Con la TRM en $3.098,79 el miércoles 19 de agosto, su nivel oficial más bajo desde abril de 2019, comprar dólares digitales en Colombia puede ofrecer una entrada más barata que el efectivo, pero la ganancia o la pérdida depende del precio al que luego puedan venderse de nuevo en pesos, en un año en el que la divisa estadounidense ha caído 17,52% frente a la moneda local.
La pregunta que se deben hacer quienes estén pensando en adquirir divisas no es solo cuánto cuesta entrar desde una aplicación, sino cuánto debe subir después el dólar para recuperar lo invertido.
Ese cálculo gana relevancia mientras el peso colombiano cerró julio como la moneda de mejor desempeño del mundo, con una apreciación de 9,84%, según Ebury y Bloomberg Intelligence, y el Banco de la República anunció el 31 de julio un programa gradual para comprar hasta USD 4.000 millones y fortalecer las reservas internacionales.
PUBLICIDAD
Según La República, ese escenario obligó a revisar el margen entre compra y venta antes de mover dinero. Camilo Suárez, CEO y cofundador de Vurelo y presidente de Asoblockchain, resumió cinco claves para medir si la operación tiene sentido.
La primera distinción es jurídica y operativa. Usdt, de Tether, y Usdc, de Circle, son activos digitales diseñados para mantener un precio cercano a un dólar, pero no son moneda de curso legal en Colombia ni cuentan con el seguro de depósitos de Fogafín.
Suárez explicó que algunas aplicaciones ofrecen monedas estables y otras solo manejan saldos denominados en dólares. “El respaldo no lo da el Estado colombiano, sino el emisor privado y la plataforma donde usted lo guarda”.
PUBLICIDAD
El segundo punto es el precio de compra, porque allí se define cuántos dólares recibe el usuario. Los indicadores de mercado publicados para el 19 de agosto mostraban una tasa de $3.161 para adquirir dólar digital y de $3.353 para comprar efectivo en casas de cambio.
Con $1 millón, esa diferencia implicaba recibir unos US$316,36 en una aplicación y cerca de US$298,24 en billetes. La distancia entre ambas opciones era de US$18,12, aunque las cifras pueden cambiar durante el día y también dependen de la plataforma, la ciudad y el monto.
El tercer punto aparece al volver a pesos, porque allí se revela el costo completo. En la misma medición, las plataformas pagaban $3.121 por cada dólar digital y las casas de cambio $3.239 por cada billete.
PUBLICIDAD
Si una persona compraba y vendía de inmediato, ese millón se convertía en unos $987.346 en la opción digital y en cerca de $966.001 en efectivo. La pérdida inicial era de 1,27% en el formato digital y de 3,40% en efectivo, sin contar comisiones adicionales.
“La utilidad no nace el día que usted compra, sino el día que logra vender”, advirtió Suárez.
La cuarta clave es el punto de equilibrio. Quien pagó $3.161 por cada unidad digital necesita que la aplicación la recompre a ese mismo valor para no ganar ni perder, mientras que en efectivo la casa de cambio tendría que pagar $3.353.
PUBLICIDAD
Una proyección divulgada el 9 de agosto ubicó el rango de Global66 entre $3.120 y $3.240 y el de Bancolombia entre $3.150 y $3.350. En esa referencia, el umbral digital cabía dentro de ambas franjas, mientras el del efectivo quedaba en el límite superior o ligeramente por encima; se trata de estimaciones, no de garantías.
La quinta clave es que el rendimiento puede ayudar, pero no elimina el riesgo cambiario. Las ofertas publicadas por distintas aplicaciones se mueven entre 3 % y 9,8 % efectivo anual, según el producto, el saldo y las condiciones.
En pesos, la DTF vigente del 17 al 23 de agosto está en 10,19%, la tasa del Banco de la República sigue en 12% y la inflación anual de julio fue de 6,03%. La comparación, sostuvo el medio, solo sirve si se hace entre productos equivalentes, porque la tasa de cambio puede sumar rentabilidad o borrarla.
PUBLICIDAD
La utilidad que mejor resiste el análisis no es especulativa, sino operativa. Estos saldos pueden servir para pagar suscripciones en dólares, preparar un viaje, cubrir una matrícula en el exterior o recibir honorarios desde otro país.
Cuando el dinero se gasta directamente en esa moneda, puede evitarse una segunda conversión. Aun así, deben revisarse las tarifas que cobre la aplicación, la tarjeta o la transferencia.
El marco regulatorio sigue incompleto. El Proyecto de Ley 510 de 2025 Cámara, que buscaba regular a estos proveedores, fue archivado el 20 de junio de 2026 por tránsito de legislatura, de modo que Colombia todavía no tiene una ley integral para este mercado.
PUBLICIDAD
Esa falta de regulación contrasta con el avance del control tributario. Desde 2026, los proveedores de activos digitales deben reportar a la Dian las conversiones entre pesos y criptoactivos, y quienes estén obligados a declarar deben incluir estos bienes dentro de su patrimonio.
Suárez resumió el criterio para evaluar la conveniencia de la operación: “Comprar dólares digitales no es apostar. Es cambiar la moneda en la que usted guarda parte de su plata, con un costo de entrada y otro de salida que conviene calcular antes”.
PUBLICIDAD