El presidente Abelardo de la Espriella definió el miércoles 9 de septiembre, mediante el Decreto 1373 de 2026, las funciones del vicepresidente José Manuel Restrepo, a quien encargó la coordinación de la estabilidad macroeconómica, la atracción de inversión, la modernización del Estado con inteligencia artificial y la seguridad energética, en una decisión que lo convierte en un articulador central de la agenda económica y de transformación estatal del Gobierno.
La norma también le entrega una de las tareas más visibles hacia el exterior: organizar las llamadas “Semanas Milagro” en distintas regiones del mundo para acompañar la internacionalización de la economía, construir bancos de proyectos estratégicos y procurar la integración de Colombia a las cadenas globales de valor. El decreto rige desde su expedición y deroga el marco anterior que regulaba estas misiones especiales.
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De acuerdo con el texto oficial, firmado además por Carlos Andrés Ríos Puerta, director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre), el vicepresidente asume una misión general de “coordinación interinstitucional e intersectorial de las iniciativas de interés nacional” en materias que van desde la transformación del Estado y la educación hasta los recursos estratégicos, el crecimiento económico, la competitividad, la productividad y el desarrollo de inversión nacional y extranjera.
El acto administrativo precisa que esa articulación debe generar eficiencias “sin sustituir ni subordinar las competencias propias de las entidades de la Rama Ejecutiva del orden nacional”. También faculta a Restrepo para expedir instructivos, circulares o documentos que considere necesarios para cumplir las tareas asignadas.
El sustento jurídico de la decisión está en el artículo 202 de la Constitución Política, que permite al presidente confiar al vicepresidente esas misiones, y en el artículo 209, que ordena que la función administrativa se desarrolle bajo principios de eficacia, economía y celeridad.
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Sobre esa base, el Gobierno estructuró un esquema de coordinación que abarca tanto entidades nacionales como otras ramas del poder, órganos autónomos, entidades territoriales y ciudadanía cuando su intervención sea necesaria.
Entre las misiones especiales aparece la creación e implementación de la Estrategia Talento ColombIA, concebida para cerrar la brecha entre la formación del talento humano, la economía basada en el conocimiento y las competencias que demandan la inteligencia artificial, las tecnologías y la exportación de servicios.
El decreto también le encarga coordinar la modernización, simplificación e interoperabilidad del Estado para consolidar un “Estado inteligente y sin barreras”, apoyado en inteligencia artificial, analítica de datos y gestión basada en evidencia.
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En el frente energético, la hoja de ruta incluye la coordinación de acciones para dinamizar proyectos de generación y transmisión de energía, hidrocarburos, minerales críticos y energías renovables. Esa misión se enlaza con el objetivo más amplio de seguridad energética que el propio decreto incorpora dentro de la función general del vicepresidente.
Otra tarea asignada es la articulación de acciones de apoyo a la productividad, la competitividad, la agroindustria, las tecnologías, las actividades de innovación financiera y el crecimiento de la economía nacional. El artículo 3.6 deja abierta la posibilidad de sumar otras misiones de coordinación que resulten necesarias para cumplir el mandato general.
Las “Semanas Milagro” quedaron como vitrina de la estrategia internacional
Uno de los puntos más concretos del decreto es la coordinación de la “estructuración, atracción, facilitación, aceleración y materialización de inversiones estratégicas”, incluidos los Proyectos de Interés Nacional Estratégico, conocidos como Pines. A eso se suma el acompañamiento a la internacionalización de la economía mediante bancos de proyectos y las “Semanas Milagro”.
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El texto define esas jornadas como un mecanismo para impulsar la integración del país a las cadenas globales de valor y fortalecer el crecimiento. Con esa función, Restrepo queda ubicado en el centro de la relación entre promoción de inversión extranjera, despliegue internacional y ejecución de proyectos priorizados por el Gobierno.
La decisión se conoció poco más de un mes después de la posesión presidencial. Desde el inicio del mandato, De la Espriella había dicho que el vicepresidente sería su representación en el exterior y que tendría un papel de “superministro”, al encabezar delegaciones oficiales de Colombia dentro y fuera del país.
Esa proyección ya había empezado a materializarse en semanas recientes. Restrepo fue designado como “padrino” de Caldas en el proceso de reconstrucción tras el terremoto del 10 de agosto y también será el jefe de la delegación colombiana ante las Naciones Unidas, en la que hablará el próximo 24 de septiembre ante el pleno en representación del presidente.
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