Las sociedades de anestesiología en Colombia solicitaron a las autoridades de Bogotá reforzar los controles tras detectar la práctica de tatuajes bajo sedación en establecimientos no habilitados para servicios de salud.
Alertaron sobre riesgos clínicos y mencionaron que tienen información preliminar sobre un posible caso grave en la ciudad, según detalló El Tiempo.
En sus redes sociales, la Secretaría de Seguridad de Bogotá compartió que en medio de actividades de verificación se encontró un establecimiento en la localidad de Barrios Unidos que realizaba tatuajes bajo sedación, sin contar con los requisitos ni las cualificaciones necesarias.
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“No se puede realizar sedación en cualquier lugar. En Barrios Unidos, encontramos un establecimiento que realizaba tatuajes bajo sedación sin contar con los requisitos ni las cualificaciones necesarias, a pesar de tener personal sanitario. Antes de poner tu vida en manos de otra persona, verifica que cumplan con las normas sanitarias. Denuncia cualquier irregularidad”, informó la secretaría en su cuenta oficial de X, antes Twitter.
Ante esto, anestesiólogos advierten que la realización de tatuajes bajo sedación en lugares no autorizados incrementa el riesgo de complicaciones, como depresión respiratoria y afectaciones a la salud de los pacientes. Insisten en que toda sedación debe darse únicamente en centros con licencia, bajo supervisión médica adecuada.
En una comunicación oficial, la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (Scare) y la Sociedad Cundinamarquesa de Anestesiología (SCA) pidieron a la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá verificar si en la ciudad existen sitios que realicen tatuajes con sedación sin la autorización necesaria. Además, demandaron inspeccionar qué profesionales administran estas sedaciones, bajo qué condiciones y con qué medicamentos, así como controlar las sustancias empleadas.
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Los riesgos clínicos de la sedación en tatuajes
Las organizaciones profesionales enfatizaron que la sedación es una forma de anestesia que requiere condiciones clínicas especiales y la participación de especialistas en anestesiología.
Este procedimiento puede alterar la conciencia, comprometer la vía aérea, provocar depresión respiratoria e incluso requerir intubación o elevarse a un manejo anestésico más complejo.
Señalaron que “la sedación para tatuajes no debe realizarse en estudios de tatuaje ni en entornos no habilitados como servicios de salud”.
Advirtieron que estos lugares no cuentan con un monitoreo permanente, equipos adecuados ni la capacidad para atender emergencias. Recalcaron que cualquier uso de sedación debe atenerse a las normas sanitarias, con valoración previa y vigilancia médica ininterrumpida.
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El caso bajo investigación en Bogotá
De acuerdo con el reporte preliminar recogido por el medio citado, las sociedades médicas conocen, de forma no oficial, sobre una persona hospitalizada al norte de Bogotá, en el Hospital Simón Bolívar, tras someterse a un tatuaje bajo sedación.
Subrayaron que la información no está confirmada oficialmente y solicitaron a las autoridades que determinaran si realmente ocurrió un evento adverso vinculado a estos procedimientos.
La Scare remarcó que contar solo con personal conocedor de anestesiología no es suficiente si no existe un sistema sanitario preparado ante complicaciones. Insistió en que estas intervenciones deben realizarse solo en instituciones habilitadas, con condiciones seguras, monitoreo constante y capacidad de respuesta ante problemas de estabilidad hemodinámica.
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Las medidas que proponen las sociedades médicas
Frente a la situación, la Scare y la SCA propusieron instalar una mesa técnica con la Secretaría Distrital de Salud, el Ministerio de Salud y Protección Social y representantes gremiales, para analizar el problema y establecer criterios de seguridad.
También recomendaron campañas pedagógicas y acciones preventivas, dirigidas al personal de salud y a la ciudadanía, para asegurar que todos los procedimientos con anestesia se realicen en ambientes autorizados.
Ambas sociedades destacaron la necesidad de fortalecer la normatividad en torno a la sedación fuera del quirófano y aumentar la supervisión sobre centros que puedan operar sin permiso, para proteger la salud pública.
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