El futuro de la producción de hidrocarburos en Colombia dependerá de las decisiones que se tomen. El Gobierno busca recuperar terreno en un sector que ha perdido volumen durante los últimos años y que enfrenta una menor disponibilidad de reservas de petróleo y gas.
La apuesta tiene una cifra como referencia: regresar a una producción de un millón de barriles diarios. La ministra de Minas y Energía, María Nohemí Arboleda, explicó a Portafolio que para alcanzar ese nivel será necesario acelerar proyectos, remover obstáculos y generar condiciones para atraer capital hacia la industria.
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El objetivo no parte del nivel actual. De acuerdo con los datos históricos de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), Colombia alcanzó en 2015 una producción promedio de 1’008.161 barriles diarios. Hoy, el promedio se encuentra en 730.966 barriles diarios, una brecha que muestra el desafío para recuperar ese registro.
La ministra sostuvo que el petróleo conserva un peso importante para la economía, las finanzas públicas y la seguridad energética. “Colombia necesita más barriles y más moléculas de gas y ese es el criterio con el que estamos actuando”, afirmó Arboleda.
Gobierno busca destrabar 270 contratos petroleros y atraer nuevas inversiones
Para avanzar en el corto plazo, el Gobierno pondrá el foco en los contratos que ya están vigentes. Según la funcionaria, hay 270 contratos sobre los que se pretende acelerar la ejecución mediante la eliminación de obstáculos que han retrasado su desarrollo.
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Una de las herramientas previstas será el Comité Intersectorial de Hidrocarburos, cuya activación está programada para finales de septiembre. El organismo tendrá la tarea de coordinar mecanismos que permitan atender los cuellos de botella existentes dentro de las normas actuales.
Arboleda advirtió, sin embargo, que agilizar los proyectos que ya tienen decisiones de inversión no resolverá por sí solo las necesidades de producción de los próximos años. Las medidas actuales deberán estar acompañadas por señales que permitan a las empresas tomar decisiones de largo plazo y comprometer recursos para exploración y producción.
En esa dirección, el Ministerio y la ANH evaluarán áreas disponibles para futuras asignaciones de recursos convencionales y no convencionales. También revisarán las condiciones fiscales, con la intención de establecer un esquema que haga más competitivo a Colombia frente a otros países que buscan captar inversiones para el sector.
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La ministra señaló que se analizarán alternativas que permitan al Estado conservar su capacidad de capturar valor cuando las condiciones del mercado sean favorables, tomando como referencia experiencias internacionales.
La competencia por esos recursos ocurre mientras otros productores de la región avanzan en sus propios objetivos. Argentina registró en julio un récord de 916.200 barriles diarios, impulsado por la extracción mediante fracking, mientras Venezuela plantea alcanzar 1,5 millones de barriles diarios a partir del acuerdo petrolero suscrito con Estados Unidos.
Colombia, según Arboleda, todavía conserva factores que pueden resultar atractivos para las compañías. La experiencia acumulada, la disponibilidad de recursos y las capacidades técnicas hacen parte de esas fortalezas; a esto se suman la estabilidad, la seguridad jurídica y una institucionalidad sólida, condiciones que la funcionaria considera determinantes para competir por capital internacional.
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La caída de las reservas aumenta la presión sobre el futuro energético de Colombia
El reto no se limita al crudo. Los datos sobre gas muestran otra presión para la seguridad energética. Entre 2022 y 2025, la producción comercializada de gas cayó 26%, al pasar de 1.073 millones de pies cúbicos diarios a 794,3 millones de pies cúbicos diarios.
Para el Ministerio, esta reducción constituye una señal de alerta frente al abastecimiento futuro. La disponibilidad de reservas impone límites: Colombia cuenta actualmente con 7,4 años de reservas probadas de petróleo y 5,9 años de reservas probadas de gas.
Con ese panorama, la estimación oficial para 2026 mantiene la producción petrolera lejos de la meta planteada. El Ministerio calcula que el país cerrará el año con un promedio de entre 725.000 y 735.000 barriles diarios. El desafío, por tanto, consiste en cerrar la brecha entre ese nivel y el millón de barriles diarios que el Gobierno pretende recuperar.
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