El Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio advirtió sobre una alta probabilidad de ocurrencia del fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026, según análisis del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (Noaa).
La cartera emitió una circular dirigida a autoridades municipales, departamentales y prestadores de servicios públicos con el propósito de fortalecer la gestión del riesgo y preparar a las regiones ante posibles consecuencias sobre el agua y el saneamiento básico.
Riesgo de estrés hídrico y reducción de caudales: el escenario previsto
El pronunciamiento del Ministerio de Vivienda se produce en respuesta a reportes que señalan un incremento del 61% en la probabilidad de que se presente El Niño durante el trimestre mayo-julio de 2026.
El documento sostiene que las condiciones oceánicas y atmosféricas permanecen en un rango neutral, pero advierte que se registraron anomalías térmicas superiores a 2°C en el océano Pacífico ecuatorial. De acuerdo con las proyecciones, el fenómeno podría alcanzar una intensidad moderada o superior durante la segunda mitad del año.
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La circular describe escenarios de estrés hídrico, reducción de caudales, incendios forestales y deterioro en la calidad del agua. Estos riesgos, según el ministerio, afectarían principalmente a territorios históricamente vulnerables y podrían derivar en racionamientos y desabastecimiento de agua.
Se destaca que, en episodios anteriores, como entre 2014 y 2016, 296 municipios sufrieron racionamientos y otros 237 reportaron desabastecimiento en 25 departamentos, con mayor impacto en la región Caribe.
Medidas inmediatas: planes de contingencia y monitoreo reforzado
Entre las acciones recomendadas figuran el fortalecimiento del monitoreo de fuentes hídricas, la actualización de inventarios de maquinaria crítica, carrotanques y plantas eléctricas, y la revisión de la infraestructura clave para el abastecimiento.
El ministerio recomendó implementar estrategias de ahorro y uso eficiente del agua, mejorar los sistemas de detección de incendios y preparar mecanismos de respuesta ante emergencias.
También solicitó a los gestores comunitarios en zonas rurales priorizar la distribución equitativa del recurso y activar protocolos de racionamiento en caso de escasez. El documento resalta la importancia de promover “la cultura del reporte de afectaciones” ante las autoridades nacionales y locales responsables de la gestión del riesgo de desastres.
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Impactos potenciales: salud pública y deterioro de servicios
De acuerdo con el Ministerio de Vivienda, un fenómeno de El Niño intenso podría provocar incendios forestales, daños a la infraestructura, afectaciones en rellenos sanitarios y problemas de salud pública.
Las entidades alertaron sobre el aumento de enfermedades gastrointestinales, episodios de deshidratación y proliferación de vectores debido a la escasez de agua potable y las altas temperaturas.
La circular recordó que, en escenarios de emergencia, las alcaldías podrán emitir decretos para restringir el uso de agua potable en actividades no esenciales y establecer sanciones contra el desperdicio.
Se enfatizó la necesidad de asegurar el suministro de agua para hospitales, centros educativos, cárceles y centros de salud en caso de desabastecimiento.
Contexto histórico: antecedentes recientes y proyecciones
El Ministerio de Vivienda sustentó su advertencia en los más recientes reportes del Ideam, la Noaa y la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgo de Desastres (Ungrd), que indican un 90% de probabilidad de que el fenómeno ocurra hacia finales de 2026.
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El comunicado también alude a eventos previos, como el fenómeno de El Niño 2023-2024, en el que más de 270 municipios reportaron problemas de abastecimiento y las autoridades declararon situación de desastre ante la caída de niveles en embalses y ríos estratégicos, como el Magdalena y el Cauca.
Actualmente, el Ideam prevé que las lluvias continuarán en buena parte del país hasta junio de 2026, lo que obliga a las autoridades a prepararse para dos riesgos simultáneos: inundaciones y deslizamientos en el corto plazo, y posibles sequías severas asociadas al calentamiento del Pacífico en el segundo semestre.