El régimen cubano condenó este miércoles la decisión de Costa Rica de cerrar su embajada en La Habana y exigir el retiro de los diplomáticos cubanos de San José, atribuyendo esta medida a la presión ejercida por Estados Unidos. El Ministerio de Relaciones Exteriores de la isla, a través de una declaración difundida por la agencia de noticias internacional EFE, calificó la decisión de Costa Rica como unilateral y carente de argumentos.
De acuerdo con el comunicado, la relación bilateral se limita ahora al ámbito estrictamente consular, lo que se interpreta como parte de la estrategia de Estados Unidos para aislarla en la región. Según la Cancillería cubana, Costa Rica pidió la salida del personal diplomático cubano en San José y solo permitirá que empleados consulares y administrativos permanezcan en funciones.
Para el régimen de Miguel Díaz-Canel, esta medida constituye una acción arbitraria tomada bajo la influencia de políticas estadounidenses, sin considerar los intereses de ese pueblo hermano. El ministerio resumió: “Costa Rica exhibe un historial de subordinación a la política de los Estados Unidos contra Cuba y, con este último paso, se suma una vez más a la ofensiva de Washington en sus renovados intentos por aislar a Cuba del resto del continente”, según un comunicado recogido por EFE.
Por su parte, el presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, afirmó este miércoles que “hay que limpiar el hemisferio de comunistas” y expresó que “no reconoce la legitimidad de un régimen que oprime y tortura” a su población.
“Hay que limpiar el hemisferio de comunistas, así de fácil. Cada pueblo debe hacerlo ellos mismos, pero nosotros no le vamos a dar legitimidad al régimen que oprime y tortura a casi 10 millones de cubanos hoy. Que Dios bendiga a los cubanos y ojalá tengan la libertad, prosperidad y maneras de ganarse la vida pronto”, declaró Chaves.
La embajada costarricense en La Habana ya no contaba con representación diplomática desde el 5 de febrero. La decisión formalizada este miércoles busca, según el Gobierno de Rodrigo Chaves, enviar un “señal firme de preocupación y una invitación a que se produzcan cambios significativos” en la situación interna de Cuba.
Costa Rica, mediante el presidente Chaves —de acuerdo con declaraciones reproducidas por EFE—, explicitó: “No reconocemos la legitimidad del régimen comunista de Cuba en vista del maltrato, la represión y las condiciones indignas que tienen los habitantes de esa isla”.
El cierre de la embajada se suma a medidas similares en la región
En las últimas dos semanas, esta es la segunda ruptura de relaciones diplomáticas de un país latinoamericano con Cuba. El 4 de marzo, Ecuador ordenó la salida de todo el personal diplomático, consular y administrativo cubano de Quito, otorgando un plazo de 48 horas. Además, el Gobierno de Daniel Noboa dispuso el regreso inmediato del embajador ecuatoriano en Cuba, José María Borja, según detalló EFE.
El Gobierno cubano también rechazó la expulsión de sus diplomáticos en Quito y adjudicó la decisión de Ecuador a las “fuertes presiones de Washington”. Insisten en que estos alineamientos regionales son parte de una campaña estadounidense para aislar diplomáticamente a la isla. Para la Cancillería cubana, estas medidas no podrán distanciar a los pueblos involucrados, refiriéndose a las figuras históricas de José Martí y Antonio Maceo, que unen a ambas naciones en una trayectoria común. En palabras del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba: “Nada podrá distanciar a los pueblos de Cuba y Costa Rica, unidos por lazos indisolubles de una historia común”.
Votación en la ONU y cambio de postura de la región
La tendencia de distanciamiento fue visible en octubre de 2025, durante la tradicional votación en la Organización de las Naciones Unidas contra las sanciones estadounidenses a Cuba. En esa ocasión, tanto Ecuador como Costa Rica optaron por abstenerse, rompiendo el consenso latinoamericano que históricamente respaldaba a La Habana frente al embargo impulsado por Estados Unidos, según informó EFE.
Este giro diplomático de Costa Rica y Ecuador evidencia un cambio en la postura regional respecto a Cuba. Para el Gobierno cubano, el resultado refleja las presiones externas y profundiza el aislamiento, aunque sostiene que los lazos históricos entre los pueblos prevalecerán pese a las medidas gubernamentales recientes.