Colombia fue a las urnas el domingo 31 de mayo de 2026 y los candidatos presidenciales Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda quedaron como los dos aspirantes que disputarán la segunda vuelta el domingo 21 de junio de 2026.
Con el 100% de las mesas informadas por la Registraduría Nacional del Estado Civil, el abogado Abelardo de la Espriella obtuvo 10.361.499 votos (43,74%), mientras que el candidato presidencial del Pacto Histórico alcanzó 9.688.361 sufragios (40,90%).
Los resultados siguen generando reacciones en distintos sectores políticos. Jerónimo Uribe, hijo menor del expresidente Álvaro Uribe Vélez, se pronunció en su cuenta oficial de X, donde reconoció el triunfo de Abelardo de la Espriella y pidió que se mantenga en la segunda vuelta del 21 de junio de 2026.
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En su publicación, el empresario confirmó que votará por Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta y que lo hará con “entusiasmo”.
“El Dr. Abelardo de la Espriella derrotó hoy al candidato del Petrismo. Le pido a Dios que lo ilumine para consolidar un triunfo absoluto en 3 semanas. A ese propósito sumaré mi voto con entusiasmo (sic)”, aseveró Jerónimo Uribe.
El hijo menor del expresidente Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) expresó su admiración y gratitud por Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático, quien ocupó el tercer lugar con un total de 1.639.685 votos.
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“A Paloma Valencia toda la admiración y gratitud por la lucha que dio. Colombia necesita cientos de mujeres como ella. Paloma tiene más futuro que pasado (sic)”, indicó el joven empresario.
Críticas a la campaña
La difusión de un video publicado por Tomás Uribe, hijo del expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, reavivó la tensión dentro de los sectores de derecha en Colombia. En su mensaje, Tomás Uribe denunció que la campaña de Abelardo de la Espriella, abogado y candidato, estaría financiando ataques en redes sociales contra el uribismo y buscando debilitar a la oposición frente al gobierno de Gustavo Petro.
Uribe sostuvo que estos ataques provienen de antiguos aliados del Centro Democrático, quienes en el pasado buscaron respaldo del partido y hasta llegaron a proponer a su padre como fórmula vicepresidencial.
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Tomás Uribe fue enfático al señalar que la campaña de De la Espriella estaría pagando a influenciadores para atacar a Álvaro Uribe y a la oposición democrática, lo que, según él, beneficia de forma indirecta al presidente Petro. Uribe hijo mencionó puntualmente a Carlos Suárez Rojas, estratega digital, y a Enrique Gómez, jefe de debate de la campaña de De la Espriella, como responsables de esta estrategia.
A través de cifras, Tomás Uribe argumentó que en Colombia un 35% de la población se identifica con la izquierda, un 25% con la derecha y el restante 40% se considera independiente, por lo que insistió en la necesidad de consolidar una oposición fuerte y cohesionada para enfrentar al oficialismo.
La reacción de Carlos Suárez Rojas no tardó en aparecer y fue publicada en su cuenta de X. El asesor en marketing político desestimó las acusaciones y cuestionó el papel del apellido Uribe en la política, señalando que el liderazgo debe ganarse mediante el respaldo popular y no por herencia familiar. Suárez rechazó la existencia de una “dinastía” uribista e insistió en que la campaña de Abelardo de la Espriella avanza gracias a sus propios méritos, desacreditando las cifras y los argumentos expuestos por Tomás Uribe sobre la presunta compra de influencias.
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La controversia escaló cuando Jerónimo Uribe, hermano de Tomás, publicó un video en el que negó que en su familia exista una dinastía política. Aclaró que ni él ni su hermano han ocupado cargos públicos ni han participado en gobiernos anteriores, y que ambos se han dedicado al sector privado, recibiendo inversiones de capital extranjero ajeno a cualquier interés político.
Jerónimo Uribe también apuntó a otros actores del espectro político, como Enrique Gómez, destacando sus lazos familiares con figuras históricas y acusándolo de revivir partidos tradicionales para atacar al uribismo.
Finalmente, Jerónimo Uribe defendió la participación de su familia en la vida pública y desafió a quienes los critican a demostrar la misma independencia respecto a los contratos estatales.
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