Margarita Ortega se sometió a una cirugía de columna el 6 de abril de 2026 para tratar una discopatía degenerativa que afectaba la zona lumbar y cervical, una decisión que tomó después de años de postergar el quirófano e intentar buscar otras alternativas para mejorar su salud.
Lamentablemente, ninguna de sus terapias alternativas dio resultado y la famosa llegó a un punto en el que había perdido sensibilidad en parte de una mano y en un hombro.
Tras la operación, la mejoría fue lenta, debido a que días después de recibir el alta, la famosa tuvo que volver al hospital por una descompensación que, según explicó, estuvo relacionada con un desajuste del sistema endocrino, sumado a la menopausia, la pérdida de peso y los cambios físicos derivados de la intervención quirúrgica.
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¿De qué se operó Margarita Ortega?
El deterioro de su columna se agravó con el paso del tiempo. Según su relato, empezó con un disco comprometido en la zona lumbar y luego aparecieron lesiones en la cervical, hasta sumar cuatro discos afectados en esa parte.
“Estaba vértebra sobre vértebra y entonces los dolores eran muy intensos porque había perdido sensibilidad en estos dos dedos, este lado de la mano, desde el 2022. Y el hombro ya no lo sentía”, relató la actriz y presentadora al programa La Red de Caracol Televisión.
Del mismo modo, la famosa reveló que una emergencia médica la obligó a actuar de inmediato ante la pérdida de sensibilidad que ya presentaba.
El procedimiento buscó corregir el dolor y en medio de la intervención, recibió un implante de titanio, lo que también modificó las indicaciones médicas para su recuperación.
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Margarita Ortega dejó listo su testamento antes de ingresar a la sala de cirugía
Antes de entrar al quirófano, la famosa dejó todo organizado ante la posibilidad de que algo saliera mal, pues el resultado de estas intervenciones es incierto.
“Antes de entrar, firmé un testamento de las cuatro cosas que tengo en la vida, que he construido en 33 años de carrera, que son mi ofrenda de vida a mis hijos”, refiriéndose a Emiliano y Melibea.
En la entrevista también explicó que dejó resueltos varios temas del hogar, con el fin de que sus hijos no tuvieran que preocuparse, en dado caso de que ella no saliera con vida: “Dejé todo listo, hasta el pago de la luz, el teléfono quedó pago y quedó listo para que ellos entendieran que lo más importante en mi vida siempre han sido ellos”.
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La actriz también recordó en La Red qué pasó por su cabeza antes de ser anestesiada: “Lo último que recuerdo es que me van acercando la mascarita, va saliendo el humo, me están hablando, me están diciendo que voy a sentir un poquito de sueño. Y yo en ese momento lo que le dije a Dios fue como: ‘Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias. Si vuelvo, entonces dame una razón para entender qué es lo que tengo que hacer aquí. Si no vuelvo, igual quiero que sepas que estoy agradecida y estoy feliz porque te voy a ver antes. Y eso está bonito’”.
La recuperación la obligó a dejar de ser vegetariana
Uno de los cambios más importantes tras la operación fue la alimentación. Después de 22 años de vegetarianismo, los especialistas le recomendaron volver a consumir proteínas de origen animal para favorecer la adaptación del cuerpo al implante de titanio.
Ese ajuste formó parte del proceso de recuperación y cuando parecía que la evolución avanzaba con normalidad, apareció la descompensación que la obligó a regresar al hospital por factores médicos y hormonales.
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Ahora, la famosa continúa adaptándose a su nueva vida e intenta llevar una vida más saludable para recuperarse completamente y seguir disfrutando de la compañía de sus hijos.