El Partido En Marcha formalizó su postura de oposición frente al gobierno del presidente Abelardo de la Espriella Otero. La decisión quedó plasmada en la resolución interna No. 008 de la colectividad, la cual marca un cambio en el mapa político nacional y exige coherencia interna entre sus miembros.
La resolución, firmada por la Secretaría General de la colectividad, establece que la decisión responde a lo dispuesto en la Ley 1909 de 2018. Dicha ley otorga a los partidos políticos el derecho a ejercer oposición de manera transparente y ordenada, garantizando protección especial a quienes asuman este rol.
Según el documento, el partido se declara “de oposición” al actual Gobierno nacional encabezado por De la Espriella. Esta declaración implica que el senador José Gutemberg Macea Gómez deberá ajustarse a la nueva línea política, so pena de incurrir en faltas disciplinarias dentro de la organización.
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La colectividad remarcó que la resolución tiene efecto inmediato y deja sin vigencia cualquier disposición previa que contradiga esta postura. El texto instruye, además, remitir copia oficial al Consejo Nacional Electoral para su registro y efectos legales.
Con esta determinación, En Marcha se distancia del Ejecutivo y asume una labor crítica y vigilante, tal como lo establece el marco legal vigente. La declaración política obliga a todos sus integrantes a actuar bajo los lineamientos de la oposición, reforzando la institucionalidad del partido y su autonomía frente al gobierno actual.
Apenas una semana atrás, Juan Fernando Cristo, líder de esa colectividad, calificó de “preocupante” varios tramos del primer discurso de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia, al admitir como puntos favorables que descartara una Asamblea Nacional Constituyente y anunciara una ofensiva militar contra grupos armados, pero al cuestionar omisiones sobre reformas, pobreza, desigualdad, cambio climático y derechos humanos, además de la decisión de no hablar ante el Congreso.
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El exministro del Interior advirtió que la intervención presidencial duró una hora y 17 minutos y la definió como la más extensa de las posesiones presidenciales en la historia reciente del país. La ceremonia de investidura quedó registrada el 7 de agosto de 2026 en Cali y abrió una discusión inmediata en la dirigencia política.
Cristo publicó su balance en X y sostuvo que hubo anuncios que “se deben destacar y ojalá se cumplan”. Su lectura quedó organizada en tres planos: lo que respaldó, lo que echó en falta y lo que consideró una señal institucional negativa.
Entre los aspectos que valoró, el dirigente de En Marcha destacó que De la Espriella dijera que no impulsará una Asamblea Nacional Constituyente. Para Cristo, ese punto era relevante porque durante la campaña esa propuesta fue asociada a su rival Iván Cepeda.
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La parte más dura de su evaluación se centró en lo que el presidente no mencionó. Cristo objetó la falta de referencias a la reforma a la salud y a la reforma política, dos asuntos que consideró centrales para el debate nacional.
El exsenador añadió que tampoco escuchó una línea sobre la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Su conclusión fue directa: “No mencionó reforma a la salud, ni reforma política. Ninguna linea para la lucha contra la pobreza y la desigualdad, que no serán prioridad los próximos 4 años”.
El exfuncionario del gobierno de Gustavo Petro amplió después sus reparos a la agenda ambiental y a las garantías básicas. En el mismo análisis afirmó: “Cero mención a la lucha contra el cambio climático. No se cita la palabra afros, indígenas o respeto a los derechos humanos en su primer discurso. Preocupante”.
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Para Cristo, esa omisión no fue menor porque definió el perfil político de la nueva administración desde su primer mensaje. La crítica apuntó a la ausencia de compromisos explícitos con sectores históricamente vulnerables y con temas estructurales de política pública.
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