El representante a la Cámara electo por el Centro Democrático, Daniel Briceño, lanzó una advertencia al presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, sobre el posible cierre de 35 colegios en concesión en Bogotá, lo que dejaría a más de 38.500 estudiantes sin su espacio educativo.
En un mensaje dirigido también a la ministra de Educación designada, Vivian Morales, y al vicepresidente electo José Manuel Restrepo, Briceño pidió acciones urgentes para evitar que estos planteles, que operan bajo administración privada pero forman parte del sistema público, cesen sus actividades.
“Los colegios en concesión de Bogotá están en riesgo de desaparecer y considero necesario advertirlo públicamente. Dirijo este mensaje al presidente Abelardo de la Espriella, al vicepresidente José Manuel Restrepo y a la ministra de Educación designada, Vivian Morales. Yo fui estudiante de un colegio en concesión, o colegio en administración, como se denomina actualmente”, afirmó Briceño.
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De acuerdo con el congresista electo, este riesgo surge por la falta de reglas claras para renovar los contratos de concesión. Veintidós contratos finalizan este año, comprometiendo la permanencia de 26.401 alumnos, mientras que los 13 contratos restantes culminan en 2028 y abarcan a 12.137 estudiantes. Briceño solicitó que el próximo gobierno actúe en agosto para crear o modificar las normas necesarias y así garantizar la continuidad de estos colegios.
Los colegios en concesión de Bogotá funcionan en las localidades de Suba, Engativá, Kennedy, Bosa, Ciudad Bolívar, Usme, Rafael Uribe, San Cristóbal y Santa Fe. Según Briceño, el 86% de sus estudiantes pertenecen a los estratos uno y dos. El modelo se implementó para suplir deficiencias de infraestructura y personal en el sistema educativo público y, con el tiempo, ha mostrado resultados positivos en materia de calidad.
“La ausencia de un marco jurídico que permita la renovación de estos contratos pone en riesgo la continuidad del modelo, especialmente porque las deficiencias iniciales en personal e infraestructura ya no existen, y la matrícula escolar ha disminuido por factores demográficos. Por eso, hago un llamado de alerta al nuevo Gobierno nacional para que apoye la permanencia de estos colegios y la preservación de sus estándares de calidad en Bogotá“, indicó.
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El representante defendió la modalidad de concesión al resaltar que, aunque la gestión está en manos de entidades privadas, los colegios mantienen su carácter público. Los estudiantes no pagan matrícula y el proceso de ingreso se realiza bajo las mismas condiciones que en cualquier colegio oficial.
Daniel Briceño aseguró que estos planteles han destacado en resultados académicos. Según sus datos, los colegios administrados bajo este modelo logran en promedio 276 puntos en las pruebas Saber Once, frente a los 262 puntos de los colegios públicos no concesionados.
Sobre el acceso a la educación superior, Briceño indicó que el 57% de los egresados de colegios en concesión acceden a la universidad, mientras que la proporción en los colegios oficiales tradicionales es del 42,6%. El congresista considera que la falta de un marco jurídico claro para la renovación de contratos pone en entredicho la permanencia de estos colegios, especialmente porque las condiciones iniciales de déficit en infraestructura y personal ya no persisten, y la disminución de la matrícula escolar, atribuida a factores demográficos, complica el proceso de contratación bajo las reglas actuales.
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En su advertencia pública, Briceño afirmó que el cierre de los colegios en concesión significaría un retroceso en los logros alcanzados por Bogotá en materia de calidad educativa. El representante pidió que el próximo gobierno no solo respalde la continuidad de estos planteles, sino que también evalúe la posibilidad de ampliar el modelo y estudiar alternativas como la entrega de bonos educativos.
A través de una publicación en X, Briceño expresó: “Más de 38 mil niños necesitan que el nuevo gobierno nos ayude a que continúen. Estos niños no pueden quedar en manos de Fecode”, en referencia a la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación.