El Golfo de Nicoya es, históricamente, el estuario más productivo de Costa Rica. Sin embargo, su riqueza no es inagotable. A partir de este 1° de mayo de 2026, el país inicia un nuevo periodo de veda estacional, una pausa necesaria que busca equilibrar la explotación comercial con la capacidad de regeneración de la naturaleza.
Esta medida, liderada por el INCOPESCA y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), no es solo una prohibición, sino una inversión a largo plazo en la seguridad alimentaria y económica de las comunidades costeras.
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En términos biológicos y legales, la veda es la prohibición temporal de la captura de especies marinas en una zona específica. Durante este tiempo, se detienen las actividades de extracción para permitir que los ecosistemas descansen de la presión pesquera. En el caso del Golfo de Nicoya, la restricción se extiende por tres meses, finalizando el 31 de julio de 2026.
El área de cobertura de la restricción ha sido delimitada con precisión. Según detalló el INCOPESCA, la veda comprende el sector del Golfo de Nicoya trazado por una línea recta entre Punta Torres (Peñón) y el Faro de la Isla Negritos afuera, extendiéndose hacia la parte Este de Punta Cuchillos, en la Península de Nicoya, e internándose hasta la línea entre Puerto Níspero y Puerto Moreno, en la desembocadura del río Tempisque.
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Esta zona concentra los sitios de mayor reproducción y sirve como guardería natural para numerosas especies marinas, lo que convierte al estuario en uno de los ecosistemas más productivos y relevantes de Costa Rica. El respaldo técnico de la veda proviene de estudios realizados por el INCOPESCA, los cuales identifican el periodo de mayo a julio como el más importante para la regeneración de las poblaciones de peces.
Los datos recabados por los especialistas indican que si la extracción se mantuviera durante estos meses, se pondría en riesgo el reclutamiento de nuevos ejemplares, ya que se capturarían hembras en pleno desove y juveniles que no han alcanzado la talla comercial mínima. “Sin veda hoy, no habrá pesca mañana”, advirtió la entidad, remarcando la urgencia de la restricción.
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Vigilancia reforzada y apoyo social durante la veda en el Golfo de Nicoya
Para asegurar el cumplimiento de la medida, el Gobierno de Costa Rica ha desplegado un operativo de vigilancia en el que participarán diferentes instituciones, tales como:
- Servicio Nacional de Guardacostas
- Ministerio de Seguridad Pública
- Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE)
- Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA).
Los controles se realizarán por mar y por tierra, incluyendo inspecciones en centros de acopio y carreteras. Las autoridades recalcaron que quienes infrinjan la veda se exponen a sanciones severas, decomiso de equipos y revocatoria de licencias.
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La dimensión social de la veda es relevante. Para miles de familias, la pesca es la única fuente de ingresos. El Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) ha habilitado subsidios para titulares de licencias de pesca, pesca turística y permisos de investigación vigentes que operan en la zona de restricción. Esta ayuda económica busca amortiguar el impacto financiero durante los 92 días de inactividad extractiva, según detalló el organismo estatal.
La normativa reconoce excepciones específicas para evitar la parálisis total de la economía local. La extracción de pianguas y otros moluscos sigue permitida, siempre que los pescadores cuenten con la autorización vigente del INCOPESCA. En el caso de la sardina, se autoriza su pesca a embarcaciones semi-industriales únicamente entre el 1° de junio y el 31 de julio, bajo regulaciones estrictas de área y volumen.
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