le dio un perfil técnico con proyección internacional.
Antes de incursionar en la política electoral, desarrolló una extensa carrera en el sector público. Inició en el Banco Central de Costa Rica y posteriormente ocupó distintos cargos en el Ministerio de Hacienda, donde trabajó en áreas jurídicas y administrativas.
El salto a la política
El punto de inflexión en su carrera llegó con la administración del presidente Rodrigo Chaves Robles, donde fue designada como secretaria del Consejo de Gobierno entre 2022 y 2026.
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Desde esa posición, considerada estratégica dentro del Ejecutivo, Jiménez coordinaba aspectos legales, administrativos y logísticos de las sesiones del gabinete, lo que la colocó en el centro de la toma de decisiones del Gobierno.
Su cercanía con el oficialismo y su experiencia técnica la convirtieron en una figura de confianza, lo que facilitó su salto a la política electoral como candidata a diputada por la provincia de Cartago, donde resultó electa para el periodo 2026-2030.
A diferencia de otros liderazgos tradicionales, Jiménez llegó a la presidencia legislativa sin una larga carrera partidaria o trayectoria previa en cargos de elección popular.
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Su designación como candidata del oficialismo fue prácticamente determinante, dado que el PPSO contaba con 31 votos en el Congreso, superando el mínimo requerido para elegir al Directorio Legislativo.
Finalmente, fue electa con esa misma cifra, imponiéndose a la oposición y consolidando el control del oficialismo sobre el primer poder de la República en el arranque del nuevo periodo legislativo.
Quinta mujer en presidir el Congreso
Con su elección, Jiménez se convirtió en la quinta mujer en la historia de Costa Rica en ocupar la presidencia de la Asamblea Legislativa, en un Congreso que además destaca por ser el más paritario en más de dos siglos de vida republicana.
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Su nombramiento también marcó el regreso de la provincia de Cartago a la presidencia legislativa después de más de una década sin ocupar ese cargo.
Estilo de liderazgo y prioridades
Durante sus primeras intervenciones, Jiménez ha planteado un estilo de liderazgo “negociador, pero exigente”, enfocado en mejorar la productividad legislativa, reducir el obstruccionismo y recuperar la legitimidad del Congreso ante la ciudadanía.
Su elección se da en un contexto político en el que el oficialismo busca impulsar reformas y consolidar su agenda, lo que coloca a la nueva presidenta del Legislativo en una posición estratégica para la gobernabilidad del país.
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