Una trabajadora de Zara denunció que salió descalza del establecimiento de Unicentro, en Bogotá, después de que le exigieran devolver los zapatos que había usado durante su turno. La situación fue difundida en redes sociales mediante varios videos publicados por la joven.
La empleada fue identificada como María Alejandra Rojas. Según relató, había advertido a sus superiores que no llevaba otro par de zapatos para regresar a su casa cuando terminó su jornada laboral.
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El conflicto se originó por la condición del calzado. La denuncia inicial planteó que se trataba de una dotación que le retiraron al final del día, mientras que una nueva grabación y los testimonios recopilados indican que la tienda le habría facilitado el par de forma temporal.
De acuerdo con esa versión, la trabajadora llegó al local con zapatos de tacón. El reglamento interno de la compañía establece el uso obligatorio de calzado deportivo para cumplir las funciones dentro del establecimiento.
La administración le prestó entonces un par de zapatos disponible en el inventario para que pudiera realizar su turno. Al concluir la jornada, los supervisores le solicitaron la devolución del artículo porque no formaba parte de sus pertenencias.
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En el audio de la discusión, la joven reconoce que los zapatos no eran de su propiedad. A la vez, pidió que quedara constancia de que la empresa le exigía devolverlos pese a que no tenía otro calzado para salir del centro comercial.
La trabajadora reconoció que los zapatos no eran de su propiedad
La encargada explicó que la trabajadora aún no tenía derecho a la dotación. “Tienes una dotación cuando no cumples los dos meses. Yo te voy a dejar hablar y quiero que me entregues hoy mismo el calzado, Alejandra, porque este calzado no es tuyo”, le dijo.
La responsable del local remarcó el origen del par que usaba Rojas: “Este calzado es de la tienda”. La trabajadora interpretó la exigencia como la obligación de salir sin zapatos. “¿Entonces tengo que estar descalza, me estás diciendo?”, preguntó durante la discusión.
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La encargada negó que le hubiera ordenado abandonar el lugar en esa condición. “No, te estoy diciendo que cuando finalices tú con tu horario de hoy, le entregues el calzado a Luisa”, respondió.
Rojas insistió sobre el efecto práctico de la medida. “¿Entonces me tengo que ir descalza para mi casa?”, volvió a plantear. La contestación de la encargada elevó la tensión del diálogo. “No lo sé, pero el calzado lo tienes que entregar a la tienda”, afirmó.
Luego añadió una frase que concentró las críticas tras la difusión del audio: “A mí no me importa cómo te tengas que ir, pero tienes que devolver el calzado”.
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En medio de la discusión, María Alejandra Rojas aceptó que el par no le pertenecía. Su reclamo se enfocó en que le exigieran devolverlo cuando, según dijo, no contaba con otro calzado para regresar a su casa.
“Claro, yo te voy a entregar el calzado porque el calzado no es mío”, expresó la empleada. Acto seguido, pidió que quedara registrada la exigencia.
Rojas explicó el motivo por el que había recibido los zapatos. “Porque ustedes desde un principio me entregaron el calzado por no haber tenido los tenis ese día”, manifestó.
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Esa admisión coincide con la explicación de que el calzado no fue entregado como una dotación definitiva, sino como una solución para que pudiera completar la jornada laboral con el tipo de zapato requerido.
La encargada confirmó esa versión y señaló que la trabajadora había llegado al establecimiento con un tipo de calzado que no se ajustaba a las reglas internas. “Exactamente. Porque te viniste en tacones”, respondió.
La responsable también defendió que la devolución se solicitara durante el turno y no en otro momento. “¿Tú crees que es profesional de mi parte hacerte venir en una incapacidad para que me entregues un calzado?”, cuestionó.
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La joven dio otra versión
Maria Alejandra rechazó además la versión difundida en redes sociales que indicaba que guardaba otro par de zapatos en su bolso. De acuerdo con su testimonio, la situación no se originó por el tipo de zapatos que utilizaba, sino por el manejo de una lesión que sufrió durante una actividad organizada en el trabajo. La joven sostuvo que, tras volver de una incapacidad médica, la empresa le retiró el calzado que había recibido al ingresar.
Rojas ingresó a la compañía el 20 de agosto. Explicó que, durante sus primeros días, aún no tenía los tenis que le exigían para trabajar y utilizó un vestido negro con tacones mientras esperaba el calzado de dotación.
El 23 de agosto participó como arquera en una actividad recreativa vinculada con el trabajo. Allí sufrió una lesión en la mano derecha, que usa para desempeñarse como cajera.
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La joven indicó que acudió a la enfermería del centro comercial, donde le recomendaron ir a un hospital y solicitar atención a través de la Administradora de Riesgos Laborales (ARL). Según su relato, surgió un problema porque inicialmente no figuraba afiliada a esa entidad.
Ante esa situación, recibió atención médica mediante su Entidad Promotora de Salud (EPS). Más tarde, en el centro médico le habrían explicado que el hecho debía tratarse como accidente laboral debido a las circunstancias en las que ocurrió.
Rojas sostuvo ante RED+ Noticias que pidió a una superior que iniciara el trámite correspondiente. Según su versión, la respuesta fue que la lesión no podía ser reconocida como laboral porque había sucedido fuera del local.
La trabajadora aseguró que también le habrían solicitado modificar el relato de lo sucedido y decir que se había caído en un parque. Esa indicación habría surgido mientras buscaba que el caso fuera asumido como un accidente de trabajo.
Tras insistir, recibió una primera incapacidad de cuatro días. El dolor persistió y luego fue atendida por la ARL, que le otorgó otros 10 días, además de medicamentos y estudios médicos.
El 1 de septiembre, la joven afirmó que su mano continuaba morada y le provocaba fuertes dolores. Un especialista ordenó una tomografía computarizada ante la sospecha de una fractura de escafoides y extendió la incapacidad, junto con terapias y controles.
El episodio que llevó el caso a las redes sociales ocurrió el 10 de septiembre, cuando Rojas regresó a su puesto tras finalizar la incapacidad. Según contó, volvió con el mismo calzado que había recibido en sus primeros días dentro de la empresa.
Sus superiores le habrían informado que debía devolver esos zapatos porque eran un préstamo. La joven explicó que la exigencia se mantuvo hasta el final de su jornada laboral.
Rojas afirmó que una de las responsables le pidió quitarse el calzado y entregarlo. Ella preguntó cómo regresaría a su casa si debía abandonar el establecimiento sin zapatos.
De acuerdo con su relato, la respuesta fue que debía devolverlos de todos modos. La trabajadora sostuvo que, durante ese intercambio, una superior le dijo que merecía esa situación por los correos que había enviado.
Finalmente, se quitó los zapatos y salió descalza del establecimiento. La joven vinculó esa decisión con las tensiones que se produjeron después de que buscara el reconocimiento de su lesión.
Después de que las imágenes y el relato circularan en redes sociales, apareció una versión según la cual la joven llevaba otro par de zapatos en el bolso. Esa hipótesis sostenía que se habría cambiado luego de entregar el calzado a sus superiores.
La trabajadora negó esa información. Aseguró que salió del local sin otro par disponible y que no tenía cómo reemplazar los zapatos que debió entregar.
También señaló que existe un video que mostraría su llegada a casa después de abandonar la tienda sin calzado. Según su testimonio, ese registro contradice la versión de que se habría cambiado poco después de salir del establecimiento.
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