En el barrio El Piñal de Medrano, en Quibdó, Chocó, Anthony intenta asimilar la pérdida de la casa familiar en la que durante 30 años vivieron seis personas. El terremoto de magnitud 7,4 del lunes 10 de agosto de 2026 destruyó por completo la vivienda y ahora, entre paredes caídas, muebles dañados y objetos que quedaron atrapados bajo los escombros, la familia busca la manera de comenzar nuevamente.
Anthony pasó el día y la noche en lo que quedó de su hogar. Mientras su mamá permanece en el hospital a la espera de un TAC en la cabeza, decidió quedarse junto a las pocas pertenencias que logró conservar.
En entrevista para Noticias Caracol, Anthony afirmó: “Yo me quedé ayer todo el día y toda la noche ahí en ese sofá, cuidando lo único que me queda y esperando a ver a dónde nos vamos”, contó. La escena resume la situación que enfrenta la familia: perdieron su vivienda y todavía no tienen claro dónde permanecerán, mientras esperan algún tipo de ayuda que les permita retirar los restos de la estructura y recuperar lo que pueda haberse salvado.
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Según Anthony, hasta este momento ninguna autoridad llegó al barrio para conocer directamente las condiciones en las que quedaron las familias. “No ha venido nadie”, aseguró al explicar que los mismos vecinos comenzaron a organizarse para retirar los elementos que quedaron esparcidos después del movimiento telúrico.
“Entre los vecinos, hemos quitado las cosas, recuperado lo poquito que tenemos ya”, relató. La colaboración entre habitantes del sector se convirtió así en una de las primeras respuestas para despejar las viviendas afectadas y tratar de rescatar algunas pertenencias.
Ahora la familia necesita maquinaria para retirar los escombros. Anthony explicó que están intentando conseguir, con sus propios recursos, una volqueta y una retroexcavadora pequeña que permita sacar los materiales y dejar despejado el lugar. “Estamos esperando pues, nosotros mismos con nuestros propios recursos, cómo tratar de conseguir una volqueta y de pronto una retroexcavadora ahora pequeña y tratar de llevarnos esto”, señaló.
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La prioridad para él está en retirar todo lo que quedó de la vivienda. No habla todavía de reconstrucción ni de recuperar lo que tenían antes. Primero quiere limpiar el terreno y tener la posibilidad de pensar en lo que viene.
“Realmente lo que necesitamos con urgencia es quitar todos los escombros, quitar todos los escombros para ver cómo iniciamos desde cero otra vez. Es lo que necesitamos”, expresó.
La vivienda tenía además un significado especial para la familia. Era la casa familiar desde hacía tres décadas y allí vivían seis personas. Después del terremoto, Anthony asegura que quedaron prácticamente en nada, aunque hay un elemento que considera fundamental: todos lograron salir con vida.
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Su mamá fue la única de los integrantes de la familia que sufrió una lesión. La mujer se golpeó en la cabeza y fue trasladada a un hospital. Anthony explicó que permanece viva y consciente, mientras espera que le realicen una tomografía para determinar si presenta algún daño neurológico.
La experiencia de Yusdy Valderrama, esposa de Anthony, ocurrió dentro de la misma vivienda y estuvo marcada por la necesidad de proteger a su hija de apenas 10 meses. Cuando comenzó el terremoto, ambas estaban acostadas. Yusdy recibió una llamada de su suegra, quien le avisó que estaba temblando. En medio de la situación, tomó a la bebé y se ubicó junto a su suegra en el marco de una puerta. Su cuñada, que se encontraba bañándose, intentó salir, pero un muro cayó antes de que pudiera llegar hasta ellas.
“Yo alcancé a proteger a la niña con mi cuerpo”, relató Yusdy. Durante el desplome sufrió algunos raspones, pero su hija no resultó herida. Su suegra sí sufrió una lesión en la cabeza. Después del colapso, los vecinos acudieron para ayudarlas y finalmente lograron salir por el techo de la vivienda.
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La historia de esta familia hace parte de la emergencia que atraviesa Chocó. El balance parcial entregado para el departamento registra nueve personas fallecidas en Quibdó, 116 heridos y cerca de 2.700 viviendas damnificadas. En medio de esas cifras hay familias que ahora deben resolver necesidades inmediatas, como encontrar un lugar donde dormir, recuperar sus pertenencias y retirar los escombros de sus viviendas.