Luisa Vergara dejó MasterChef Celebrity con una lectura menos competitiva que televisiva: dijo que aceptó el programa por la visibilidad que ofrece a los artistas independientes, admitió que estuvo cerca de renunciar por el desgaste de las grabaciones y atribuyó su eliminación a un ceviche que no logró salir de la sencillez.
En entrevista con Infobae Colombia, la actriz y comediante describió su paso por el reality como una “montaña rusa de emociones” que terminó convertida en material para su próxima comedia.
La participante reveló además un dato concreto sobre la mecánica de producción: “Grabamos dos capítulos diarios”. Esa dinámica, contó, explica el ritmo que la llevó a encadenar dos delantales negros en la misma semana y a sentir, ya en la tercera semana, que quería irse.
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Vergara sostuvo que su llegada al programa no respondió a una aspiración previa. Según relató al medio, la primera convocatoria le llegó de un día para otro, con pedido de viaje inmediato a Bogotá y una disponibilidad de cerca de cinco meses, por lo que la rechazó.
La segunda propuesta apareció entre siete y ocho meses después, ya con cuatro meses de antelación, y fue entonces cuando decidió aceptar.
Antes de entrar al reality, dijo que estudió cocina durante cerca de 60 días. Empezó a finales de noviembre, frenó durante diciembre y retomó después de Reyes, en un entrenamiento que definió como una etapa en la que se “empeliculó” con aprender para aprovechar el poco o mucho tiempo que pudiera durar en competencia.
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La visibilidad pesó más que la cocina en la decisión de entrar
Vergara explicó que el argumento que inclinó la balanza no fue culinario. “No era mi sueño, yo no lo buscaba, yo no lo pedía, yo no lo anhelaba”, dijo sobre una invitación que, según contó, quedaba lejos de su recorrido como artista teatral y escénica.
Lo que sí la convenció fue el alcance del programa. “La ventaja sí, pues claramente es la visibilidad, porque para los artistas independientes es difícil llegar a una magnitud que el canal sí puede hacerlo”, afirmó. A partir de esa evaluación, decidió prepararse y entrar a una competencia que terminó disfrutando pese al desgaste.
La propia Vergara resumió así la tensión central de su paso por el formato: llegó sin tener como meta un programa de cocina, aceptó por la exposición pública que podía darle a su carrera y se encontró con una exigencia física que la puso al límite. El resultado fue una experiencia que mezcló aprendizaje, cansancio y eliminación temprana.
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El ritmo de grabación la llevó a pensar en abandonar en la tercera semana
Cuando se le preguntó por lo más difícil de compatibilizar entre su trabajo artístico y el reality, la exconcursante apuntó a la rutina de producción.
Dijo que, como trabajadora independiente, está acostumbrada a fijar sus propios horarios, pero en el programa debía estar lista desde las 6:20 a. m. y levantarse a las 5 a. m., después de acostarse cerca de la 1:00 a. m. porque las jornadas terminaban entre las ocho y las nueve de la noche y luego aún faltaba el traslado al hotel y la cena.
“Yo como la tercera semana”, respondió cuando le consultaron en qué momento pensó en rendirse. En ese tramo, explicó, volvió a caer en delantal negro y poco después repitió la instancia de eliminación. “Ya, no aguanto más”, recordó sobre una secuencia que describió como muy desgastante.
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La paisa vinculó ese cansancio a la lógica del formato. “Creo que hace parte del reality show; ¿cómo vamos a desgastarlos? A ver cuánto aguantan”, dijo. También dejó una imagen sobre quiénes siguen en carrera: “Imagínate los que llegan a los cuatro últimos destruidos. Mis respetos”.
Qué aprendió de los jueces y qué falló en el plato que la eliminó
Ante la consulta sobre los tres chefs, Vergara eligió una respuesta breve y diferenciada para cada uno.
Sobre Jorge Rausch, destacó la disposición para ayudar al concursante que no sabe: dijo que aprendió de él que, si alguien tiene las herramientas, puede “remangarse la mano” e intervenir en un momento de dificultad.
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De Nicolás de Zubiría extrajo una definición más coloquial: “La comida tiene meque”. Sobre Belén Alonso, resumió que “se puede ser dulce y agria al mismo tiempo”, una frase con la que describió una forma de exigencia que combina cercanía y dureza.
En su eliminación, el foco estuvo en un ceviche que el jurado consideró demasiado simple. Vergara coincidió en parte con ese diagnóstico y señaló que a su preparación le faltó “filigrana”, un emplatado distinto y un perfil de sabor más marcado. “No tenía eso que uno espera de los ceviches, que es como ese ácido que te hace temblar incluso”, explicó.
Rechazó las alianzas estratégicas y prefirió usar el programa para hacer vínculos
Vergara describió la convivencia con el resto de participantes en términos amistosos y sin grandes rivalidades personales. Dijo que habló con todos, que con todos se rió e incluso con aquellos con quienes compartió poco tiempo alcanzó a sentarse a conversar, tomar una aromática o comentar la dureza del programa.
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Esa disposición también marcó su forma de competir. “Yo no fui como en el mood que el programa requiere, que es como a ver competidores, jugadores”, afirmó. En los retos por parejas o por equipos, agregó, solía escoger al que tuviera al lado, sin importar si era quien mejor cocinaba o quien menos experiencia tenía.
La visita de Violeta Bergonzi le pareció “fuerte” y “brusca”, pero evitó sumarse al castigo en redes
Uno de los tramos más directos de la conversación apareció cuando se refirió a la participación de Violeta Bergonzi como invitada. Vergara aclaró primero que ese ingreso fue “muy corto”, aunque alcanzó para dejarle una impresión fuerte.
“Es violenta, me parece como brusca, como que no sabe manejar, siento yo, sus emociones”, dijo sobre la conducta que observó en ese momento dentro de la cocina. Añadió que entró “arrasando” y sugirió que hubo otras situaciones que no quedaron al aire.
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Aun así, marcó un límite. Señaló que no forma parte “del clan” que devuelve agresiones en redes sociales y afirmó que incluso les pide a sus seguidores mantener un comportamiento digno. También abrió la posibilidad de que ese episodio respondiera a un mal día o a una indicación propia del reality, y remarcó que no la conoció lo suficiente como para ir más allá de esa escena puntual.
Tras la eliminación, prepara una comedia sobre el programa y estrenará obra el 24 de septiembre en Medellín
La salida de MasterChef Celebrity no la alejó del escenario, sino que le dejó nuevo material. Vergara adelantó que lo que viene para ella es “humor, mucha risa” y reafirmó una consigna que definió como el eslogan de su carrera: “Vamos a reír de todo eso que nos ha hecho llorar”.
A partir de esa idea, dijo que hará una comedia sobre su paso por la cocina. Contó que sus compañeros ya le pedían esos chistes y sostuvo que en el programa conviven “todos los arquetipos”, una observación que usó para anticipar que todos serán protagonistas de ese nuevo material.
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