Bogotá volvió a ser el punto de encuentro del periodismo iberoamericano con una nueva edición del Festival Gabo, una cita que reúne a periodistas, escritores, investigadores, artistas y defensores de derechos humanos de distintos países. Bajo el lema ‘Aquí estamos, aquí contamos’, el evento organizado por la Fundación Gabo incluye más de 150 actividades gratuitas enfocadas en debates sobre libertad de prensa, democracia, inteligencia artificial, cambio climático, conflictos armados y nuevas narrativas culturales.
Dentro de la programación del encuentro, el expresidente Juan Manuel Santos participó en una conversación con la periodista Carmen Aristegui, donde abordó el Acuerdo de Paz firmado con las Farc y los cambios que, según explicó, se presentaron en las regiones después de la desmovilización de esa guerrilla. Durante el diálogo, Santos defendió que el Acuerdo permitió cerrar una etapa del conflicto armado que durante décadas afectó al país. “La firma del Acuerdo de paz con las Farc terminó el conflicto armado en Colombia”, afirmó al referirse al proceso que culminó durante su gobierno.
El exmandatario explicó que después de la firma permanecieron algunos grupos vinculados principalmente a actividades ilegales. “Lo que quedó fueron unos reductos de antiguos guerrilleros, un número muy reducido, que eran los que estaban dedicados al narcotráfico”, señaló durante la conversación. Sin embargo, al ser consultado sobre la cantidad actual, indicó que la cifra era de 27.000, lo que generó un intercambio sobre la evolución de las estructuras armadas ilegales en el territorio nacional.
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El expresidente también recordó que, después de la firma del acuerdo, estaba previsto que el Estado llegara de manera integral a las zonas donde las Farc tenían presencia histórica. “Se firmó el acuerdo, se tenía establecido que en esas zonas que dominaban las Farc entraba el Estado como un todo, entraban las fuerzas militares”, manifestó.
Como parte de esa estrategia, aseguró que se prepararon unidades para fortalecer la presencia institucional en esos territorios ignorados por el Estado. “Inclusive entrenamos 400 pelotones en algo que se denominó una política cívico-militar”, explicó y agregó que esa intervención debía acompañarse con proyectos sociales y económicos para las comunidades.
En ese sentido, recordó que “los planes de desarrollo con enfoque territorial que se negociaron con las comunidades comenzarían a ponerse en marcha”, como parte de los compromisos establecidos durante las negociaciones de paz. Santos aseguró que ese proceso no tuvo continuidad después de su administración y señaló que esa situación influyó en el fortalecimiento de nuevos grupos criminales. “El gobierno que me sucedió hizo caso omiso de todo eso, ¿y entonces qué pasó?”, expresó durante la charla.
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Según su explicación, el vacío institucional permitió que otras organizaciones ocuparan espacios donde antes había presencia de la antigua guerrilla. “Ese vacío lo llenaron bandas criminales que estaban incipientes en diferentes sitios”, afirmó, al señalar que algunas de esas estructuras estaban integradas por antiguos guerrilleros, aunque en una proporción reducida.
El expresidente cuestionó la política de seguridad del gobierno de Iván Duque y sostuvo que la falta de una estrategia efectiva permitió que esos grupos crecieran y entraran en disputas por el control territorial. “El gobierno de Duque no tenía una política de seguridad efectiva, entonces esas bandas comenzaron a crecer y a disputarse entre ellas el control territorial”, dijo.
Finalmente, Santos comparó esa situación con fenómenos de expansión del crimen organizado en otros países de la región y aseguró que Colombia enfrenta un problema relacionado con el control de territorios por parte de estructuras ilegales. “Eso es lo que hemos vivido en estos ocho años y ha venido creciendo por falta de una política efectiva de seguridad”, concluyó durante su participación en el Festival Gabo.
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