La Alcaldía de Bogotá anunció la Resolución 1037 de 2026, que limita el uso de teléfonos celulares y dispositivos con pantallas en los colegios públicos y privados, con el fin de proteger el tiempo de aprendizaje de niñas, niños y jóvenes.
Los colegios de la capital que ofrecen educación inicial, básica y media deberán actualizar sus manuales de convivencia para aplicar las nuevas pautas. Cada establecimiento tendrá un plazo de seis meses para definir, con participación de su comunidad educativa, los mecanismos con los que hará cumplir la medida.
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Los celulares permanecerán guardados y fuera de la vista de los estudiantes durante toda la jornada escolar en los colegios oficiales y privados de Bogotá, incluidos los descansos y los momentos de alimentación. La medida también alcanza a los docentes, salvo en situaciones excepcionales previstas por la nueva resolución distrital.
El alcalde Carlos Fernando Galán y la secretaria de Educación, Julia Rubiano, presentaron la norma en el colegio filarmónico Jorge Mario Bergoglio, de la localidad de Suba. La decisión forma parte de la política educativa distrital “(Re)conectarnos para aprender”.
La resolución busca proteger el tiempo de aprendizaje, mejorar la concentración y preservar los espacios de descanso, juego y convivencia entre niñas, niños y jóvenes. También fija criterios para el uso pedagógico de pantallas según la edad y el nivel educativo.
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Habrá excepciones por razones de salud, educación inclusiva, accesibilidad, ajustes razonables para estudiantes con discapacidad, emergencias y necesidades pedagógicas específicas.
“El 58 % de los sistemas educativos del mundo ya regula el uso de los celulares”, afirmó el alcalde Carlos Fernando Galán. El mandatario sostuvo que Bogotá adoptó reglas para permitir un uso tecnológico vinculado con los procesos de formación.
Galán añadió que la decisión no busca apartar a los estudiantes de las herramientas digitales. “Vamos a tener reglas para que los estudiantes puedan usar la tecnología”, aseguró.
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Cada etapa educativa tendrá un límite distinto para las pantallas
La norma fija restricciones progresivas de acuerdo con el desarrollo de los estudiantes. En prejardín y en el ciclo uno, las instituciones oficiales que brindan educación inicial deberán retirar de manera gradual los dispositivos con pantalla de las aulas.
En esa etapa, la prioridad estará puesta en el juego, la exploración del entorno, el movimiento y la expresión corporal y artística. La resolución no contempla uso de pantallas para esos grupos.
En jardín, el máximo será de 10 minutos continuos y 30 minutos acumulados. Las actividades deberán centrarse en el juego, la literatura, la exploración y el arte. Para transición, el uso podrá llegar a 15 minutos continuos y a media hora acumulada. La orientación educativa de ese nivel se enfoca en el movimiento, la autonomía, la creatividad y la participación.
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Los estudiantes de básica primaria podrán tener hasta una hora acumulada de exposición a pantallas con fines pedagógicos. La norma recomienda pausas activas durante ese tiempo.
En sexto y séptimo, el tope será de dos horas acumuladas. El uso deberá orientarse hacia la ciudadanía digital crítica, la investigación y el trabajo colaborativo.
Para los cursos de octavo a once no habrá un límite de tiempo en el uso pedagógico de pantallas. La regulación señala que esas decisiones deberán responder al Proyecto Educativo Institucional y a objetivos de autonomía, pensamiento crítico y producción.
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Los colegios tendrán seis meses para incorporar las reglas
Cada establecimiento educativo deberá definir cómo aplicará la resolución dentro de su Manual de Convivencia o Pacto de Corresponsabilidad. El proceso tendrá un plazo de seis meses y deberá contar con participación de la comunidad educativa.
Los colegios tendrán que acordar mecanismos de desuso gradual de los celulares, procedimientos pedagógicos y medidas restaurativas para promover el cumplimiento de las nuevas pautas.
La disposición también incorpora salvaguardas sobre intimidad, imagen, seguridad digital y protección de datos personales. Esos criterios deberán acompañar las decisiones de cada institución sobre el uso de dispositivos.
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Rubiano explicó que la política distrital fue construida con la participación de más de 98.000 personas. Según la secretaria de Educación, el propósito abarca a estudiantes, familias y docentes.
“Con ‘Reconectarnos para aprender’ buscamos promover una relación diferente con la tecnología en los colegios”, dijo Julia Rubiano. La funcionaria afirmó que la propuesta establece excepciones para los casos en que los dispositivos resulten necesarios.
La secretaria señaló que el objetivo no se limita a restringir aparatos. “No se trata únicamente de restringir dispositivos, sino de acompañar a estudiantes, familias y docentes”, sostuvo.
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