La deuda pública interna de Colombia alcanzó niveles inéditos al superar en $125 billones toda la deuda privada de los ciudadanos con el sistema financiero, según advirtió la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif). La brecha, sin precedentes, evidencia un desequilibrio fiscal persistente que agrava los riesgos para la economía nacional.
La preocupación del centro de pensamiento radica en que la deuda interna del Gobierno nacional crece a mayor ritmo que la del sector privado, lo que compromete la estabilidad macroeconómica de Colombia y limita la capacidad de respuesta ante futuras crisis. Advierte el mismo que el escenario impacta de manera negativa el crédito, la inversión y las oportunidades laborales, además de reducir el margen de maniobra del próximo Gobierno.
De acuerdo con el saldo de la deuda pública reportado por el Ministerio de Hacienda y Anif, con corte a marzo de 2025, fue de $1.215 billones. De esa cifra, $865,8 billones corresponden a deuda interna. En menos de tres años, la deuda bruta gubernamental aumentó en $410,5 billones, con 90% de ese incremento explicado por el componente interno. El endeudamiento privado, en contraste, solo creció $142 billones desde agosto de 2022.
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Al respecto, el presidente de Anif, José Ignacio López se refirió al impacto de esa dinámica: “La deuda interna del Gobierno ya supera en $125 billones la deuda de todos los colombianos con el sistema financiero en todas las modalidades (comercial, consumo, hipotecario y microcrédito)”.
La deuda del Gobierno frente a la de los ciudadanos
El crecimiento de la deuda interna del Gobierno contrasta con la expansión más medida del crédito a hogares y empresas. Según López, desde 2022 el Gobierno sumó $386 billones en deuda interna, mientras el endeudamiento de los ciudadanos aumentó solo $142 billones.
Así las cosas, el desfase no tiene precedentes en la historia. López precisó que, en la actualidad, la deuda pública equivale a más de $20 millones por colombiano, unas diez veces lo que representaba hace 35 años.
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Para Anif, las cifras también reflejan que el gasto público representa ya el 16% del Producto Interno Bruto (PIB). Por primera vez, superó el volumen de la inversión. En el primer trimestre de 2025, el gasto estatal impulsó el 60% del crecimiento económico y generó una cuarta parte de los nuevos empleos, según un análisis de Corficolombiana.
Déficit fiscal y riesgos estructurales
El actual desequilibrio proviene de un déficit fiscal persistente. En 2025, el déficit llegó al 6,4% del PIB, lo que lo situó como el cuarto más elevado desde que hay registros, solo superado por años de recesión y la pandemia.
Durante 27 de los últimos 35 años, Colombia gastó más de lo que recibe. La pauta deterioró de forma estructural las cuentas públicas. “Durante 2025, estos saldos alcanzaron mínimos históricos y de cara al 2026, el panorama parece no mejorar”, advirtió Anif.
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A su vez, el saldo en caja ronda los $6,6 billones, un nivel un 68% menor al promedio histórico. El centro de estudios puntualizó que el mercado local se vuelve determinante para la sostenibilidad fiscal. “El mercado exige mayores rentabilidades como pago por otorgar financiamiento”, remarcó.
José Ignacio López resaltó que los actuales déficits no obedecen a factores excepcionales, sino a problemas estructurales de las finanzas públicas.
Tasas de interés, inflación y el futuro del empleo
El alza de la deuda pública ejerce presión sobre las tasas de interés del sistema financiero. “No sorprende que la presión de la deuda pública en el mercado local financiero haya elevado y mantenga las tasas de interés altas”, apuntó López. Dicho entorno dificulta el acceso a diversos créditos, incluyendo vivienda, consumo y microempresa. La inflación también se ve estimulada, lo que disminuye el poder adquisitivo de los hogares.
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Según Anif, la incertidumbre por la disciplina fiscal limita la inversión privada y reduce la creación de empleo fuera de la administración pública. El análisis de Corficolombiana alertó que “ninguna economía puede depender indefinidamente del gasto público, del endeudamiento y de una expansión fiscal que desplaza la inversión privada y deteriora las expectativas”.
Asimismo, el riesgo latente es la imposición de un ajuste abrupto desde los mercados, con consecuencias sociales profundas.
El desafío fiscal para el próximo presidente de Colombia
La crisis fiscal llega en medio de un escenario electoral donde el problema está ausente de las propuestas de campaña. Anif observa con preocupación que, pese a la gravedad del reto, los candidatos evitan plantear soluciones de fondo.
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López advirtió que, sin un plan efectivo desde el primer día, el siguiente mandatario enfrentará “un callejón sin salida”. Para el presidente de Anif, la sostenibilidad fiscal será decisiva para el éxito de la política social y la permanencia de una economía viable.
El futuro de los programas sociales y la estabilidad económica de Colombia dependerán de la capacidad del Gobierno para restablecer un equilibrio sostenible en las finanzas públicas.