Una joven nicaragüense de 29 años identificada como Junieysis Adely Merlo Espinoza fue hallada muerta en una fosa de dos metros en una propiedad de Santa Ana, San José, tras nueve días de desaparición en Costa Rica; el principal sospechoso es su expareja, actualmente detenido, mientras sus dos hijas menores están bajo la custodia del Patronato Nacional de la Infancia (PANI).
Las autoridades del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) confirmaron el hallazgo la madrugada del jueves y mantienen activa la investigación para esclarecer las circunstancias y causas del crimen, que generó repercusión tanto en Costa Rica como en Nicaragua, donde residen sus familiares, quienes impulsaron la denuncia a través de redes sociales.
El operativo de búsqueda finalizó con la localización del cuerpo a las 2:00 de la mañana, aunque la recuperación de los restos ocurrió a las 4:30, según detalló Michael Soto, director interino del OIJ.
El cadáver se encontraba en una fosa de aproximadamente dos metros de profundidad, dentro de la propiedad que la víctima había compartido con su expareja y sus hijas gemelas de cuatro años. Soto agregó, que el principal sospechoso, un hombre de 57 años de apellido Ramírez, “ya fue detenido en Cartago”, mientras las niñas permanecen bajo vigilancia oficial.
El hallazgo de Junieysis Adely Merlo Espinoza se produjo tras una denuncia interpuesta el 31 de marzo, fecha de su desaparición. El último contacto familiar se registró el 30 de marzo en horario nocturno, durante una transmisión en vivo que la joven realizó en redes sociales, según indicó su hermana Maryuris Merlo a Diario Extra. “Ese hombre la mató, la tenía enterrada dentro de la casa”, lamentó la familiar.
La versión del sospechoso, según indicó CR Hoy, fue que la dejó cerca de un supermercado y que no volvió a saber de ella, aunque los parientes señalaron incoherencias en su relato. La familia informó que la relación de pareja terminó semanas antes de la desaparición y que el sospechoso abandonó el residencial Los Pericos bajo amenazas y tensiones previas.
El desarrollo de la investigación y hallazgo del cuerpo
El procedimiento judicial se concentró en la vivienda de la víctima desde el 7 de abril, cuando agentes del OIJ iniciaron la custodia permanente del inmueble en Santa Ana. Sobre una de las hipótesis, Michael Soto indicó: “El sospechoso aprovechó la presencia de la maquinaria para pedirle al maquinista que hiciera el hueco, el maquinista, que no tiene nada que ver, lo hace y él aprovecha”. El movimiento de tierra registrado en la propiedad fue fundamental para localizar la fosa donde yacía el cuerpo.
Ariel Merlo, hermano de la víctima, contó a medios costarricenses que la última conversación con la joven fue el 30 de marzo por la tarde. Ante la falta de avances y testimonios contradictorios, la familia incrementó la búsqueda y solicitó la intervención de las autoridades de Costa Rica. La difusión de la información en Nicaragua permitió sostener la presión social y ampliar los esfuerzos para el esclarecimiento. El cuerpo no presentaba rastros visibles de sangre, de acuerdo con el director del OIJ, y fue enviado a la Morgue Judicial para la autopsia que establecerá la causa concreta del fallecimiento.
El sospechoso y quien es padre de las menores, reconoció en declaraciones a CR Hoy que era objeto de investigación: “Me están investigando al cien por ciento. Soy el principal sospechoso porque fui el último que la dejó donde ella me dijo que la dejara”.
Además, el OIJ decomisó varios dispositivos electrónicos de la víctima, incluidos teléfonos móviles y una computadora, los cuales serán analizados técnicamente durante el proceso judicial.