Durante el acto de reconocimiento de la nueva cúpula militar, el presidente Abelardo De La Espriella ordenó al director del Inpec (Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario), el coronel Daniel Gutiérrez, que recupere el control de las cárceles de Colombia y exigió resultados, con la advertencia de que quien no cumpla será removido del Gobierno.
La intervención del mandatario nacional estuvo marcada por un tono contundente. “Queridos compatriotas, es lamentable que las cárceles de Colombia hayan dejado de ser centros de reclusión para convertirse en antros, en antros de criminalidad, en universidades del crimen, desde donde se extorsiona, amenaza, se ordenan asesinatos y se dirigen estructuras terroristas”, declaró el jefe de Estado.
El jefe de Estado aseguró tener “intacto” el compromiso de construir megacárceles de máxima seguridad para alojar a los reclusos considerados más peligrosos, identificados como responsables de terrorismo y otros delitos graves.
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“Mantengo intacto mi compromiso de construir megacárceles de máxima seguridad para recluir a los terroristas más peligrosos del país”, afirmó, y remarcó que estas instalaciones serán desarrolladas “con la empresa privada”.
La decisión se produce tras una serie de hechos que evidenciaron la pérdida de control en muchos centros de reclusión. El Presidente enfatizó la necesidad de que “aquellos que tanto daño le han hecho a la República paguen con creces el dolor que le han generado al pueblo colombiano”. Según el mandatario, las nuevas infraestructuras buscarán revertir el fenómeno de las cárceles como núcleos de criminalidad organizada.
Mientras avanzan los planes para las nuevas prisiones, el presidente instruyó reforzar de inmediato la seguridad en los establecimientos existentes. Para De La Espriella, el Inpec tiene la “instrucción precisa de recuperar el mando en las cárceles”.
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El mandatario advirtió que “funcionario que no da resultado, funcionario que sale del Gobierno”, planteando una exigencia de resultados inmediatos a la dirección penitenciaria.
Actualmente, el Gobierno colombiano impulsa un plan que contempla la construcción de megacárceles de alta seguridad para combatir la delincuencia organizada desde el interior del sistema penitenciario. Las medidas incluyen el fortalecimiento de la seguridad en los centros de reclusión actuales y el monitoreo estricto de la labor de los funcionarios responsables, con la amenaza explícita de remoción para quienes no cumplan los objetivos.
La nueva dirección de las Fuerzas Armadas en Colombia recibió instrucciones precisas del presidente Abelardo De La Espriella durante la ceremonia que encabezó en su calidad de comandante supremo. El mandatario aprovechó la ocasión para definir públicamente los lineamientos centrales de su política de seguridad.
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De La Espriella no dejó lugar a ambigüedades: “Son terroristas y así los vamos a tratar”, anunció, descartando cualquier posibilidad de diálogo con quienes mantengan una postura armada contra el Estado. El presidente insistió en que, bajo su gobierno, estará “absolutamente prohibido disfrazar con eufemismos la naturaleza de quienes aterrorizan al pueblo a punta de pistola y dinamita”.
En la nueva estrategia trazada, el mandatario subrayó que no se reconocerá legitimidad política a ningún grupo armado. “Que quede muy claro, en este país no hay disidentes, grupos subversivos, ni alzados en armas, mucho menos estructuras con legitimidad política”, remarcó ante los altos mandos militares. Dijo que la única vía para quienes deseen abandonar la criminalidad será someterse a la justicia conforme a los mecanismos legales vigentes.
La política de seguridad que delineó De La Espriella rompe con el enfoque del gobierno anterior y marca un regreso a la acción militar directa contra los grupos armados ilegales. Según sus palabras, “los que quieran abandonar la criminalidad pueden someterse a la justicia a través de los mecanismos establecidos por la ley, pero quienes persistan en la violencia, continúen atacando a Colombia y sigan creyendo que pueden doblegar al Estado mediante el terrorismo, recibirán su merecido en el campo de batalla”.
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El presidente explicó que la recuperación de la seguridad será una misión prioritaria para la nueva cúpula militar. Recordó que la historia nacional está marcada por la resistencia de “los hombres que han estado siempre dispuestos a defender la patria con honor, valor, disciplina y sentido del deber”.
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