El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, se refirió indirectamente a las diferencias que han surgido entre su sector y el Centro Democrático, partido liderado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, pese a que esa colectividad se haya declarado en oficialismo.
Al final de su alocución emitida en la noche del domingo 26 de julio de 2026, el futuro mandatario nacional enfatizó en que adoptará una postura similar a la que usó durante la campaña presidencial, al considerar que recibió constantes ataques de todos los sectores políticos.
“Vienen ataques de un lado y del otro. No es algo nuevo. Durante la campaña ocurrió exactamente lo mismo, con un único propósito: distraerme de la tarea que me había encomendado el pueblo colombiano. Yo no presté atención, seguí adelante”, indicó el eventual jefe de Estado.
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Frente a las polémicas que se han desatado entre ambos bandos, De la Espriella desestimó los cuestionamientos y enfatizó en que los colombianos esperan respuestas a sus problemáticas y no su posición frente a ello.
“En lugar de responder agravios, insultos, mentiras o descalificaciones, me he concentrado en trabajar cada día más, en recorrer el país, en escuchar a los colombianos y en plantear soluciones. Esa fue y sigue siendo la decisión correcta (...) no voy a distraerme con infamias, con noticias falsas ni controversias que no llevan a nada. La gente necesita soluciones”, agregó.
No obstante, el mandatario electo citó al dirigente conservador Gilberto Álzate Avendaño, considerado popularmente como el Mussolini colombiano, en referencia a los rasgos físicos del dictador italiano Benito Mussolini, donde atribuyó una respuesta similar frente a los ataques de un adversario político.
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“Cuenta la historia que, tras algún altercado que tuvo con algún congresista que lo trató mal, el presidente del Senado le preguntó si le iba a responder y él contestó serenamente: «No, porque las pulgas tienen el insignificante derecho de picar a los leones»”, contestó De la Espriella, añadiendo que dicha frase aún recobra en la actualidad nacional, asegurando que “hay pulgas que tienen el insignificante derecho de picar a los tigres. Pero los tigres no tenemos el derecho a detener la marcha por esa tontería”.
La pulla de Uribe contra De la Espriella
La declaración del presidente electo Abelardo de la Espriella apareció después de varios choques políticos entre el entorno del mandatario electo y dirigentes del Centro Democrático, una disputa que volvió a quedar expuesta tras la elección de Honorio Henríquez como presidente del Senado, leída como una derrota política para el jefe de Estado entrante.
Incluso, días antes de que se produjera la elección en el legislativo, el expresidente Álvaro Uribe Vélez manifestó su desacuerdo ante el respaldo inicial que había hecho el futuro jefe de Estado al senador Alfredo Deluque, candidato que había obtenido los respaldos de los partidos tradicionales.
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La discusión fue aumentando, luego de que el expresidente colombiano entre 2002 y 2010 hizo un llamado a los congresistas para observar con detenimiento los ataques por parte de los dirigentes afines a De la Espriella. “Si el Tigre ruge para acabar al Centro Democrático, nos toca defendernos como abejas (...) nos tenemos que defender, abejitas laboriosas”, indicó el exmandatario a los medios de comunicación.
La controversia se intensificó después de una entrevista del senador Rafael Nieto Loaiza a la revista Cambio, en la que lanzó críticas al gobierno entrante e incluso afirmó estar convencido de que el uribismo le ganará “la guerra” a De La Espriella.
En paralelo, Gabriel Vallejo, director del Centro Democrático y hombre cercano al expresidente Álvaro Uribe, dejó un mensaje sobre el lugar que ocupará su colectividad frente al nuevo Ejecutivo. “El Centro Democrático se declaró partido de gobierno y lo seguirá siendo por ahora. (…) Seremos un partido de gobierno diferente, que no se dejará presionar. Este partido es deliberante, democrático, respetuoso de la diferencia de pensamiento, este partido no es una secta”, escribió en sus redes sociales.
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El propio clima de fricción también se reflejó en la defensa que sectores del ‘abelardismo’ emprendieron en redes para respaldar a Carlos Suárez, uno de los principales asesores y estrategas de campaña de De La Espriella, después de denuncias sobre supuestas presiones para apartarlo tras su contrapunteo con Uribe.