Las consecuencias del terremoto del lunes 10 de agosto en Quimbaya, Quindío provocaron decisiones difíciles para las autoridades locales y la comunidad.
Una de las imágenes que más ha circulado es la de la estatua de Jesucristo, cuyos brazos se desprendieron mientras la tierra temblaba, generando interpretaciones diversas entre los habitantes.
El alcalde Juan Manuel Rodríguez contó el significado particular que tiene la estatua y la iglesia para la región en Blu Radio: “No es inteligencia artificial. Además, tiene un significado mucho más grande del que de pronto conocen en el país, para nosotros y para la región”.
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De esta manera, el mandatario recordó que, en mayo del 2025, el Vaticano elevó la iglesia Jesús, María y José a basílica menor, lo que otorga un valor simbólico y espiritual al inmueble.
Actualmente, la estructura de la iglesia está bajo evaluación técnica, ya que los daños pueden obligar a su demolición. “El Cristo, en este momento, estamos esperando que se acabe de hacer la valoración técnica por parte de los ingenieros estructurales. Parece que, aparentemente, toca demoler gran parte de la iglesia”, explicó Rodríguez.
El alcalde enfatizó que, debido a la altura del Cristo, de 44,2 metros, y su ubicación en la plaza principal, han tenido que cerrar los comercios del sector hasta definir el diagnóstico técnico. “Nos ha obligado también a retirar y cerrar los establecimientos de comercio alrededor, esperando tomar una decisión con ese diagnóstico”.
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En Quimbaya, un municipio con cerca de 50 000 habitantes, solo se ha reportado una víctima mortal, producto de un derrumbe en una carretera durante el sismo. No obstante, el impacto estructural ha sido considerable.
El sismo afectó gravemente la infraestructura local. Según Rodríguez, 6 500 viviendas presentan daños y alrededor de 500 han sido destruidas o están próximas a colapsar. El mandatario destacó: “En las estadísticas, comparado con las demás ciudades, obviamente marca y muestra una desproporción cuando vemos Pereira, Cali, Chocó, todo lo que está sucediendo. Pero la preocupación que nosotros tenemos acá hoy es que, de las casi 50 000 personas que vivimos en este momento, tenemos 6 500 viviendas afectadas”.
Quimbaya enfrenta una emergencia con capacidad técnica limitada. El alcalde reclamó la llegada de expertos: “No contamos con los profesionales para las valoraciones”. Por eso, el alcalde señaló que las decisiones sobre demoliciones no pueden tomarse sin un respaldo técnico: “Nosotros como entidad pública, a pesar de estar en una emergencia, no podemos tomar acciones sin conceptos técnicos, sin documentos que soporten y respalden esas decisiones. No me puedo ir a decir a una persona que le van a tumbar su edificio porque me lo dijo un ingeniero en un audio”.
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En este contexto, la administración local ha solicitado el apoyo de geólogos y profesionales para evaluar los barrios afectados.
La incertidumbre sobre el futuro de la basílica menor también permanece, ya que están en trámite las consultas ante el Vaticano para determinar si la denominación se mantiene en caso de reconstrucción.
El alcalde de Quimbaya habló con el párroco Ferney de la Basílica Menor Jesús, María y José: “Efectivamente, ante las crisis tenemos dos alternativas: o nos hundimos o resurgimos y nos reinventamos. Esta reunión y este proceso que hemos tenido a lo largo de toda nuestra jornada. No hay espacio para el desaliento, no hay espacio para el desánimo, no hay espacio para la murmuración y para la división. Ustedes, hermanos quimbayunos, son personas pujantes, son personas trabajadoras, son personas con gran capacidad inventiva y por eso, como rector de la Basílica Menor de Jesús, María y José, junto con mi vicario, el padre Andrés Felipe, la alcaldía y las otras organizaciones, estamos invitándolos para que trabajemos juntos. De esta vamos a salir. Dios ha estado con nosotros y con total seguridad continuará”.
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