Air-e, empresa intervenida por el Gobierno Petro, explicó que el alza de la tarifa de energía en Atlántico, Magdalena y La Guajira, que empezará a reflejarse en las facturas de julio, responde al impacto del fenómeno El Niño sobre el mercado eléctrico nacional y al aumento reciente de la demanda, en un ajuste que la empresa atribuyó a las fórmulas definidas por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) y no a una decisión unilateral.
El costo unitario del servicio quedó en $840,15 por kilovatio hora. Según la entidad, en los hogares de estratos 1 y 2 el efecto será acotado porque el subsidio estatal cubrirá una mayor proporción del consumo de subsistencia y el aumento en la facturación para ese rango equivaldrá solo a la variación mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que para este periodo fue de 0,47%.
En su explicación, difundida tras las críticas por el incremento, la firma sostuvo que uno de los principales factores fue el aumento de los costos de generación, impulsado por los altos precios de la bolsa de energía. En efecto, señaló que esas presiones afectan a las comercializadoras en general dentro del sistema eléctrico colombiano.
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El Niño y la mayor demanda encarecieron la compra de energía
De acuerdo con la prestadora de servicio, durante los últimos meses el sistema eléctrico nacional afrontó presiones asociadas a El Niño, un fenómeno que reduce los aportes hídricos por las altas temperaturas y la menor cantidad de lluvias. Cuando cae esa disponibilidad, el sistema necesita una mayor participación de otras fuentes de generación y eso eleva los costos de producción.
La empresa añadió que ese escenario se trasladó al precio de compra de energía para las comercializadoras. A propósito, indicó que las altas temperaturas en distintas regiones impulsaron un mayor uso de ventiladores, aires acondicionados y equipos de refrigeración en hogares, comercios e industrias.
“Este mayor requerimiento de energía ha impactado los precios en el mercado, generando un aumento en los costos de compra para las empresas comercializadoras en el país”, afirmó la compañía en un comunicado.
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Air-e recordó que la tarifa final no depende solo de la comercialización. El costo unitario del servicio incluye generación, transmisión, distribución y comercialización, y cada componente se calcula con metodologías establecidas por la Creg.
La empresa insistió en que las variaciones obedecen a factores regulados y a condiciones generales del mercado aplicables a todos los operadores del país. En ese sentido, señaló: “Los ajustes observados en el costo del servicio no corresponden a decisiones unilaterales de Air-e Intervenida, sino a la aplicación de las fórmulas regulatorias vigentes y a las condiciones del mercado eléctrico nacional, las cuales son de obligatorio cumplimiento para todos los agentes del sector”.
Las críticas a la decisión de Air-e de aumentar la tarifa
Las críticas llegaron desde la Liga Nacional de Usuarios de Servicios Públicos en el Caribe. Norman Alarcón, coordinador de la organización, cuestionó el anuncio y dijo que la expectativa era opuesta: “Prácticamente se va a despedir porque ya se va en mes y medio con un aumento de la tarifa. ¿Cuándo debía ser lo contrario?”.
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Alarcón sostuvo que el incremento causó sorpresa porque, desde finales de 2025, la tarifa se había mantenido estable y existía expectativa por una eventual reducción derivada de las medidas cautelares ordenadas por el Tribunal Administrativo del Atlántico. También afirmó: “Estábamos esperando que la Creg aprobara la eliminación de la sobretasa del 20% a la comercialización, lo que llevaría una rebaja de 50 pesos por kilovatio”.
El dirigente agregó que la empresa había informado que contaba con contratos de compra de energía a largo plazo para cubrir la demanda de 2026.