La vicepresidenta de la República y ministra de Salud, Mary Munive Angermüller, representa a Costa Rica en la 158.ª reunión del Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se lleva a cabo del 2 al 7 de febrero de 2026 en la ciudad de Ginebra, Suiza. La participación del país en este foro internacional se enmarca en los esfuerzos por fortalecer la cooperación multilateral en materia de salud pública y posicionar a Costa Rica en la discusión de los principales desafíos sanitarios a nivel global.
El Consejo Ejecutivo de la OMS es uno de los órganos más relevantes de esta organización especializada de las Naciones Unidas. Está integrado por 34 miembros, los cuales son designados por su reconocida experiencia técnica en el ámbito de la salud y elegidos por períodos de tres años. Estos representantes actúan a título de Estados miembros, con el objetivo de garantizar la correcta ejecución de las políticas y lineamientos definidos por la Asamblea Mundial de la Salud.
Entre las principales funciones del Consejo Ejecutivo se encuentra la implementación de las resoluciones y directrices adoptadas por la Asamblea de la Salud, así como la supervisión del trabajo administrativo y programático de la OMS. Además, este órgano cumple un papel clave en la formulación de recomendaciones estratégicas y en la provisión de asesoría técnica para la gestión de la organización, especialmente en contextos de crisis sanitarias o emergencias de alcance internacional.
Durante la 158.ª reunión, los representantes de los países miembros abordarán una agenda amplia y de alto impacto para la salud global. Entre los temas prioritarios se encuentra la cobertura sanitaria universal, considerada uno de los pilares fundamentales para garantizar el acceso equitativo a los servicios de salud, así como el fortalecimiento de la atención primaria, entendida como la primera línea de respuesta de los sistemas sanitarios.
Asimismo, se discutirán estrategias para el control y la prevención de enfermedades transmisibles, un tema que continúa siendo central tras las lecciones aprendidas durante la pandemia de COVID-19 y otros brotes recientes. En este contexto, se analizará también la capacidad de respuesta de la OMS frente a emergencias sanitarias, incluyendo la coordinación internacional, la movilización de recursos y el apoyo técnico a los países afectados.
Otro de los puntos relevantes de la agenda será el análisis de los impactos en la salud humana derivados de los productos químicos, los desechos y la contaminación ambiental. Este tema ha cobrado especial relevancia en los últimos años, debido al aumento de enfermedades asociadas a factores ambientales y a la creciente preocupación por los efectos del cambio climático en la salud de las poblaciones.
De igual forma, el Consejo Ejecutivo revisará el informe del Comité de Programa, Presupuesto y Administración del Consejo, documento que permite evaluar el uso de los recursos financieros, la eficiencia de los programas en ejecución y las prioridades presupuestarias de la organización para los próximos periodos.
Estas discusiones resultan fundamentales para garantizar la sostenibilidad financiera y la transparencia de la OMS.
La participación de Costa Rica en este espacio internacional permite al país aportar su experiencia en temas como la atención primaria de salud, la cobertura universal y la gestión de sistemas sanitarios solidarios, áreas en las que ha sido históricamente reconocido. Al mismo tiempo, brinda la oportunidad de conocer de primera mano las tendencias globales y fortalecer alianzas estratégicas con otros Estados miembros.
Mientras la vicepresidenta Munive cumple con su agenda oficial en Suiza, el viceministro de Salud, ingeniero Allan Mora, asumirá de manera temporal las funciones del Ministerio de Salud. Esta designación garantiza la continuidad administrativa y operativa de la cartera, así como el seguimiento de los programas y acciones en curso a nivel nacional.
La representación de Costa Rica en la 158.ª reunión del Consejo Ejecutivo de la OMS reafirma el compromiso del país con la cooperación internacional, la salud pública y la adopción de políticas basadas en la evidencia científica. Además, refuerza el papel del Estado costarricense en la construcción de respuestas conjuntas frente a los desafíos sanitarios que afectan tanto a la región como al mundo.