Esperanza Gómez retomó su actividad habitual en plataformas digitales, tras superar su litigio con Meta (casa matriz de Instagram y Facebook) luego de que la empresa tecnológica cerrara sus cuentas alegando infracciones reiteradas sobre desnudez, contenido erótico y servicios sexuales.
La caldense, actriz y empresaria en el sector del entretenimiento para adultos, respondió con una tutela en la que argumentó que su cuenta no alojaba pornografía, siendo sus publicaciones principalmente en ropa interior, y acusando a Meta de discriminarla por su profesión fuera de la plataforma, derivando en afectaciones a su derecho al trabajo, al mínimo vital y a la libertad de expresión.
Un fallo de la Corte Constitucional en septiembre de 2025 le dio la razón a Gómez, hecho que le permitió retomar su actividad habitual, ya sea dando información sobre sus emprendimientos ligados con su actividad en la industria del entretenimiento para adultos, o dando su punto de vista sobre sexualidad.
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Justamente un reciente reel compartido en su cuenta de Instagram respondió a uno de los tabúes habituales en la sexualidad: ¿El tamaño importa?
Ante esto, la respuesta de Esperanza Gómez fue negativa. “Yo creo que no. Desde mi experiencia personal lo he vivido tanto con los grandes como con pequeños y el tamaño nada tiene que ver con el goce personal en la sexualidad”, aseguró, profundizando en la manera en que las experiencias varían.
“Hay hombres que lo tienen grande y no se saben mover, entonces, por ende, no generan placer. Mientras que hay unos que lo tienen relativamente pequeño, pero tienen muy buen movimiento, saben conservar el ritmo y hacen que una mujer tenga una relación muchísimo más placentera”, afirmó. En esa línea, concluyó que lo relacionado con el tamaño como algo directamente proporcional al placer, “es más mito que realidad”.
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En la dinámica, Esperanza atribuyó buena parte de la culpa a la propia industria del entretenimiento a la que pertenece, admitiendo que desde allí se vendieron expectativas poco realistas que terminaron influyendo en esa mirada de la intimidad.
“En la época del cine de entretenimiento adulto, cuando recién inicia, los tamaños de los actores no son tan grandes”, explicó. “Cuando llega una página en específico en Estados Unidos que habla de las monster cock, de tamaños exageradamente grandes, entre 19 y 28 centímetros de tamaño; ahí empieza el complejo de los hombres de que es es el tamaño que todas las mujeres quieren tener".
Sobre este punto, Gómez comentó que no era necesariamente cierto que la mayoría de las mujeres se decantaran por un mayor tamaño. “Yo he visto muchas encuestas de mujeres que sí, existen o existimos unas que nos gustan grandes, pero hay muchas mujeres que prefieren un tamaño promedio, que un tamaño promedio es entre 7 a 15 centímetros, que no es tan doloroso, porque por más que digan que no, la parte íntima del hombre, cuando tiene una erección muy rígida, tiende a ser muy dolorosa”, indicó, añadiendo que las características particulares del miembro son las que pueden causar dolor o placer, dependiendo de la mujer.
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“Hay unos que son grandes y el cuerpo cavernoso, pues no se llena tanto de sangre, entonces no es tan rígido. A pesar de que sea más grande, no es tan doloroso. En cambio, hay unos que no son tan grandes, pero como la cavidad se llena mucho más fácil de sangre, entonces la erección es mucho más rígida. Puede generar también muchísimo más placer que un grande”, afirmó.
Sobre la inquietud de por qué a menudo las personas fingen seguridad o satisfacción luego del coito, Esperanza señaló que a menudo se hace para no herir susceptibilidades o sentimientos. “Fingimos un placer que realmente nunca estamos sintiendo. En ocasiones tiene que ver con el tamaño, que para esa mujer no es suficiente y prefiere de pronto más grandes. O en ocasiones hay un dolor debido al tamaño más grande y pretendemos que lo estamos disfrutando cuando en realidad no es así”, indicó.
De ahí que remarcara la importancia de la comunicación en pareja. “Yo creo que lo más honesto es hablarlo y de pronto guiar a esa persona, como decir: ‘Me gustaría que te movieras así o que me dijeras esto’. Cuando tú diriges un poco, puede que en realidad, en lugar de fingir, llegues a un acuerdo donde ambas partes disfruten del momento”, manifestó.
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Para cerrar, Esperanza dejó un mensaje: ”La sexualidad no solo se vive, también se cuestiona y todavía tenemos muchas conversaciones pendientes".