La persistencia de emisiones de ceniza volcánica volvió a alertar a los habitantes del resguardo indígena de Quintana, en el departamento de Popayán, durante la noche del martes 2 de junio.
La aparición de material volcánico sobre techos, carros y espacios abiertos generó una respuesta inmediata de las comunidades, que reportaron la situación ante las autoridades y expresaron su preocupación por la frecuencia de estos episodios.
El fenómeno está vinculado al comportamiento del volcán Puracé, actualmente bajo vigilancia permanente y catalogado en nivel de alerta amarilla por el Servicio Geológico Colombiano (SGC).
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Este estatus implica que el volcán presenta actividad anómala, pero no existen indicios de una erupción inminente, según han explicado los responsables del monitoreo científico.
A esos reportes se sumaron habitantes de barrios del norte de Popayán, que también dijeron haber observado ceniza sobre viviendas, vehículos y espacios abiertos.
“Mi carro tocó limpiarlo, lavarlo prácticamente de nuevo porque amaneció todo cubierto de ceniza, además por los barrios de Bello Horizonte, Tóez y otros hay un olor fuerte a papel quemado, como a azufre”, contó una mujer al diario regional El País, cuando salió de su hogar para dirigirse a su trabajo.
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El monitoreo del volcán Puracé continuará de manera ininterrumpida, con el objetivo de detectar oportunamente cualquier variación significativa en su actividad, proteger a la población y proporcionar información clara sobre la evolución del fenómeno.
Fuerte expulsión de cenizas en el volcán Puracé: el sistema se mantiene en alerta amarilla
Un volumen considerable de ceniza volcánica se elevó el lunes 1 de junio desde el volcán Puracé, en el departamento de Cauca, provocando preocupación en las comunidades cercanas y la activación de medidas de vigilancia reforzada por parte de las autoridades.
La columna de material expulsado alcanzó una altura de 800 metros, según datos del Servicio Geológico Colombiano (SGC). El fenómeno fue claramente perceptible en las zonas de Puracé y Coconuco, donde la ceniza se dispersó durante las primeras horas de la mañana. De acuerdo con lo informado, la dirección del viento favoreció que la nube se desplazara hacia Popayán, Timbío y El Tambo.
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El SGC mantiene en alerta amarilla el sistema volcánico del Puracé, lo que implica que, aunque el volcán muestra variaciones respecto a su comportamiento habitual, no se prevé una erupción a corto plazo. Bajo este nivel de alerta, el volcán puede presentar emisiones ocasionales de ceniza, incandescencia, pequeñas explosiones, sismos y otras manifestaciones que no representan, en este momento, un peligro inminente para la población.
Durante la jornada del lunes, las condiciones meteorológicas determinaron la ruta de la ceniza, que se desplazó principalmente hacia el occidente y suroccidente, afectando especialmente a los municipios más próximos. La dispersión del material volcánico depende de la intensidad y dirección del viento, por lo que la afectación puede variar en cada episodio.
Las autoridades de gestión del riesgo han reiterado la necesidad de que los habitantes se informen únicamente a través de canales oficiales. Instan a la población a mantener la calma y a no difundir rumores o información no verificada sobre la situación del volcán.
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El Servicio Geológico Colombiano, junto con los organismos de emergencia locales, ha reforzado el llamado a no acercarse al cráter ni a las áreas circundantes. De igual manera, recomiendan atender las indicaciones sobre posibles caídas de ceniza en zonas habitadas, especialmente para proteger a personas vulnerables, animales y cultivos.
La alerta amarilla se mantiene mientras no se detecten cambios significativos que indiquen un riesgo mayor. Un eventual cambio a alerta naranja o roja solo será considerado si los monitoreos revelan señales claras de una erupción inminente.