La alerta se reactivó en Bucaramanga luego de que la Policía Nacional confirmara la presencia de alias Julito, un joven de 17 años señalado por las autoridades de haber participado en más de 30 hechos de sicariato y actualmente prófugo tras ‘volarse’ de una correccional en Bogotá.
Según declaraciones del general William Quintero, comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, el joven habría intentado continuar con su historial delictivo y ejecutar dos nuevos homicidios en la capital de Santander.
El oficial detalló a El Tiempo que el menor regresó hace una semana y que su presencia representa una amenaza directa para la seguridad de la ciudad. “Ya está aquí, ya volvió, ya está generando problemas otra vez aquí en la ciudad, tenemos una información de que llegó acá, hace una semana casi me comete una novedad grave en La Cumbre”, señaló Quintero.
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Alias Julito, cuya mayoría de edad se alcanzará el 29 de mayo, escapó el 27 de abril durante un traslado médico. Desde entonces, las autoridades sospecharon que podría regresar a la llamada Ciudad de los parques para continuar con su historial delictivo.
“Estamos detrás de ese bandido para volverlo a capturar,las bandas usan a menores, saben que menores de edad salen fácil, lo aprehende la policía y ya”, continuó el oficial en diálogo con El Tiempo.
Las investigaciones indican que Julito estaría protegido por miembros de la banda Los del Sur, considerada una de las organizaciones criminales más peligrosas de Bucaramanga.
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La Policía local ha intensificado los operativos y conformó un equipo especial para ubicarlo, ante la preocupación de que continúe generando violencia bajo la protección de figuras delictivas de alto perfil.
“Hace como una semana iba a asesinar a dos personas y hubo información oportuna y logramos reaccionar, tenemos una amenaza grande porque ese muchacho ya está acá, no tiene ningún escrúpulo para quitarle la vida a cualquiera. Se nos mueve mucho, lo cuidan mucho,tenemos un equipo especial a ver si lo ubicamos”, comentó el general William Quintero, comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga.
Actualmente, el menor permanece prófugo de la justicia y es objeto de búsqueda intensiva. De hecho, la Alcaldía de Bucaramanga ofreció una recompensa de hasta 10 millones de pesos, mientras la Gobernación de Santander incrementó la cifra hasta 30 millones de pesos para quien aporte información que permita su captura.
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La notoriedad de alias Julito aumentó meses atrás, cuando fue acusado del asesinato de su exnovia de 16 años, en un caso que conmocionó a la opinión pública. De acuerdo con la Policía, su perfil delictivo es calificado como “incontrolable” por la sevicia y la falta de escrúpulos con la que actúa.
De acuerdo con fuentes policiales, el menor comenzó a delinquir a los 10 años y desde entonces acumuló un prontuario que lo vincula con múltiples escenas del crimen y expedientes judiciales en Santander. Las autoridades lo describen como un “gatillero frío, metódico y letal”.
El asesinato de su expareja aceleró la captura
Cynthia Valeria Espitia Argüello, de 17 años, fue asesinada de varios disparos mientras compartía con amigas en el barrio San Miguel. En el ataque también resultaron heridas Mayra Alejandra Colmenares Amado y Allison Valentina Espitia.
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Testigos aseguraron que alias Julito atacó a la adolescente porque ella rechazó reanudar la relación. La madre de la víctima relató a medios regionales en Santander: “Mi hija solo tenía 17 años y porque no quiso volver con su exnovio, y él le arrebató la vida de manera despiadada en frente a su hermana”.
Una pariente de Cynthia dijo que el acusado ejercía presión constante sobre la joven y afirmó: “Tenía que irse con él porque si no le iba a matar a los hermanos”. La misma familiar añadió: “Usted se puede imaginar cómo sería la vida de esos cuatro muchachos que quedaron solos”.
Esa situación familiar se había agravado después de que el padre de Cynthia fue encarcelado en diciembre de 2024 y su madre murió en febrero de 2025. Desde entonces, la adolescente y sus tres hermanos quedaron en condiciones económicas precarias y dependían de rifas y trabajos informales.
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