El comercio exterior de América Latina y el Caribe alcanzó en 2025 una cifra histórica cercana a los $1,2 billones en exportaciones, de acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Sin embargo, este crecimiento convive con riesgos estructurales relacionados con la dependencia de pocos socios estratégicos y la fragilidad institucional en la región.
Así lo señala un análisis del Observatorio de Comercio Exterior (OCEX) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), presentado en un conversatorio académico que reunió a especialistas de distintas universidades internacionales. El estudio expone que, aunque los indicadores económicos muestran dinamismo, persisten condiciones que limitan la autonomía y estabilidad del desarrollo regional.
Según el informe, Estados Unidos y China concentran una proporción significativa del comercio latinoamericano. El primero absorbe el 27% de las exportaciones de la región, mientras que el segundo representa el 22%. La Unión Europea, por su parte, capta un 15%, lo que evidencia una alta concentración en pocos mercados internacionales.
Este patrón se mantiene también en los flujos de inversión extranjera directa (IED). En 2025, América Latina recibió aproximadamente $193,000 millones en IED, consolidando el crecimiento en este indicador. No obstante, la distribución de estos recursos refleja desigualdades y concentraciones sectoriales que continúan siendo un reto para las economías de la región.
En el caso de Costa Rica, los datos muestran un desempeño destacado en materia de atracción de inversión. El país registró un récord de $5,121 millones en inversión extranjera directa durante 2025, según cifras de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (CINDE). De este total, el 66% se destinó al régimen de zonas francas, consolidando este modelo como uno de los principales motores de captación de capital.
El análisis académico también señala que, pese al crecimiento en comercio e inversión, América Latina continúa enfrentando desafíos estructurales asociados a la concentración en materias primas y a la volatilidad de los mercados internacionales. Estas condiciones exponen a las economías a fluctuaciones externas que pueden impactar la estabilidad económica.
Además, el estudio advierte que la dependencia de pocos socios comerciales limita la capacidad de negociación de los países y reduce la diversificación de sus relaciones internacionales. Este escenario se desarrolla en un contexto geopolítico marcado por tensiones globales, lo que añade complejidad al entorno económico regional.
Durante el conversatorio, especialistas de la UNED, la Universidad de Renmin (China) y la Universidad de Campinas (Brasil) coincidieron en que el panorama actual combina crecimiento económico con vulnerabilidad institucional y política.
En esa línea, la catedrática Velia Govaere Vicarioli indicó que la región enfrenta dinámicas que recuerdan periodos históricos caracterizados por la influencia de potencias externas en la toma de decisiones económicas y políticas.
El informe también detalla la composición de los ingresos en los países de la región y subraya la importancia de fortalecer las instituciones para sostener el crecimiento económico en el largo plazo.
Entre los principales retos identificados se encuentra la alta dependencia de mercados específicos, lo que limita la autonomía económica de los países. Asimismo, se menciona la vulnerabilidad frente a tensiones geopolíticas y la concentración productiva en sectores primarios.
No obstante, el análisis también identifica oportunidades asociadas a la diversificación de relaciones comerciales, el fortalecimiento institucional y la integración regional. Estos elementos son considerados claves para mejorar la resiliencia económica y ampliar las capacidades de negociación en el escenario internacional.
El documento concluye que, aunque América Latina ha logrado avances significativos en términos de comercio e inversión, persisten desafíos estructurales que deben ser abordados para consolidar un crecimiento sostenible.