El excandidato presidencial Iván Cepeda volvió a decir que asumirá una posición de desobediencia civil frente al gobierno del presidente electo Abelardo de la Espriella, porque considera que ejercerá una presidencia sin legitimidad política, una postura que, según afirmó, no supone violencia ni desconocimiento de la legalidad institucional, sino resistencia pacífica ante decisiones que, a su juicio, podrían contrariar la Constitución y la soberanía colombiana.
En diálogo con Blu Radio, el senador electo —gracias al Estatuto de Oposición— defendió su permanencia en el Congreso con base en los 12,7 millones de votos que atribuyó al Pacto Histórico, una cifra con la que sostuvo que ese bloque representa a “la mitad del país”. Desde esa premisa, respondió a las críticas por aceptar su credencial de senador mientras cuestiona la legitimidad del mandatario electo.
Cepeda precisó que su rechazo no se dirige a la legalidad del cargo presidencial, sino a su legitimidad política. “Reconozco, no reconozco al presidente en su legitimidad... pero sí en su legalidad. Lo que no voy a hacer es obedecer órdenes, medidas, decisiones que yo considere riñen con la Constitución”, afirmó al medio.
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Iván Cepeda vincula su objeción a la doble nacionalidad de Abelardo de la Espriella
El argumento central de Cepeda se apoya en la doble nacionalidad colombiana y estadounidense del abogado. Según dijo, el juramento de lealtad a Estados Unidos obligaría al presidente electo a anteponer los intereses de ese país a los de la Constitución colombiana.
Desde esa interpretación, sostuvo que la futura presidencia no respetaría la soberanía nacional. “Para mí él va a ejercer una presidencia que no respeta nuestra soberanía y por lo tanto nuestra Constitución. Y por lo tanto, asumo la posición de desobediencia civil”, declaró en los micrófonos del programa Mañanas Blu.
Ese planteamiento es el que estructura su estrategia de oposición, tanto en el Congreso como en la opinión pública, donde se perfila como uno de los principales contradictores del nuevo gobierno. Su fórmula, según explicó, consiste en no acatar medidas que estime contrarias al orden constitucional, aunque sin negar la existencia legal del mandato.
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Expertos hablan sobre la nacionalidad del presidente entrante
Exmagistrados y juristas argumentan que el juramento de lealtad requerido por Estados Unidos podría ser incompatible con el cargo de presidente colombiano, ya que implica compromisos legales con ese país.
El abogado Camilo De Guzmán, admitido en Nueva York y Florida, respondió a esta postura señalando que la interpretación de los exmagistrados es incorrecta y que el derecho estadounidense permite conservar la lealtad hacia ambos países. “Su tesis se basa en una interpretación equivocada de la historia y las leyes de los Estados Unidos”, afirmó De Guzmán.
Además, explicó que la cláusula de renuncia en el juramento de naturalización estadounidense, creada en 1795, solo otorga la ciudadanía y no implica pérdida de la nacionalidad de origen ni la eliminación de obligaciones con el país natal.
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El senador presenta la desobediencia civil como resistencia pacífica avalada por la Corte Constitucional
Ante los cuestionamientos sobre un posible estímulo a la violencia, Cepeda remarcó que su movimiento siempre ha promovido la “resistencia pacífica”. En ese punto, buscó separar la idea de desobediencia civil de cualquier llamado al caos o a la confrontación.
De igual manera, sostuvo que esa figura tiene respaldo del alto tribunal del país. “La desobediencia civil es una forma que ha legitimada nuestra Corte Constitucional. Hay sentencias de la Corte diciendo que los ciudadanos ante situaciones excepcionales y extremas como esta que estoy planteando tienen derecho a desobedecer”, explicó.
Para el senador, el derecho a protestar y disentir está habilitado por la Carta Magna y no debe confundirse con instigación a la violencia. Esa distinción fue presentada como el límite de su postura: resistencia frente a lo que considere abusos de poder, pero dentro de un marco pacífico.
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En el tramo final de la entrevista, respondió a quienes consideran incoherente que reciba su credencial parlamentaria mientras desconoce la legitimidad del presidente electo. “Sí acepto la credencial, sí me la he ganado en las urnas, como él ha aceptado la suya... Ahora, si el día de mañana él renuncia a su credencial, yo también renuncio a la mía. No tiene ningún problema”.
La posición de Iván Cepeda pone en discusión los límites entre legalidad, legitimidad y el ejercicio de la oposición política en Colombia. Su llamado a la desobediencia civil se enmarca en la defensa de principios constitucionales y en la búsqueda de mecanismos democráticos de resistencia, sin apartarse de la institucionalidad ni renunciar a los espacios que le otorga la representación popular.