Qué pasaría si Iván Cepeda gana la Presidencia de la República en 2026: expertos opinan sobre el desafío de mantener vivo el petrismo

En medio de la discusión sobre la continuidad del proyecto político de Gustavo Petro, la eventual llegada del candidato del Pacto Histórico a la Casa de Nariño abriría un escenario marcado por reformas de izquierda y apuesta por la paz negociada, según analistas consultados por Infobae Colombia

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La posible Presidencia por parte de Iván Cepeda genera gran expectativa debido a la innegable continuidad de una política petrista en el Ejecutivo - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

En medio de un escenario político marcado por el desgaste institucional, la polarización ideológica y el debate sobre el rumbo que tomará Colombia después del gobierno de Gustavo Petro, el nombre de Iván Cepeda comenzó a consolidarse como una de las figuras con mayores posibilidades de disputar la Presidencia de la República en 2026.

Su crecimiento en intención de voto no solo fortaleció al Pacto Histórico dentro del panorama electoral, sino que abrió una discusión mucho más profunda sobre la posibilidad de que la izquierda colombiana logre extender su permanencia en el poder por un segundo periodo consecutivo.

A diferencia de Gustavo Petro, cuya figura política estuvo históricamente ligada a la confrontación directa con sectores empresariales, partidos tradicionales y buena parte del establecimiento político, Cepeda construyó su trayectoria desde una lógica distinta: el diálogo político, la defensa de derechos humanos y los procesos de paz.

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Esa diferencia de estilo empezó a generar una percepción particular dentro del debate electoral: la idea de que un eventual gobierno suyo podría representar una continuidad ideológica del petrismo, pero bajo formas menos explosivas y con mayores márgenes de negociación institucional.

Sin embargo, el ascenso político del senador también despertó inquietudes dentro de distintos sectores económicos, académicos y diplomáticos; aunque Cepeda acumuló décadas de experiencia legislativa y se convirtió en uno de los referentes históricos de la izquierda colombiana, nunca administró una entidad ejecutiva ni enfrentó directamente las presiones de gobernar un Estado atravesado por crisis fiscales, conflictos territoriales y tensiones internacionales.

Precisamente por eso, su eventual llegada a la Casa de Nariño empezó a ser vista como uno de los escenarios más complejos y políticamente sensibles de la contienda presidencial.

El crecimiento electoral de Iván Cepeda consolidó al Pacto Histórico como uno de los principales protagonistas de la carrera presidencial de 2026 - crédito Colprensa

Para entender qué implicaría una eventual presidencia de Iván Cepeda, Infobae Colombia consultó al politólogo y asesor legislativo Felipe Melo y al académico de la Pontificia Universidad Javeriana Camilo González Vides, especialistas que analizaron los posibles efectos institucionales, económicos y geopolíticos de un gobierno encabezado por el dirigente del Pacto Histórico.

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¿Cómo sería un eventual gobierno de Iván Cepeda?

Felipe Melo sostuvo que el principal rasgo de un eventual mandato de Cepeda sería la continuidad política y programática frente al Gobierno de Gustavo Petro, aunque con un tono distinto en términos de liderazgo y manejo institucional.

“La candidatura de Iván Cepeda es, desde una perspectiva politológica, la de mayor continuidad con el gobierno saliente: su programa de gobierno contiene más de 140 referencias explícitas al presidente Petro y promete profundizar cada una de las reformas que el gobierno anterior impulsó con éxito parcial”, explicó Melo para Infobae Colombia.

El analista considera que esa continuidad responde a una necesidad electoral del Pacto Histórico: conservar cohesionada la base política construida durante los últimos años. Sin embargo, también implicaría heredar las tensiones y los costos políticos acumulados por el actual gobierno.

Felipe Melo explicó al respecto: “Este posicionamiento tiene una lógica electoral clara —consolidar y movilizar la base del Pacto Histórico— pero implica heredar también las contradicciones y los costos de gobernabilidad que acumuló ese gobierno. Las primeras decisiones de un eventual gobierno Cepeda estarían orientadas a enviar señales de austeridad y corrección ética: la reducción de viáticos, gastos de representación y salarios de altos funcionarios son medidas de bajo costo fiscal y alto impacto simbólico que permitirían diferenciarse de las percepciones de despilfarro que afectaron la imagen del gobierno Petro, sin comprometer la orientación ideológica general".

A diferencia de Petro, Iván Cepeda construyó su liderazgo político desde el diálogo, los derechos humanos y los procesos de paz - crédito Europa Press

La continuidad de las reformas y las tensiones de gobernabilidad

El politólogo también señaló que Cepeda tendría una ventaja importante frente a otros candidatos y es que no necesitaría construir una agenda social completamente nueva, sino profundizar programas y reformas ya instaladas dentro del aparato estatal: “La continuidad de los programas sociales —Colombia Mayor, el esquema de transferencias condicionadas, la reforma laboral ya aprobada— sería la apuesta de gobernabilidad más inmediata: Cepeda no tendría que construir desde cero una agenda social, sino defender y profundizar lo ya instalado”.

No obstante, Melo advirtió que las reformas más ambiciosas seguirían enfrentando enormes resistencias institucionales y parlamentarias, particularmente en sectores económicos y políticos tradicionales: “La presentación en el primer mes de un nuevo proyecto de reforma al sistema de salud —que ya fracasó durante el gobierno Petro por resistencias parlamentarias estructurales— sugiere una lectura optimista de las condiciones de gobernabilidad que el contexto postelectoral podría no confirmar”.

En materia económica, el analista considera que Cepeda representa la apuesta redistributiva más ambiciosa dentro del actual escenario presidencial: “El programa económico de Cepeda es el más ambicioso en términos redistributivos y el más complejo en términos de financiación. La ampliación de la base imponible, el gravamen a grandes fortunas y la reducción de exenciones a grandes empresas son propuestas técnicamente viables, pero enfrentan resistencias que van más allá de la voluntad política del Ejecutivo”.

El campo, la paz y la transformación territorial

Uno de los pilares centrales del eventual gobierno estaría relacionado con la transformación del campo colombiano y la implementación integral de los acuerdos de paz: “La propuesta de convertir a Colombia en una potencia agroalimentaria mundial mediante redistribución de tierras y construcción de 30.000 kilómetros de vías terciarias ejecutadas por juntas de acción comunal es visionaria en su ambición, pero subestima los tiempos institucionales”.

Expertos consideran que un eventual gobierno de Iván Cepeda tendría un tono menos confrontativo, aunque mantendría el impulso reformista - crédito Iván Cepeda Castro/Facebook

El analista explicó a Infobae Colombia que el modelo cepedista buscaría convertir el desarrollo rural en un mecanismo de reparación histórica después de décadas de conflicto armado y abandono estatal. Ahora, en materia de seguridad, Cepeda mantendría la doctrina de “paz con justicia social” impulsada durante el Gobierno Petro, priorizando soluciones estructurales frente al enfoque militar tradicional.

“La doctrina de ‘paz con justicia social’ que propone Cepeda —intervenir en las causas estructurales de la violencia antes que en sus expresiones armadas— tiene una sólida base teórica en la literatura de construcción de paz, pero choca con la urgencia operativa de una situación de seguridad que se ha deteriorado en múltiples regiones del país durante el gobierno Petro”, explicó Melo.

Según el experto, esa tensión entre negociación y deterioro del orden público podría convertirse en uno de los principales problemas de legitimidad del eventual gobierno: “Mantener las negociaciones con grupos armados en un contexto de creciente victimización de comunidades rurales genera una tensión de legitimidad que el gobierno Petro nunca pudo resolver satisfactoriamente y que Cepeda heredaría sin una fórmula nueva”.

Y es preciso señalar que Iván Cepeda es una de las figuras más influyentes en los procesos de paz en Colombia durante las últimas dos décadas, pues su papel trascendió el debate político y legislativo, convirtiéndose en un facilitador directo entre el Estado y los grupos armados ilegales.

Durante las negociaciones con las Farc en el gobierno de Juan Manuel Santos, actuó como puente de comunicación entre las partes y promovió la inclusión de las víctimas en el acuerdo final, especialmente en la creación del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición. Posteriormente, también participó en acercamientos y diálogos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), primero como facilitador y luego como integrante oficial de las negociaciones impulsadas por el gobierno de Gustavo Petro.

De hecho, Cepeda es considerado uno de los principales arquitectos políticos de la política de “Paz Total”, al defender una salida negociada al conflicto basada en transformaciones sociales, participación territorial y justicia transicional.

La posibilidad de una continuidad de la izquierda en el poder reactivó el debate político sobre gobernabilidad y polarización - crédito Europa Press

En materia de salud, uno de los cambios más destacados que impulsaría un eventual gobierno de Iván Cepeda sería la eliminación de la intermediación de las Entidades Promotoras de Salud (EPS) y la construcción de un sistema universal con mayor presencia estatal, ideas continuas que impulsó Gustavo Petro.

Para Felipe Melo, esa propuesta mantiene coherencia con la visión política e ideológica del candidato del Pacto Histórico, particularmente en su apuesta por fortalecer el papel del Estado en los servicios esenciales. Sin embargo, el analista advierte que el proyecto enfrentaría exactamente los mismos obstáculos que bloquearon la reforma impulsada por Gustavo Petro: “La resistencia de actores privados con capacidad de lobby y de un Congreso sensible a sus presiones”.

Iván Cepeda buscaría convertir el desarrollo rural en eje de pacificación territorial

En este mismo sentido, el asesor legislativo advirtió que uno de los mayores obstáculos de un eventual gobierno Cepeda sería la construcción de gobernabilidad legislativa en un Congreso fragmentado y desgastado políticamente: “El gobierno Cepeda heredaría la estructura de coalición del Pacto Histórico, pero en un momento en que esa coalición llega al fin del ciclo gubernamental desgastada, fracturada en algunas de sus fuerzas internas y con un capital político significativamente menor al de 2022”.

A juicio del analista, si partidos como el Partido Liberal, Partido Conservador o el Partido de la U optan por una oposición sistemática, el Ejecutivo enfrentaría bloqueos similares —o incluso mayores— a los que atravesó Gustavo Petro: “Cepeda enfrentaría los mismos bloqueos legislativos que su antecesor, pero sin el impulso de un mandato electoral fundacional que le otorgue margen de maniobra”.

“Su propuesta de eliminar el Consejo Nacional Electoral ilustra el nivel de conflicto institucional que podría desencadenarse: suprimir ese organismo requiere reforma constitucional con mayorías calificadas que ninguna encuesta actual sugiere que el Pacto Histórico pueda alcanzar”, explicó.

Analistas advierten que el desgaste político del Pacto Histórico podría dificultar la construcción de mayorías legislativas - crédito Andrea Puentes/Presidencia

En el plano territorial, una de las apuestas más visibles de un eventual gobierno de Iván Cepeda estaría centrada en el fortalecimiento de las regiones a través de la ejecución comunitaria de vías terciarias y un sistema de control en tiempo real sobre el uso de las regalías: “Con las regiones, el énfasis en las vías terciarias ejecutadas por comunidades y el control en tiempo real de regalías son apuestas de gobernanza territorial innovadoras, pero su éxito depende de capacidades institucionales locales que el Estado colombiano aún no ha logrado construir de manera homogénea”.

Iván Cepeda buscaría recomponer la relación con Estados Unidos sin ‘romper’ con Petro

En materia de política exterior, un eventual gobierno de Iván Cepeda se perfilaría como una combinación compleja entre continuidad estratégica y ajuste de estilo frente a la línea actual de Colombia, especialmente en la relación con Estados Unidos. Así lo plantea el analista internacional Camilo González Vides, que advirtió que, aunque el candidato del Pacto Histórico es “mucho menos confrontativo que Gustavo Petro”, esa diferencia no implicaría un cambio estructural en la orientación diplomática del país. Por el contrario, señala que se trataría de una continuidad con matices, en la que se buscaría recomponer canales de diálogo con Washington sin abandonar los ejes centrales de la política exterior actual.

Según González, esa menor confrontación podría facilitar un clima más estable en la relación bilateral, pero no elimina las tensiones de fondo que ya existen entre Bogotá y Washington, especialmente bajo la influencia de la política interna estadounidense y el liderazgo de Donald Trump.

En ese sentido, el experto advirtió que un eventual gobierno de Cepeda tendría que atravesar un periodo inicial de “paciencia estratégica”, condicionado por la evolución del Congreso en Estados Unidos y por la posibilidad de que cambios políticos internos en ese país redefinan el margen de maniobra de la Casa Blanca en temas clave para Colombia.

“Yo creo que Iván Cepeda es uno de los más misteriosos porque, si bien él dice que continuaría con lo que inició Gustavo Petro, lo cierto es que él también tiene sus posturas. Entonces, en ese orden de ideas, me gustaría saber cómo crees que podría restablecer, si llegara a la presidencia, una relación con Estados Unidos, teniendo en cuenta los conflictos que hubo y que hay todavía entre Gustavo Petro y Donald Trump”, señaló el experto.

Camilo González analizó la posible política exterior de Iván Cepeda, destacando un estilo menos confrontacional que el de Petro - crédito Infobae Colombia

En ese contexto, González señaló que uno de los elementos centrales sería la menor confrontación del candidato frente a Washington, lo que podría facilitar un escenario de recomposición diplomática, aunque sin implicar necesariamente un giro total en la relación bilateral.

El analista explicó que: “En el caso de Iván Cepeda, creo que hay que decir dos cosas para iniciar. La primera es que es mucho menos confrontativo que Gustavo Petro, lo cual, pues, creo que le podría sumar como una especie de ambiente para tratar de negociar, de restablecer las relaciones con los Estados Unidos a un nivel en el cual, pues, obviamente, Colombia y los Estados Unidos se sientan bien, es decir, se sientan cómodos aún en su posición”.

Sin embargo, el analista advirtió que esa menor confrontación no elimina la continuidad de fondo en la política exterior colombiana, que seguiría dependiendo de la relación estructural con Estados Unidos y de las dinámicas políticas internas de ese país: “Hay una continuidad con cambio de caras, y esa continuidad con cambio de caras significa que no necesariamente las relaciones que se usan con los Estados Unidos van a ser amistosas con Trump. De hecho, van a depender de algo, digamos, de la política exterior, así como de un tercer factor, y es el hecho de las elecciones de noviembre en Estados Unidos”.

González añadió que el inicio de un eventual gobierno de Cepeda estaría marcado por un periodo de adaptación estratégica a la coyuntura política estadounidense, en el que el margen de maniobra dependería de la correlación de fuerzas en Washington.

“Va a tener entre agosto y noviembre un periodo y va a tocar esos términos como de resistencia, de paciencia estratégica, porque lo que espera es que el Congreso (de Estados Unidos) sea dominado por demócratas, esos demócratas, obviamente, rivales de Trump y muchas veces muy aliados con algunos, digamos, partidos, organizaciones de izquierda aquí en Colombia, pues lo que pueden hacer es limitar el presupuesto, pueden limitar las acciones que pueda hacer Donald Trump a nivel internacional”, advirtió el experto para Infobae Colombia.

La relación con Estados Unidos seguiría siendo uno de los principales desafíos diplomáticos para un eventual gobierno del Pacto Histórico, con Iván Cepeda - crédito Luisa González/Reuters

La tensión diplomática con Ecuador podría seguir abierta

La crisis diplomática con Ecuador se perfila como uno de los escenarios más complejos de la política exterior colombiana, al tratarse de una tensión heredada del gobierno de Gustavo Petro y del presidente Daniel Noboa. En ese sentido, el analista Camilo González Vides advirtió que la posibilidad de continuidad del conflicto en un eventual gobierno de Iván Cepeda es elevada, incluso a partir de las propias señales del mandatario ecuatoriano: “Totalmente probable. De hecho, Noboa en una entrevista dijo que si se elegía a Cepeda, pues iba a continuar la misma situación. Creo que es muy diciente eso”.

Sin embargo, el experto matizó que, junto con la tensión política, se observó una desescalada parcial en la relación bilateral, especialmente en materia comercial, aunque con límites claros. Según González Vides, aunque “Ecuador bajó una serie de aranceles al 75%. Todavía siguen siendo muy altos”, lo que evidencia que el conflicto no desapareció, sino que se moderó parcialmente por factores económicos.

“Creo que un posible, digamos, restablecimiento de las relaciones con Ecuador pasaría por la idea de hasta qué punto Ecuador tolera no tener los beneficios que tenía con la relación con Colombia. Me explico: qué tan probable es, o qué tan tolerable es, de hecho, la idea de que Ecuador siga sin exportar desde Colombia la energía que necesita por largo tiempo, mientras se mantienen los aranceles”, señaló Camilo González para Infobae Colombia.

El analista plantea que cualquier eventual normalización de las relaciones no necesariamente respondería a un éxito diplomático directo, sino a una corrección estructural de carácter económico: “Creo yo que, a final de cuentas, será una especie como de restablecimiento por default. Y es que, literalmente, Ecuador no puede sostener esos aranceles. Colombia sí los podría sostener, pero Ecuador no".

Camilo González analizó la tensa relación diplomática y comercial entre Colombia y Ecuador, sobre todo ante una posible llegada de Iván Cepeda al poder - crédito Infobae Colombia

Venezuela será el principal desafío regional en la agenda de Iván Cepeda

En el plano regional, Camilo González indicó que un gobierno de Cepeda buscaría retomar una agenda de integración latinoamericana basada en afinidades ideológicas, priorizando relaciones con gobiernos progresistas y promoviendo esquemas de concertación política similares a los que en su momento representaron la Unión de Naciones Suramericanas (Inasur). Sin embargo, el contexto actual de la región, marcado por un predominio de gobiernos de derecha, limitaría significativamente esa apuesta.

En el caso de Venezuela, el escenario aparece como uno de los más complejos, teniendo en cuenta la profunda inestabilidad política acumulada durante años de régimen chavista y el nuevo contexto internacional derivado de la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, lo que reconfiguró completamente la dinámica regional.

En ese sentido, González advirtió que la relación estaría atravesada por tensiones entre afinidad política y presión internacional: “El hecho es que, digamos, ahí enfrentaría un poco cómo hacer una política mucho más dramática; es decir, permitir que efectivamente se hagan estos cambios a pesar de que se traicionen ciertos principios, particularmente de la izquierda. Y, por el otro lado, está un poco la tensión relacionada con que, efectivamente, los Estados Unidos van a pedir mucho más de Colombia, no solamente en relación con Venezuela, sino también en términos de la cuestión de seguridad”.

La menor confrontación discursiva de Iván Cepeda podría facilitar un ambiente más estable en la relación bilateral con Estados Unidos - crédito Colprensa

El experto señaló: “Entonces, de nuevo, por más que sea, digamos, más reciente, yo creo que ha gustado Petro, se sabe que, digamos, las decisiones de él van a generar ganadores y perdedores, como en cualquier economía, y que uno de los grandes ganadores, de nuevo, va a ser el sector rural. ¿Por qué? Porque, digamos, en la visión de Iván Cepeda, el hecho de desarrollar el campo no solo implica que este sector avance, sino que también representa una especie de justicia social, es decir, una reivindicación después del conflicto y posiblemente de los acuerdos de paz“.

De esta manera, los análisis de Camilo González y Felipe Melo coinciden en que, más allá de las diferencias entre candidatos, el sistema político colombiano está atravesado por tres tensiones estructurales: la dificultad de gobernar con un Congreso fragmentado frente a agendas reformistas ambiciosas, la brecha entre las propuestas diseñadas en el nivel central y la limitada capacidad de implementación en los territorios, y el choque entre promesas de solución rápida y problemas que requieren transformaciones de largo plazo.

En esa medida, ambos expertos sugieren que el principal reto de cualquier eventual gobierno no será solo programático, sino la capacidad real de convertir sus propuestas en resultados dentro de un marco institucional restrictivo.