La sorpresiva victoria de Abelardo de la Espriella, del Defensores de la Patria, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales el 31 de mayo desató un intenso debate sobre la posible implementación de la dolarización en Colombia. El candidato, que logró el 43,7% de los votos, puso la sustitución del peso colombiano por el dólar estadounidense en el centro de la discusión previa a la segunda vuelta, prevista para el 21 de junio.
La propuesta suscitó reacciones inmediatas entre autoridades y expertos, que advierten sobre los riesgos potenciales de reemplazar la moneda nacional y ceder competencias clave del Banco de la República.
Dentro de los argumentos principales están la pérdida de autonomía en la política monetaria, posibles efectos adversos en la distribución del ingreso y la creciente dependencia de las decisiones tomadas por la Reserva Federal de Estados Unidos (FED).
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Y es que la idea de permitir la apertura de cuentas en dólares para ciudadanos en el extranjero y reemplazar de forma completa la moneda nacional se hizo viral luego de difundirse un video de De la Espriella. En la grabación, el candidato afirmó que “lo ideal para la economía colombiana sería la dolarización, pero es un proceso muy complejo”. También defendió que “los colombianos puedan tener cuentas en dólares en Estados Unidos para protegerse de la inflación”.
El resultado electoral impactó el mercado cambiario, ya que la cotización del dólar descendió después de la victoria de De la Espriella. Su rival, Iván Cepeda del Pacto Histórico, obtuvo el 40,9%. La experiencia de países como Ecuador y Panamá fue mencionada en el debate, aunque expertos insisten en las particularidades económicas y sociales de Colombia.
Riesgos de la dolarización
Al respecto, el presidente Gustavo Petro declaró: “Yo quiero un Banco de la República independiente de los banqueros más ricos del país, pero cambiar el peso por el dólar cuando el peso es más fuerte que el dólar es una soberana estupidez”. Petro intensificó su postura en otro mensaje: “Mequetrefes de Miami, Colombia es libre y soberana, no una colonia de pacotilla”.
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Ahora, la que se animó a hablar del asunto fue la ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Morales, que señaló peligros tanto económicos como institucionales. Por medio de X, señaló que “La dolarización entraña riesgos económicos e institucionales de enorme magnitud porque no elimina los desafíos que enfrentan las economías; reduce gran parte de las herramientas con las que pueden responder a ellos”.
Resaltó la funcionaria que bajo una economía dolarizada, el manejo de crisis y la respuesta frente a la volatilidad quedarían drásticamente restringidos. “Lo que hace es limitar la capacidad de respuesta frente a esas realidades mediante instrumentos diseñados para atender las condiciones específicas de cada país”, enfatizó la ministra.
Advirtió que renunciar al peso implicaría dejar de aplicar respuestas monetarias adaptadas a la realidad local, con fuertes restricciones al Banco de la República. “Significa abandonar la posibilidad de adoptar respuestas monetarias acordes con la realidad económica colombiana, restringir sustancialmente el papel del Banco de la República como autoridad monetaria y aceptar que decisiones determinantes sobre liquidez, crédito y condiciones financieras respondan a las necesidades de una economía distinta de la nuestra”, puntualizó.
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Insistió en que cada economía enfrenta desafíos propios y requiere herramientas para responder a sus circunstancias particulares. “Ninguna economía enfrenta exactamente los mismos desafíos que otra. Las economías tienen estructuras productivas diferentes, mercados laborales diferentes, niveles de desarrollo diferentes y enfrentan desafíos distintos”, agregó.
Al mismo tiempo, la ministra Morales recalcó el trasfondo estratégico del debate. “Lo que está en juego es la capacidad de Colombia para preservar instrumentos esenciales de política económica y ponerlos al servicio de una estrategia de desarrollo basada en una economía más productiva, más diversificada y con mayor valor agregado”, anotó
Según ella, limitar opciones de política económica sería un retroceso para los avances que el país ha comenzado a consolidar.
Impacto en la soberanía y estabilidad macroeconómica
El Centro de Pensamiento Vida, dirigido por Simón Gómez-Azza, también se pronuncuó y alertó sobre las consecuencias para la soberanía monetaria y la estabilidad macroeconómica. “Nuestra soberanía monetaria no es negociable”, apuntó en primer lugar. Además, que “la dolarización de la economía colombiana implicaría la renuncia al control de la política monetaria y cambiaria, con efectos significativos sobre la estabilidad macroeconómica y la capacidad de respuesta ante choques externos”.
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La organización advirtió que la adopción del dólar supondría perder la capacidad de emitir y administrar la moneda nacional, así como la facultad de fijar la tasa de interés, intervenir en el mercado cambiario y proveer liquidez a través del Banco de la República.
“Esto reduce el margen de maniobra para estabilizar el ciclo económico y atender crisis financieras”, puntualizó.
Además, recordó que el 3% del Producto Interno Bruto (PIB) colombiano proviene de remesas, y un encarecimiento relativo del costo de vida, como consecuencia de la dolarización, “podría generar efectos distributivos adversos, particularmente si se produce un encarecimiento relativo del costo de vida que erosione el poder adquisitivo de los hogares receptores”.
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La desaparición del Banco de la República como autoridad monetaria también implicaría ceder funciones de prestamista de última instancia y el papel de ancla de la estabilidad financiera nacional.