Juanita Gómez habló sobre la salida de Gabriel Meluk de El Tiempo: “Primero fueron ‘casos aislados’, después ‘malentendidos’”

El caso de Meluk se sumó a las investigaciones que derivaron en la finalización de vínculos laborales de presentadores señalados como presuntos acosadores por un grupo de mujeres periodistas, como Jorge Alfredo Vargas, Ricardo Orrego y Giovanni Celis

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Gómez se refirió a esta nueva denuncia de acoso sexual en salas de redacción - créditos @juanitagomezl/IG | @gabrielmeluk/IG

Luego del informe que reveló la Revista Raya la mañana del jueves 28 de abril, en el que se presentaron testimonios sobre presuntos episodios de acoso sexual atribuidos al periodista deportivo de El Tiempo Gabriel Meluk, la presentadora Juanita Gómez, una de las impulsoras del movimiento “Me Too Colombia”, se refirió a las acusaciones, que incluyeron relatos de colegas que denunciaron conductas inapropiadas en espacios laborales por parte del entonces editor de Deportes.

Por todo lo anterior, Gómez recordó y compartió, pasado el mediodía, desde su cuenta de X, el informe Yo te creo, colega, elaborado junto con Catalina Botero, Paula Bolívar, Laura Palomino y Mónica Rodríguez. El trabajo, publicado a inicios de mayo de 2026, recopiló más de 260 denuncias de acoso sexual y laboral en medios de comunicación colombianos.

“Primero fueron ‘casos aislados’. Después ‘malentendidos’. Luego ‘reestructuraciones’. Y hoy siguen apareciendo denuncias, testimonios y patrones en distintos medios”, escribió la presentadora.

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Al final de su publicación, Gómez recalcó que el informe expuso la magnitud de la ola de denuncias conocida desde el viernes 20 de marzo de 2026, que incluyó señalamientos relacionados con medios como Caracol Televisión (Noticias Caracol) y el Canal Claro (Red+ Noticias).

Gómez compartió el informe que recopiló más de 260 denuncias por parte de colegas - crédito @JuanitaGomezL/X

“#YoTeCreoColega nunca fue una exageración. ACÁ EL INFORME COMPLETO”, señaló la periodista, que incluyó un vinculo que dirige a la dirección web en la que quedó consignado el informe.

La salida de Gabriel Meluk de El Tiempo, anunciada por el periodista el 27 de mayo como efecto de una “reestructuración”, quedó bajo otra luz tras una investigación de publicada el 28 de mayo de 2026, que ligó su desvinculación con denuncias de acoso sexual formuladas por trabajadoras y excolaboradoras del medio.

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Según los testimonios que se revelaron en el informe Gabriel Meluk fue señalado de acoso sexual días antes de su salida de El Tiempo relatan conductas reiteradas de contacto físico no consentido y señalan que en 2019 ya existían seis quejas formales remitidas a Recursos Humanos.

El caso apareció en medio de una ola de denuncias en medios colombianos que también derivó en la finalización de vínculos laborales de periodistas y presentadores reconocidos en Caracol Televisión y en Red+ Noticias.

Meluk comunicó su salida en su cuenta de X después de 32 años, con este mensaje: “Hoy fue mi último día como periodista de @ELTIEMPO. La compañía acaba de informarme que por recorte y reestructuración tomaron esa decisión. Un saludo para todos”.

Los testimonios se conocieron un día después de la salida de Meluk del diario El Tiempo - crédito @gabrielmeluk/IG

Pero de acuerdo con lo que se menciona por parte de la revista, esa explicación fue contradicha por los relatos de periodistas y excolaboradoras que hablaron con ese medio.

La investigación situó un punto de inflexión dos semanas antes del anuncio oficial, durante una reunión interna liderada por la editora de Género de El Tiempo, Jineth Bedoya.

El encuentro fue convocado por correo institucional solo para mujeres con el objetivo de “promover entornos de trabajo seguros y libres de violencia”.

Qué señaló el informe ‘Yo te creo colega’

Iniciando mayo Gómez compartió otra publicación con los resultados del informe “Yo Te Creo Colega”, y que reactivó en 2026 la denuncia pública sobre el acoso a periodistas en Colombia, después de que el movimiento Me Too colombia reuniera más de 260 correos con testimonios que describen violencias sostenidas durante décadas y consecuencias que van desde crisis de ansiedad hasta el abandono temporal o definitivo de la profesión.

Según el documento, cerca del 80% de los relatos provienen de medios televisivos, el 15% de medios impresos y el 5% de medios radiales y digitales.

El informe sostiene que el patrón común no es solo la frecuencia de los casos, sino el miedo a denunciar por posibles represalias laborales y por el estigma que acompaña a quienes hablan.

Las denuncias se conocieron en medio de las visitas que adelantó el Ministerio de Trabajo a varios medios de comunicación, incluido Caracol Televisión - crédito @JuanitaGomezL/X

El punto de inflexión inmediato, fue el comunicado emitido por Caracol Televisión el viernes 20 de marzo de 2026 y la posterior desvinculación, el 24 de marzo, de los periodistas y presentadores de Noticias Caracol Jorge Alfredo Vargas y Ricardo Orrego.

A partir de ese momento, el movimiento cobró fuerza con un equipo liderado por Gómez, Catalina Botero, Paula Bolívar, Laura Palomino y Mónica Rodríguez.

Gómez escribió en su cuenta de X, tras la difusión del informe: “Lo más duro de esto no es escuchar las historias, sino saber que pasaron durante años y nadie hizo nada”. En otra publicación, la periodista añadió: “No fue un malentendido, ni fue un caso aislado. Fue algo que se repitió durante años”, y remató: “Hoy lo estamos nombrando”.

El informe describe un patrón que une halagos, jerarquía y represalias

El informe Yo Te Creo Colega plantea que muchas agresiones comienzan con elogios y promesas de crecimiento profesional, y después derivan en presiones, invitaciones fuera del horario laboral y situaciones de vulnerabilidad y abuso.

Frases como “eres muy talentosa, te va a ir muy bien aquí” aparecen en el documento como parte de una dinámica de manipulación y control.

Dentro de los patrones y conductas se hizo hincapié en cómo el poder jerárquico de directores, presentadores, jefes de redacción, productores y figuras externas influyentes funcionó como un mecanismo para condicionar el avance profesional de las víctimas a su respuesta ante insinuaciones y propuestas.

Los testimonios no se limitan a acercamientos físicos no consentidos o comentarios sobre el cuerpo y la vida privada: también describen formas de acoso laboral.

el informe reveló patrones comunes entre varios de los testimonios, y varios incluyeron a practicantes - crédito @JuanitaGomezL/X

El documento resume esa lógica con una frase textual: “El ‘no’ tiene consecuencias. Se pasa de los halagos a los castigos, de la promesa al castigo silencioso”. Entre esas represalias, el informe enumera sobrecarga laboral, tareas humillantes, aislamiento, gritos y bloqueo de oportunidades.

Ese es el núcleo de la denuncia: mujeres periodistas, practicantes y trabajadoras de prensa relataron que rechazar insinuaciones podía afectar sus carreras, su estabilidad laboral y su salud mental.

Muchas de ellas, según el documento guardaron silencio durante años porque asumían que “así funcionaban las cosas” en el medio y que hablar las expondría a perder oportunidades o a ser señaladas como problemáticas.

Las secuelas incluyeron estrés postraumático y salida del periodismo

El informe afirma que el daño no se agotó en el lugar de trabajo, sino que alcanzó la salud mental, la autoestima y la trayectoria profesional de las víctimas.

Entre las consecuencias se detallaron crisis de ansiedad, estrés postraumático, pérdida de oportunidades laborales, renuncias por motivos de salud mental, bloqueo profesional por temor a represalias y abandono temporal o definitivo del periodismo.

Para elaborar el informe se habilitó un correo electrónico al que llegaron más de 250 denuncias - crédito @catalinaboteroo/Instagram

A lo largo de los testimonios aparecen frases como: “Empecé a enfermarme del estrés”, “me dio miedo volver a ejercer” y “tuve que dejar el periodismo para poder volver a respirar”. Incluso, el documento precisó que muchas no dejaron la profesión por falta de talento, sino por la imposibilidad de sostenerse en ambientes hostiles.

El informe también señala la ausencia de canales institucionales eficaces para denunciar y una tendencia de los medios a proteger a los agresores antes que a las víctimas. Entre las respuestas recogidas aparecen expresiones como “Lo hablamos y no pasó nada” y “me cambiaron a mí de área, no a él”, que el documento presenta como prueba de revictimización y complicidad estructural.