Un caso que generó conmoción en el Caribe colombiano tiene como protagonista al ciudadano neerlandés Alessandro Massimo Berkemeijer, de 32 años, víctima de un homicidio a bala. Fue hallado sin vida en la vía que conduce a la vereda Las Casitas, en las afueras de Valledupar.
Berkemeijer había llegado a la capital del Cesar el pasado 15 de mayo, procedente de Barranquilla (donde residía), con el objetivo de negociar la venta de un automóvil, según indicó un familiar consultado por las autoridades.
El hallazgo se produjo el domingo 24 de mayo, cuando uniformados de la Policía Nacional lo encontraron en estado crítico, destacó el diario El Heraldo de Barranquilla.
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Los patrulleros trasladaron al hombre a la Clínica Alta Complejidad de Valledupar, donde falleció horas después debido a siete impactos de arma de fuego en diferentes partes del cuerpo.
En un principio la víctima permaneció sin identificar, hasta que la colaboración de la clínica y las autoridades permitió contactar a un familiar que confirmó su identidad y explicó que Berkemeijer se dedicaba a la compra y venta de automóviles y otros vehículos, motivo por el cual se desplazó hacia Valledupar.
El reporte oficial señala que “la inspección técnica al cadáver fue realizada por unidades de la Sijín, mientras las autoridades adelantan las investigaciones para esclarecer las circunstancias y móviles de este hecho”, destacó en declaraciones a medios de comunicación el comandante de la Policía Metropolitana de Valledupar, coronel Germán Gómez.
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El informe preliminar precisó que la información confirmada proviene del entorno familiar.
“Son temas que se reservan para no torpedear la investigación, se está haciendo lo necesario para que este hecho sea esclarecido”, declaró el oficial.
Con este caso, Valledupar acumula 57 homicidios en lo que va de 2026, según registros de las autoridades locales.
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Mientras tanto, las investigaciones continúan para determinar los responsables y esclarecer los móviles del crimen que enluta a una familia extranjera y suma a la estadística de violencia en la región.
Días atrás fueron condenadas cinco personas por el crimen de un biólogo italiano en Colombia
Cinco personas fueron condenadas en Colombia por el asesinato del biólogo italiano Alessandro Coatti en Santa Marta (Magdalena), un crimen cometido el 5 de abril de 2025 que, según la Fiscalía General de la Nación, combinó un engaño a través de una aplicación de citas, un robo, el homicidio y el desmembramiento del cuerpo para ocultar rastros.
La sentencia se conoció la noche del 14 de mayo de 2026, después de que los implicados aceptaran cargos por homicidio agravado, hurto calificado y agravado, ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio y, en un caso, omisión de denuncia de particular.
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Tres de los acusados recibieron la pena más alta: 25 años y 10 meses de prisión, de acuerdo con la Fiscalía General de la Nación. Un cuarto condenado recibió 30 meses por ocultar el cadáver, y una quinta implicada fue sentenciada a 24 meses por no denunciar el crimen, según el fallo citado por el ente investigador.
La indagación, encabezada por fiscales de la Seccional Magdalena y de la Dirección Especializada contra las Violaciones de los Derechos Humanos, estableció que la víctima fue contactada mediante una aplicación de citas y convencida de ir a una vivienda del barrio San José del Pando, en Santa Marta.
Allí fue sometido, despojado de sus pertenencias, y luego del ataque certero lo desmembraron y dejaron regadas varias de sus partes en varios puntos de la capital del Magdalena, según la reconstrucción presentada por la Fiscalía.
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El proceso judicial atribuyó a Brayan José Ospino Navarro el traslado del ciudadano italiano hasta el inmueble donde ocurrieron los hechos, precisó en su resolución el ente investigador.
Junto con José de los Santos Márquez Charris y Víctor José Cantillo Salcedo, sometió y agredió a la víctima, le robó el celular y otros objetos de valor, y participó en el asesinato.
La acusación sostuvo que Coatti fue asesinado con golpes, un arma de fuego y objetos contundentes, y que después su cuerpo fue desmembrado para eliminar pistas.
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Por esos hechos, Ospino Navarro, Márquez Charris y Cantillo Salcedo fueron condenados por homicidio agravado, hurto calificado y agravado, y ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio.