Volaris anunció la suspensión indefinida de sus rutas aéreas entre Costa Rica, varias capitales centroamericanas y Miami a partir del 12 de abril, una decisión que responde a la estructura impositiva que aumenta el costo de los boletos en hasta un 57% del valor final y obstaculiza el desarrollo del modelo de bajo costo en la región. Esta medida, según la empresa, no solo afecta la conectividad, sino que también podría generar un impacto en la oferta y en las tarifas aéreas al dejar a menos competidores en el mercado.
La aerolínea detuvo la venta de tiquetes para estos destinos desde el 21 de enero. Según el gerente general de Volaris en la región, Ronny Rodríguez, las rutas alcanzadas por la suspensión incluyen vuelos directos entre Costa Rica y San Salvador, Ciudad de Guatemala, Miami y Tegucigalpa, además de trayectos similares entre otros países centroamericanos.
Rodríguez reveló a medios de comunicación costarricenses que la imposición fiscal convirtió los boletos en opciones poco atractivas para los pasajeros, llegando en algunos casos a que los tributos y tasas aeroportuarias representaran el 57% del precio final del viaje. Este sobrecargo provocó una percepción negativa entre los usuarios, quienes atribuían erróneamente a Volaris la persistencia de tarifas elevadas, a pesar del esfuerzo de la compañía por reducir los precios base.
Para la aerolínea esta dinámica dañó la reputación del modelo ‘bajo costo’ en la región, a diferencia de países como México o Estados Unidos, donde los clientes perciben los beneficios y la diferencia de precios.
Rodríguez consideró que este contexto hizo inviable el modelo de negocio: “Nuestra promesa de valor es ofrecer al cliente un precio final de modelo de bajo costo, propio del modelo de Volaris. Esto ha sido imposible, porque al momento en que el cliente va a realizar el pago de su boleto, se le incrementan los impuestos y tasas aeroportuarias que, en el precio final del boleto, llegan a representar el 57% o más”, explicó el ejecutivo a La Nación.
La empresa sostiene que la percepción de precios caros afecta la imagen de Volaris. “Sigue siendo una dificultad que el cliente, al sumar impuestos, percibe valores altos y atribuye la causa a la aerolínea y no a la estructura tributaria”, puntualizó Rodríguez a Semanario Universidad.
Otros factores y contexto político
Además de la cuestión impositiva, otro factor que llevó a la suspensión es la reducción y optimización de la flota. Volaris realiza revisiones anticipadas a los motores Pratt & Whitney de sus aeronaves, por motivos de seguridad. Este proceso obliga a destinar aviones a las rutas más rentables y a suspender aquellas con menor demanda o afectadas por los altos tributos.
En Costa Rica, la Asamblea Legislativa aprobó un proyecto de ley destinado a estimular los vuelos de bajo costo mediante la reducción de impuestos. El texto recibió el visto bueno de la Sala Constitucional, pero el presidente Rodrigo Chaves vetó la normativa bajo el argumento de que afectaría tanto al turismo como a las finanzas públicas.
Rodríguez indicó que ellos son respetuosos de las decisiones de los gobiernos de los países en los que operan, aunque de haberse aprobado la ley, sin lugar a dudas la situación sería mejor.
Volaris advierte que, tras su salida, las compañías que permanezcan en el corredor centroamericano podrían aumentar tarifas y reducir frecuencias y horarios, limitando la accesibilidad y competitividad para los viajeros.
La medida afecta directamente la conectividad de Centroamérica, limitando los vuelos directos bajo esquemas de bajo costo y generando interrogantes sobre la viabilidad del modelo en contextos de alta carga impositiva.