Abelardo De la Espriella ganaría la Presidencia de Colombia el 21 de junio con 52,6% de intención de voto frente al 45% de Iván Cepeda, según la encuesta final de Guarumo y Ecoanalítica revelada por El Tiempo, un resultado que ampliaría a 7,6 puntos porcentuales la ventaja del candidato opositor y confirmaría la tendencia que ya había quedado marcada en la primera vuelta del 31 de mayo de 2026.
La medición, hecha de manera presencial a 2.073 colombianos en 54 municipios entre el 8 y el 12 de junio, registró, además, que solo el 2,4% votaría en blanco. Ese descenso desde el 16,4% de hace un mes muestra, de acuerdo con la misma encuesta, que la polarización siguió ordenando la campaña y dejó al voto en blanco sin un papel decisivo.
En comparación con el boletín de la encuestadora en mayo de 2026, los dos aspirantes a la Casa de Nariño crecieron frente al escenario de segunda vuelta. Cepeda pasó del 40% al 45%, mientras De la Espriella subió del 43,6% al 52,6%, un avance de nueve puntos porcentuales.
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Si el balance se hace con los resultados reales de la primera vuelta, De la Espriella y su fórmula vicepresidencial José Manuel Restrepo aumentarían 9,2%, mientras Cepeda y la senadora Aida Quilcué crecerían 4,7%, según el sondeo.
Las razones detrás de la ventaja de Abelardo De la Espriella
Víctor Muñoz, analista político y cofundador de Guarumo, explicó en entrevista con El Tiempo que la ampliación de la ventaja entre los candidatos es consecuencia de apoyos de candidaturas que quedaron fuera de competencia. Según su lectura, el candidato de derecha estaría recibiendo la mayor parte de los 1,6 millones de votos de Paloma Valencia y también los 200.000 de Santiago Uribe.
El experto también señaló que el anuncio del excandidato presidencial Sergio Fajardo de no respaldar a ninguno de los dos contendientes habría influido en el resultado. A su juicio, una parte importante del más de un millón de ciudadanos que votaron por Fajardo habría terminado inclinándose por el candidato opositor.
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“Cuando uno mira este 6% de Paloma, efectivamente se le está sumando prácticamente todo a Abelardo de la Espriella. Y, lo otro, es que la mitad de Fajardo, quien sacó un 4%, también se está yendo a esa campaña”, dijo Muñoz al diario. Sobre Cepeda, añadió que su crecimiento se explica “por la llegada de la mitad de los votos de Fajardo y un poco la marginalidad que tenía una Sondra Macollins Garvin, un Roy Barreras y una Claudia López”.
Para el analista Jairo Libreros, los datos revelados por Guarumo y Ecoanalítica reflejan el impacto de las dos estrategias de campaña de los candidatos. En su criterio, De la Espriella reforzó la línea política que ya le había permitido ser el más votado en la primera vuelta.
“La campaña de Abelardo De la Espriella no perdió el foco electoral y siguió la estrategia electoral que se esperaba para un escenario de segunda vuelta presidencial: el esfuerzo se concentró en la conquista de la intención de voto de los sectores ubicados en el centro del espectro político. La figura de su fórmula vicepresidencial protagonizó jornadas maratónicas de intervenciones en los medios de comunicación, en las redes sociales y en eventos académicos con mensajes programáticos de política pública”, explicó Libreros en diálogo con el medio referenciado.
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Desde su perspectiva, la campaña de Iván Cepeda no consiguió corregir su rumbo pese al malestar existente en la Casa de Nariño y en el Pacto Histórico por el manejo estratégico.
“Las dos campañas que entraron al balotaje siguieron caminos diametralmente opuestos. La de Iván Cepeda se caracterizó por una serie de decisiones erráticas y contenciosas. De un lado, desconocer los resultados electorales de primera vuelta, sin analizar el contexto del preconteo, solo para no entrar en conflicto con el presidente Gustavo Petro, envió un mensaje de sumisión política a la Casa de Nariño y prendió todas las alarmas democráticas sobre su incapacidad de facilitar la transferencia pacífica del poder con base en la voluntad popular expresada en las urnas”, expuso.