El Ideam informó que una masa de polvo del Sahara empezará a incidir en Colombia entre el miércoles 27 y el jueves 28 de mayo de 2026, con primeras manifestaciones en el norte de la región Caribe y en sectores del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, mientras el país atraviesa una semana de lluvias y tormentas eléctricas que marcará un contraste atmosférico en esas zonas.
El seguimiento oficial se concentra en una nube de polvo sahariano en concentración ligera que, según el Ideam, se desplaza actualmente sobre el mar Caribe y avanza hacia las costas colombianas. La entidad prevé que esa incidencia inicial alcance también departamentos como Magdalena, Bolívar, Sucre y Córdoba.
La llegada del fenómeno no implicará tiempo seco absoluto. De acuerdo con el Ideam, entre miércoles y jueves aumentarán las precipitaciones en las regiones Andina y Caribe, incluida el área insular, y en varios puntos del Caribe podrían coincidir lluvias moderadas e intensas, tormentas eléctricas aisladas, cielos brumosos, altos niveles de humedad y sensación térmica elevada.
PUBLICIDAD
Según el Ideam, el fenómeno “podría comenzar a tener incidencia sobre el norte de la región Caribe y sectores del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina”. Esa trayectoria inicial ubica como áreas con mayor probabilidad de registrar presencia de la nube a Barranquilla, Cartagena, San Andrés y los departamentos de Magdalena, Bolívar, Sucre y Córdoba.
La entidad describió el evento como una concentración ligera. “El Ideam mantiene el monitoreo de una nube de polvo del Sahara en concentración ligera, que actualmente se desplaza sobre el mar Caribe”.
Esa condición significa que no se espera una tormenta de arena de gran intensidad, sino una calima o bruma fina en la atmósfera. Según la información oficial, esa presencia de partículas minerales muy finas puede volver el cielo más opaco o grisáceo, reducir la visibilidad en el horizonte, intensificar tonos rojizos o anaranjados en los atardeceres y elevar de forma temporal la cantidad de material suspendido en el aire.
PUBLICIDAD
El fenómeno responde a un proceso atmosférico que ocurre cada año, cuando grandes cantidades de polvo del desierto del Sahara, en África, son transportadas por corrientes de aire a través del océano Atlántico hasta el Caribe y América Latina. El texto fuente indica que estas masas pueden recorrer miles de kilómetros antes de alcanzar la región.
En esas áreas ya se observan condiciones de cielo parcial a mayormente nublado, lluvias intermitentes y un ambiente cálido y húmedo. La combinación con la nube sahariana puede producir paisajes atmosféricos poco habituales en zonas costeras e insulares.
El Ideam mantiene vigilancia sobre la evolución de las concentraciones durante los próximos días. El monitoreo, según el texto fuente, permite anticipar cambios atmosféricos, facilitar alertas tempranas por lluvias y tormentas y mejorar la planeación de actividades marítimas y aéreas.
PUBLICIDAD
En el reporte también se advirtió que las personas con enfermedades respiratorias, alergias o sensibilidad al material particulado deben seguir los comunicados oficiales, aunque la concentración prevista por ahora sea ligera.
Las autoridades ambientales continúan la observación para establecer si la intensidad del fenómeno cambia a medida que la nube avance sobre el Caribe colombiano.
El fenómeno del polvo africano tiene impactos en salud y ecosistemas americanos
El polvo del Sahara es una masa de aire seca, cálida y con partículas finas de arena y minerales que se origina en el desierto africano y, empujada por los vientos alisios, cruza el océano Atlántico hasta llegar cada año a América, incluido el Caribe, Centroamérica y el norte de Sudamérica.
PUBLICIDAD
Esa capa de aire seco puede alterar el tiempo: inhibe la formación de nubes de lluvia y ayuda a debilitar el desarrollo de ciclones y huracanes. También modifica el aspecto del cielo al dispersar los rayos del sol, lo que suele teñir de tonos rojizos o anaranjados los amaneceres y atardeceres y deja una bruma o “neblina lechosa”.
En salud, la presencia de estas partículas puede irritar las vías respiratorias, los ojos y la piel. Para personas sensibles, como asmáticos o alérgicos, se recomienda el uso de tapabocas y gafas de sol, además del lavado frecuente de cara y ojos.
El fenómeno también tiene un efecto ambiental: el polvo transporta nutrientes como hierro y fósforo que actúan como fertilizante natural y contribuyen a nutrir ecosistemas marinos y la selva del Amazonas.
PUBLICIDAD