La presencia de Simón y Luna, dos perros rescatados, transformó la rutina de la parroquia Santo Domingo Savio de Villavicencio. Durante una misa oficiada por el padre Carlos Mario Peña Lopera, ambos permanecieron sentados junto al altar, atentos a cada movimiento del sacerdote. Cuando comenzaron las alabanzas, los dos iniciaron su propio “coro”, aullando al unísono en los momentos más destacados de la ceremonia.
La escena, captada en un video y compartida en la cuenta de TikTok del padre, atrajo la atención de miles de personas. En las imágenes se observa cómo los perros acompañan con sus aullidos y permanecen tranquilos, mientras el sacerdote entona las canciones litúrgicas. Esta singular intervención de los animales generó una ola de comentarios en redes sociales.
La historia de Simón y Luna es la de una segunda oportunidad. Ambos vivían en situación de abandono antes de ser adoptados por el religioso Carlos Mario, quien decidió ofrecerles un hogar y convertirlos en sus inseparables compañeros. Ahora, no solo participan en la misa, también acompañan al sacerdote.
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Entre los comentarios más destacados del video, una persona escribió: “El padre de mi pueblo saca los perritos con palos”. Otra, emocionada, dijo: “En el cielo hay un lugar para usted, se lo puedo asegurar...”. Alguien más confesó: “Padre, discúlpeme, pero no me pude concentrar en la alabanza, sus monaguillos me distraen”. Otros celebraron el gesto: “Por fin entendieron que ellos son la creación de Dios también y merecen amor y respeto y por qué no entran en las iglesias” y no faltaron las bromas: “Se portan mejor que el hijo mío en la misa”.
Un debate frecuente en torno a la presencia de perros en iglesias surge por diversos motivos. Las restricciones suelen estar basadas en el deseo de garantizar el respeto a los ritos religiosos, así como en la búsqueda de evitar distracciones y mantener condiciones higiénicas adecuadas dentro de los templos.
Para muchas comunidades religiosas, el silencio y la atención exclusiva durante los oficios resultan esenciales. Un animal, por su propia naturaleza, puede interrumpir con movimientos o sonidos, afectando la concentración de los asistentes.
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Además, la visión teológica sobre los animales señala que su alma difiere de la humana, por lo que no participan del culto espiritual como los fieles, no obstante la parroquia Santo Domingo Savio ha decidido abrir la puerta a las mascotas.
Por otra parte, en Villavicencio, la cuestión del manejo de animales de compañía adquiere otros matices. Las autoridades locales han manifestado preocupación debido al aumento de incidentes relacionados con mascotas.
De acuerdo con la Secretaría de Salud municipal, entre enero y el 16 de abril de 2026, se notificaron 676 casos de agresiones causadas por animales. Este número se suma a los 2.120 reportados en 2025, lo que muestra una problemática que va en aumento.
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La entidad de salud aclaró que cualquier agresión proveniente de un mamífero, ya sea un perro, un gato, un animal de granja o uno silvestre, debe ser reportada obligatoriamente. Esto responde al riesgo de transmisión de enfermedades como la rabia, que puede ser mortal si no se atiende a tiempo.
Ante una mordedura o rasguño, el protocolo indica que la herida debe lavarse de inmediato con agua potable y jabón neutro. Posteriormente, la persona afectada tiene que dirigirse a su EPS para ser evaluada. Una vez notificado el incidente, la Secretaría de Salud realiza el seguimiento del animal durante más de una semana, con el fin de detectar síntomas compatibles con la rabia y decidir si es necesario administrar tratamiento antirrábico.
Las campañas de vacunación antirrábica que impulsa el programa de Zoonosis buscan reducir estos riesgos. Se invita a los dueños de mascotas a vacunar cada año a perros y gatos, así como a mantenerlos bajo control en espacios públicos para evitar accidentes.
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Sumado a esto, durante 2026, las cifras oficiales publicadas por la Alcaldía de Villavicencio han mostrado avances en la gestión animal: 45 animales fueron adoptados, 510 casos recibieron atención y 98 ingresos se registraron en el Centro de Bienestar Animal. Estos datos han mostrado el trabajo conjunto entre la administración y la comunidad para enfrentar los desafíos que implica la convivencia responsable con los animales en el entorno urbano.